Una exposición de la tragedia del Titanic convierte a sus visitantes en pasajeros

  •  La exposición reconstruye la vida y tragedia del barco más lujoso
  •  Se hundió hace 96 años, en la madrugada del 15 de abril de 1912. 
  • La muestra recupera algunos de los 5.500 objetos encontrados.

Vista de un camarote del "Titanic", uno de los 230 objetos rescatados y seleccionados por la muestra.
Vista de un camarote del "Titanic", uno de los 230 objetos rescatados y seleccionados por la muestra.
EFE/Mondelo

El barco más famoso del mundo, el "Titanic", ha atracado en Madrid en la exposición "Titanic". Objetos reales, historias reales" que reconstruye la vida y tragedia del barco más grande y lujoso que se hundió hace 96 años, en la madrugada del 15 de abril de 1912.

Más de 230 objetos rescatados del fondo del mar por la compañía RMS Titanic Inc, organizadora de la exposición situada junto a la Plaza de Colón, además de la reconstrucción de camarotes y otros espacios del barco, acompañan al visitante en un viaje por la historia del buque, desde su diseño y construcción hasta su hundimiento durante el trayecto inaugural tras chocar con un iceberg en el Atlántico Norte.

Los objetos exhibidos "son únicos e irremplazables y ayudan a echar un vistazo a la vida en 1912 y al barco más grandioso de todos los tiempos", como destaca Cheryl Muré, directora del departamento de Educación de la empresa. En este viaje, algo fantasmal, que propone la exposición tienen especial importancia los 2.228 pasajeros, de los que murieron más de 1.500.

Más de 18 millones de visitas

El visitante recibirá una réplica de los billetes del Titanic para iniciar un viaje cronológico que recorre la construcción del transatlántico, la vida en el buque con recreaciones de las cabinas de primera y tercera clase, el puente de mando o el Café Verandah, espacio inspirado en el café de la clase más lujosa, su trágico hundimiento, y los sorprendentes objetos rescatados.

"Titanic. Objetos reales, historias reales", visitada por más de 18 millones de personas en todo el mundo, permite oler la fragancia que todavía despiden los pequeños frascos de perfumes del perfumista Adolf Saafeld; contemplar las vajillas en las que comían los pasajeros, apreciando las diferencias existentes entre las de una clase y otra, las piezas de porcelana con el logo de la naviera White Star Line, e incluso una botella de champán que nunca fue descorchada.

Otros objetos representativos son las fuentes de horno perfectamente conservadas recuperadas de la arena, donde se hallaron alineadas como piezas de dominó, o una olla y una cacerola procedente de las cocinas. La exposición finaliza con la historia de una pareja española que viajaba en el Titanic,
Víctor Peñasco Castellana y su mujer María, cuya luna de miel acabó en una tragedia de la que ella sobrevivió.
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