Mascarilla en todo momento, terrazas sin humo y música a poco volumen para reducir los contagios por coronavirus

Una personas, fumando un cigarrillo en la terraza de un bar.
Una persona fuma un cigarrillo en la terraza de un bar.
Jorge París

Las fases de desescalada primero y la nueva normalidad después han traído consigo una esperada pero "preocupante" situación de rebrotes por coronavirus. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, los cifraba este miércoles en 118 desde el 11 de mayo, "de los cuales 67 están activos". Esto está llevando a las autoridades sanitarias a plantear nuevas medidas o a endurecer las ya existentes. Algunas de momento son recomendaciones pero otras ya se han convertido en norma.

Obligatoria ha pasado a ser la mascarilla en Cataluña, incluso cuando se respete la separación de metro y medio. Con 415 contagiados en menos de una semana en la comarca leridana de El Segrià y el temor a que los hospitales de la provincia se colapsen, la Generalitat ha tomado esta decisión para intentar frenar la expansión del virus. La misma medida ha implantado el Gobierno vasco en la localidad guipuzcoana de Ordizia, donde hay un foco con medio centenar de casos, y no descarta aplicarla también en los municipios cercanos. Esto supone ir un paso más allá en una protección que en el resto de España, por ahora, es obligatoria solo en caso de que no se pueda garantizar la distancia física.

"Es conveniente el uso de la mascarilla por la calle en todo momento por sentido común. Uno no sabe por ejemplo cuándo se va a cruzar con alguien", defiende Iñaki Galán, miembro del grupo de trabajo de tabaquismo de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE). Este facultativo considera que "cualquier medida que extreme la protección, aunque no haya evidencia científica plena detrás, es bienvenida", porque "más vale pecar de precavidos". Pero recalca que las más importantes -lavado continuo de manos, mascarilla y distancia física- hay que mantenerlas porque están siendo "muy efectivas" y "no hay que bajar la guardia con ellas".

Es conveniente el uso de la mascarilla por la calle en todo momento. Uno no sabe cuándo se va a cruzar con alguien

"La protección respiratoria es vital. Si se pasea solo por el campo entiendo que no se lleve, pero en circunstancias urbanas o en espacios interiores tiene sentido siempre, incluso cuando estemos con familiares o amigos. Son situaciones en las que el riesgo real puede ser bajo en un caso concreto pero en el conjunto de la población son en las que están ocurriendo las transmisiones", añade Alberto Torres, miembro de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (Sempsph).

La mayor acumulación de personas o la menor renovación del aire hacen por ejemplo que en los lugares cerrados los dos metros de separación interpersonal puedan no ser suficientes. En el exterior incluso es difícil calcular la distancia exacta a la que nos situamos de los demás y puede ser menor de lo que pensamos. Y si compensamos ese distanciamiento alzando la voz, la saliva puede llegar más lejos de lo habitual.

En este contexto, ambos expertos coinciden en que generalizar el uso de la mascarilla contribuye a que la ciudadanía se acostumbre a ella y la incorpore como hábito. "Tiene un elemento de aprendizaje social. Es una inversión de presente y de futuro. Ahora tenemos este virus. No sabemos qué pasará con él pero aunque desaparezca habrá otros virus respiratorios", augura el portavoz de la Sempsph.

Más espacios libres de humo

Junto a esa normalización de una medida de protección que hasta hace unos meses nos era ajena, sobre la mesa está ahondar en las políticas antitabaco. Sanidad ha desaconsejado el consumo en ambientes sociales porque cree que los cigarros son transmisores de la Covid, una recomendación que afecta a las terrazas de los bares. "Si ya sin coronavirus era importante que no se fumase en ellas, en esta situación más. Sería buen momento para prohibirlo", apunta el doctor Galán. 

Sería un buen momento para prohibir que se fume en las terrazas

El contacto de los dedos con la boca, el dejar el cigarrillo apoyado sobre un cenicero o el exhalar con más fuerza de lo habitual, con el consiguiente peligro de que las gotas de aerosol se expandan más fácilmente, podrían llevar a adelantar una prohibición que ya se había planteado de cara a la próxima reforma de la ley. "Muchos profesionales sanitarios lo venimos pidiendo. Se ha visto que incluso en las terrazas abiertas quienes están en las mesas de al lado respiran cantidades de derivados de la nicotina que pueden causar daños. Planteamos que la próxima ley mejore las políticas de prevención y control", continúa el miembro del grupo de trabajo de tabaquismo de la SEE, quien lamenta además que en muchas terrazas cerradas se incumpla la regulación al dejar que se fume. 

En este grupo de productos se incluyen los cigarrillos electrónicos, así como las cachimbas. "La cantidad de aerosol que se expulsa con esas pipas también es elevada. Además suelen alquilarse y te pueden dar una boquilla y una manguera precintadas e individuales pero tienes que creer que la cámara de agua la han desinfectado bien", indica el doctor Galán. 

El doctor Torres comparte que prohibir el tabaco en las terrazas sería una "medida de salud pública general inteligente y valiente" que favorecería la utilización de esos lugares por parte de los no fumadores en un momento en el que lo deseable es permanecer al aire libre. "Hay que favorecer los espacios exteriores", defiende, y si pese a ello se opta por el interior de los locales aconseja que la música no esté muy alta para evitar las aproximaciones: "El volumen muy alto te obliga a elevar la voz y a acercarte más a la gente. Si además estás tomando algo vas a estar sin mascarilla". 

Mostrar comentarios

Códigos Descuento