Arranca la EBAU en Madrid: "Sin profes y sin clases de forma presencial ha sido complicado prepararme por mi cuenta"

El Aula Magna de la Universidad Complutense, durante el primer examen de la EBAU 2020 en Madrid.
El Aula Magna de la Universidad Complutense, durante el primer examen de la EBAU 2020 en Madrid.
Jorge París
El Aula Magna de la Universidad Complutense, durante el primer examen de la EBAU 2020 en Madrid.
Jorge París

Atasco a primera hora de la mañana en los accesos a la Ciudad Universitaria de Madrid. El Ejecutivo autonómico ha reforzado el transporte público para llegar a las sedes que desde este lunes acogen la Evaluación para el Acceso a la Universidad (EBAU), pero muchos estudiantes se han trasladado en coche acompañados por sus padres. La primera prueba comenzaba a las nueve y media de la mañana, pero se les había pedido que acudiesen con tiempo y desde antes de las ocho varias decenas se concentraban frente a las puertas de las facultades en un día de muchos nervios, por estar ante el examen que puede determinar su futuro y por hacerlo en unas circunstancias tan insólitas como las que ha marcado la pandemia del coronavirus

"Ha sido muy duro porque ha habido mucha desorganización. Algunas asignaturas las hemos acabado pero otras no", comentaba Davinia Plaza poco antes de entrar en la Facultad de Ciencias Físicas de la Complutense y rodeada cada vez de más compañeros. En corrillos, sin poder evitar algún que otro abrazo, pero la inmensa mayoría con la mascarilla puesta, una parte de los chicos daba un último repaso a los apuntes mientras otros preferían dedicar los minutos previos a conversar entre ellos. "Es muy difícil tener que mantener el distanciamiento social, no poder abrazarte, llorar, compartir los sentimientos con tus compañeros y descargar toda la tensión que llevamos acumulada", admitía Kevin Vilca.

A varios jóvenes el confinamiento les ha permitido evitar distracciones y aprovechar más el tiempo, con lo que se han organizado mejor para estudiar, pero muchos coincidían en que el cierre de los institutos en marzo les supuso un problema. "Al principio pensaba que lo llevaba bien pero luego todo entró en declive porque cada vez me he sentido más nerviosa. Sin profes y sin clases de forma presencial ha sido complicado prepararme por mi cuenta", manifestaba Eva Álvarez. 

Estudiantes, momentos antes de realizar los exámenes de selectividad.
Estudiantes, momentos antes de realizar los exámenes de selectividad.
Jorge París

Conscientes de que este curso ha planteado más dificultades de lo habitual, las comisiones organizadoras de la prueba, siguiendo la orden del Ministerio de Educación, han decidido flexibilizar el modelo, algo que los alumnos han valorado positivamente. De esta forma cada examen consta de las habituales opciones A y B pero los chavales pueden elegir entre hacer uno de los bloques de forma íntegra o mezclar preguntas de ambos. "No se modifica el temario ni las formas de evaluación. Solo se amplía la optatividad", ha señalado la vicerrectora de Estudiantes de la Universidad Complutense, Rosa María de la Fuente.

Otra de las novedades de este año pasa por desdoblar las pruebas de las asignaturas troncales. Este lunes se examinan de Lengua e Historia por la mañana y de Inglés por la tarde quienes han optado por Ciencias y el martes lo harán los del resto de modalidades. El miércoles y el jueves sí será el turno para todos de las correspondientes optativas. El objetivo al ampliar en un día el calendario de lo que antes se conocía como Selectividad ha sido reducir las aglomeraciones, para lo que también se ha aumentado el número de aulas destinadas a su realización.  

Pulseras de colores

Para gestionar la presencia dentro de los edificios cada universidad ha optado por un sistema, que en el caso de la Complutense se basa en pulseras de colores. Con ello pretende acotar el aforo por zonas y poder hacer un mejor rastreo ante un posible caso de Covid-19. Divididas en cuatro tonos distintos, cada una da acceso al lugar del examen y a unos espacios comunes y unos baños concretos, marcados con círculos en las puertas y líneas en el suelo. Los alumnos han encontrado las pulseras en los pupitres, en los que se han ido sentando a partir de las ocho y media de la mañana. 

Los chicos han ido pasando al interior de la facultad haciendo cola para recibir gel hidroalcohólico por parte del personal, así como mascarillas en el caso de los pocos que no la llevaban. Eso ha generado el momento de mayor aglomeración, circunstancia que la vicerrectora espera que "se alivie con los días". 

Alumnos entran en la Facultad de Ciencias Físicas de la Complutense para someterse a la EBAU 2020.
Alumnos entran en la Facultad de Ciencias Físicas de la Complutense para someterse a la EBAU 2020.
Jorge París

Cerradas las cafeterías y las máquinas de vending por cuestiones de higiene, muchos estudiantes han llegado con su propia comida. Tampoco les está permitido prestarse material ni quitarse la mascarilla durante el examen pese a sentarse a metro y medio de distancia. "Yo es lo que peor llevo. Con el calor que hace, tantas personas, los nervios... Tengo que centrarme en hacer el examen y a la vez concentrarme en respirar, en no tener un ataque de ansiedad, en el vaho…", apuntaba Almudena Montoya un tanto intranquila.

"Queremos reducir al máximo las posibilidades de contagio y celebrar una EBAU segura", ha argumentado Rosa María de la Fuente al respecto, quien ha querido felicitar a los asistentes por su alto grado de responsabilidad. 

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