La Plaça Reial de Barcelona recupera el ambiente vecinal sin el turismo masivo por las calles

  • Un jueves más, el movimiento #FemPlaça hizo de la zona un lugar para los barceloneses.
  • La estampa simbólica de los niños del barrio jugando, sin turistas, es el reclamo hacia el equilibrio deseado.
Niños jugando en la Plaça Reial de Barcelona en el Fem Plaça del 25-06-2020
Niñas jugando en la Plaça Reial.
Miquel Taverna

El confinamiento nos ha hecho aprovechar nuestros barrios y nuestros vecinos, y conocer mejor lo que tenemos al lado de casa. El turismo masivo de las ciudades desdibuja lo que realmente se encuentra al pie del hogar, y por eso los habitantes del Gòtic, organizados en el colectivo Resistim al Gòtic, llevan tiempo reclamando el #FemPlaça.

Estos días cobra especial sentido. Empiezan el verano y el calor. Los niños, después de semanas en casa desean, más que nunca, salir a jugar. ¿Por qué no hacerlo en su barrio? Antes parecía impensable. Sergi, vecino de la Plaça Reial, cuenta que "para nosotros son imágenes insólitas e imposibles. Cuando era pequeño, sí que jugábamos. Hace unos años sí que bajábamos pero ahora con mis hijos era impensable. Siempre había gente bebida, gente que tenía actitudes un tanto peligrosas...". Sus hijos disfrutan ahora de conocer a los pequeños de su entorno.

Recuperar la esencia del vecindario es lo que llevan años reclamando. Aina, otra vecina de la zona, explica que "seguimos al colectivo desde hace años con el Fem Plaça. Habíamos ido a otros eventos parecidos que tratan de reivindicar un poco lo mismo, pero ahora con la falta de turistas es mucho más evidente".

Imagen de niños jugando en la Plaça Reial de Barcelona el 25-06-2020
Imagen de niños jugando al baloncesto en la Plaça Reial.
Miquel Taverna

"La sensación ahora es de un poco de descanso, de reencontrarse con otros vecinos y vecinas mucho más facilmente, de saludarte por la calle más facilmente, ya que antes quedábamos camuflados entre tanta gente. Es el descanso, la tranquilidad, el espacio físico, la sensación de seguridad para los niños. Estos días lo hemos hablado mucho. El poder dejar a los niños jugar con la tranquilidad de que se conocen el barrio y no hay tanta gente extraña", resume Aina.

Sergi también lo cuenta así, con la misma emoción con la que valora el "guiño" a los barceloneses en los precios de algunos bares. "Incluso en la Plaça Reial se han bajado precios. La cerveza a 2 euros cuando estaba a 4 euros. Ahora puedes disfrutarla", comenta.

Sergi y Aina comparten la idea que hay que transmitir al resto de gente del barrio: "Nosotros también somos vecinos, también podemos sentarnos y quedarnos en un banco a leer un libro. El espacio es para lo que está. Si el vecino solo transita para irse a fuera de Barcelona, hace que su barrio no sea suyo", añade Sergi. "El resto de gente de Barcelona también lo está disfrutando. Hay gente de otros barrios que está disfrutando de los monumentos y de Barcelona, con un número de personas equilibrado y razonable. Tampoco queremos lo del 27 de abril, salir a la calle y que no haya nadie, pero tiene que haber equilibrio", detalla Aina.

Imagen de la Plaça Reial de Barcelona el 25-06-2020
Imagen de la Plaça Reial de Barcelona ayer.
Miquel Taverna

La solución quizá pase por un control del turismo. Llenar las calles de vida es necesario, pero puede que haya que establecer límites y líneas rojas. Así lo indica Aina: "Estaría bien hacer algo a nivel de políticas municipales, yo sé que es complicado, pero que se pudiera encontrar maneras de preservar espacios emblemáticos para que los gocen los vecinos sintiendo que esta es su ciudad. Da la sensación que molestamos, a veces".

Y es que el amor por el entorno es muy grande, pero solo cuando se te da la oportunidad para conocerlo. "Cuando algo lo conoces, lo quieres. Hay que saber valorar el barrio que tenemos y valorar que estamos cerca de monumentos emblemáticos", concluye Sergi. Por eso el #FemPlaça de cada jueves cobra sentido, para que los vecinos y vecinas de Barcelona sientan como suya la ciudad. Ayer, las risas llenaron, de farola a farola, la Plaça Reial, colándose por las gotitas de agua que mojaban a los niños y niñas y ambientando cada canasta. Así es como se crea una Barcelona que es, sin duda, la casa y el hogar de los que la construyen.

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