Sandra
La concursante se volvería a meter en el concurso. ARCHIVO
Trabajaba como dependienta en una tienda de ropa y su paso por Operación Triunfo (OT) le ha transformado la vida. Sandra Criado no ganó la última edición del programa pero gracias a él se enfundó el traje de María Magdalena en el musical Jesucristo Superstar con el que ahora recorre distintos escenarios españoles. Sandra reconoce que su carácter no le ayudaba a conseguir el favor del público de Operación Triunfo pero insiste en que lo importante es el trabajo después del programa. En eso dice estar y por delante le queda una larga gira que hoy aterriza en Almería. A punto de salir a escena, cuenta lo que fue su paso por el programa y el reto de interpretar un clásico de los musicales.

¿Qué reto le ha supuesto el papel de María Magdalena?
Me ha obligado a un cambio de registro. En Operación Triunfo yo era la rockera y en este espectáculo he tenido que suavizar mi voz. Al principio pensé que sería imposible pero, tras muchos ensayos, lo he conseguido. Además ha supuesto mi paso al teatro y entrar en una compañía que llevaba un tiempo de éxito.

Con Risto sólo tuve problemas cuando habló de mi familia, que estaba tranquilamente en casa

¿Y cómo la recibieron en la compañía?
Los compañeros me han tratado muy bien. Antes de empezar tuve miedo en ocasiones porque yo vengo de un programa de televisión que mucha gente no acepta. Sin embargo, creo que se debe comprender que un profesional debe buscarse la vida como sea. En ese sentido, yo a OT le debo mucho y no me puedo quejar porque me ha cambiado la vida.

¿Cómo vivió su paso por el programa?
Operación Triunfo se puede ver de muchas maneras. Yo nunca lo vi como un reality show, aunque lo es, por eso nunca use el jacuzzi o tomé el sol. Sabía que por mi carácter no lo tenía fácil con el público así que me centré en estudiar y cantar y no en caer bien.

Fuera de caer bien al público, ¿mantiene el contacto con el resto de compañeros?
Sí, aunque, como es lógico, con unos más que con otros. Son gente tan importante en mi vida que no los puedo olvidar. Han estado en el cambio más importante de mi vida y me acordaré de ellos el día que me muera, incluso de Virginia con la que tuve un pequeño roce.

En ese día a día en la academia, ¿lo que vemos en televisión es lo que ocurre dentro?
Sí, de hecho a mí se me olvidaban las cámaras y me comportaba como en mi casa. Ese fue el motivo de que muchos dijeran que vestía como una quinquillera, pero yo en mi casa me pongo una coleta o un chándal. Lo fundamental es trabajar y que el programa se convierta en un trampolín, el error es pensar que por estar en OT ya eres alguien.

Y Risto Mejide, ¿es cómo parece?
Yo a Risto no le conozco. Sólo le he visto en las galas y no le teníamos miedo, sí teníamos más respeto al resto de miembros del jurado. Cuando tuve el conflicto con él fue cuando habló de mi familia que no tenía nada que ver y estaban tranquilamente en casa. De todos modos, me han dicho que es buena persona.

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