Estos son los asteroides más cercanos y de mayor peligro para la Tierra

Un asteroide aproximándose a la Tierra.
Un asteroide aproximándose a la Tierra.
ESA

Pequeños, rocosos y en constante movimiento. Son las principales características de los asteroides, que nos recuerdan lo insignificante que puede parecer nuestra percepción del tiempo en comparación con los millones de años que llevan orbitando alrededor del Sol.

Son, nada más y nada menos que restos del tiempo en el que se formó nuestro sistema solar, hace unos 4.600 millones de años, cuando parte de las nubes de gas y polvo que originaron el Sol y los planetas, quedaron vagando, mayoritariamente, en lo que se conoce como cinturón de asteroides, entre Marte y Júpiter

Es precisamente por su origen, por lo que los científicos han visto en estas rocas espaciales -que casi no han modificado sus materiales desde su origen- la posibilidad de obtener respuestas acerca de la historia del sistema solar, mediante el estudio de los meteoritos; pequeños fragmentos que se desprenden de los asteroides y cruzan la atmósfera que actúa como escudo. 

Este martes 30 de junio se celebra el Día Internacional de los Asteroides, nombrado por las Naciones Unidas "para celebrar cada año a nivel internacional el aniversario del impacto de Tunguska, en Siberia (Federación de Rusia), ocurrido el 30 de junio de 1908, y para aumentar la conciencia pública sobre el peligro de impacto de los asteroides", pues, según advierten desde UN, al circular en órbitas tan cercanas a nuestro planeta "pueden provocar catástrofes en el globo terráqueo".

Asteroides del sistema solar.
Asteroides del sistema solar.
Henar de Pedro

El día en el que el cielo se abrió en dos

De hecho, el asteroide de Tunguska fue el que mayor impacto registrado ha provocado en la historia al estrellarse en Siberia en 1908, provocando la devastación de millones de árboles en más de 2.000 kilómetros cuadrados; una extensión que hubiese sido catastrófica de haber colisionado sobre un área poblada.

"De repente, el cielo se dividió en dos, y muy por encima del bosque, toda la parte  del cielo apareció cubierta de fuego"

Aunque ya han pasado más de 100 años, el llamado 'evento de Tunguska' es todavía hoy en día un tema muy atractivo a investigar por los científicos. "De repente, en el cielo del norte... el cielo se dividió en dos, y muy por encima del bosque, toda la parte norte del cielo apareció cubierta de fuego. En ese momento hubo una explosión en el cielo y un poderoso choque, al que le siguió un ruido como de piedras cayendo del cielo, o de armas disparando. La tierra tembló", contó entonces un lugareño que fue testigo del impacto. 

El asteroide entró en la atmósfera de la Tierra a una velocidad de aproximadamente 53.913 kilómetros por hora calentando el aire a temperaturas muy altas, lo que, combinado con la presión, causó su fragmentación y aniquilación, produciendo una bola de fuego que, según indica la NASA, liberó una cantidad de energía equivalente a 185 bombas de Hiroshima. 

El papel creador y destructor de los asteroides

Según la NASA, el recuento actual de asteroides conocidos es de 958.963, la mayoría de los cuales se encuentran orbitando en el cinturón de asteroides, situado en la órbita entre Marte y Júpiter, y donde se estima que hay casi dos millones de asteroides de más de un kilómetro de diámetro y miles de millones más pequeños.

"Al principio de la historia del sistema solar, la gravedad del recién formado Júpiter puso fin a la formación de cuerpos planetarios en esta región y causó que los pequeños cuerpos chocaran entre ellos, fragmentándolos en los asteroides que observamos hoy", informa la NASA.

El primer asteroide descubierto fue el llamado 1Ceres, en 1801 por el astrónomo Giuseppe Piazzi. Es también el más grande, con un diámetro de 974 kilómetros, que hizo que en 2006 pasara a ser reconocido como un planeta enano. Después de Ceres, los más grandes son 2 Pallas, 4 Vesta y 10 Hygiea, cuyo diámetro ronda los 500 kilómetros. De hecho, estos cuatro contienen la mitad de la masa de todo el cinturón.

No obstante, muchos de esos asteroides que se mantienen unidos a Júpiter por su gran fuerza gravitacional, a menudo pueden ser empujados fuera de su órbita y quedarse perdidos en el espacio, hasta que sus órbitas los llevan a otros planetas, como la Tierra, pudiendo llegar incluso a estrellarse, "jugando un papel importante en la alteración de la historia geológica de los planetas y en la evolución de la vida en la Tierra".

Por ello, los científicos monitorean continuamente los llamados asteroides "potencialmente peligrosos", cuyos caminos se cruzan con la órbita de la Tierra, a menos de 45 millones de kilómetros; una distancia que puede representar peligro de impacto. Aunque para que un asteroide cause daños importantes, debe tener entre 3 y 10 kilómetros de diámetro, los menores también suponen un peligro, pues pueden producir grandes daños en función de dónde impacten y cuánta cantidad de energía desprendan. 

Misiones de defensa planetaria

Los asteroides más cercanos a la Tierra, denominados NEAs, por sus siglas en inglés, son, según la SEA, 23.009, de los cuales 1.059 están clasificados en la lista de riesgos.

Estos son de gran interés para las agencias que, desde hace décadas, llevan a cabo investigaciones para averiguar la trayectoria de los más peligrosos e incluso el material del que están hechos, lo que les proporciona mucha información sobre su creación y, por tanto, la de los planetas del sistema solar.

Es el caso de la misión japonesa a la espera del regreso de la sonda Hayabusa 2, que, tras seis años de misión, volverá con fragmentos de Ryugu, un asteroide de 900 metros de diámetro situado a 280 millones de kilómetros de la Tierra.

Otra misión destacada es la que están llevando a cabo la NASA y la ESA, conocida como 'DART Mission', que tiene como objetivo redireccionar la trayectoria del asteroide binario Didymos para que no impacte en la Tierra. "Mientras que el cuerpo primario de Didymos mide aproximadamente 780 metros de ancho, su cuerpo secundario (o luna) tiene un tamaño de aproximadamente 160 metros, lo que es más típico del tamaño de los asteroides que podrían representar la amenaza más probable para la Tierra", explica la NASA.

Así, llamarán a cabo el primer intento de desviar un objeto espacial mediante lo que los expertos llaman "impacto cinético", que consiste principalmente en lanzar una nave para que se estrelle contra el cuerpo secundario y cambiar así su rumbo.

El esquema de la misión DART muestra el impacto en la luna del asteroide Didymos.
El esquema de la misión DART muestra el impacto en la luna del asteroide Didymos.
NASA / Johns Hopkins Laboratorio de Física Aplicada
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