Hisopos de resina impresos 3D para Covid-19, complementos en un nuevo brote

Hisopos de resina.
Hisopos de resina.
Raquel Manzanares/EFE

Un total de 1.500 pacientes de la Covid-19 participan en una investigación que testa un prototipo de hisopo -bastoncillo que recoge la muestra en la nariz para hacer la PCR- de resina imprimido en 3D, que podría ser un complemento y contribuir a tener suficientes reservas si hay un nuevo brote de la pandemia.

Este proyecto, que llevan a cabo el Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR) y el Hospital San Pedro de Logroño, es el primero en España que ya valida este tipo de hisopos directamente con pacientes, según los datos que les constan a sus responsables.

Los primeros resultados de esta investigación, en la que ya han participado 400 pacientes de coronavirus, sintomáticos y asintomáticos, son "prometedores", ya que se está constatando que no son inferiores a los hisopos comerciales, ha explicado a Efe el médico especialista en Microbiología Clínica del Hospital San Pedro José Manuel Azcona.

Azcona, también responsable del Laboratorio de Microbiología donde se realizan las PCR -que detecta la presencia o ausencia del virus- de la Covid-19, ha añadido que a las personas que acuden a realizarse estas muestras, sin efectuar ningún cribado previo, se les ofrece participar de forma voluntaria en el proyecto.

Así, se les toma, de forma paralela, la muestra con un hisopo comercial y otra con el prototipo de resina para, después, comparar los resultados y, "hasta ahora, son aceptables" y, "funcionalmente, el imprimido en 3D sigue siendo útil".

En el plazo de unos quince días se habrá validado este prototipo imprimido en 3D en 1.500 pacientes y en un mes se podrían obtener las conclusiones finales, que apuntan a que este nuevo hisopo puede ser un complemento de los comerciales.

"No sabemos cómo se va a comportar la pandemia en los próximos meses, si habrá o no una nueva oleada y si puede producirse una rotura de las existencias de los hisopos comerciales", ha dicho.

Por ello, si los de resina son aptos, "serían complementarios si faltan los que están en el mercado y tendríamos un 'colchón' para que no haya problemas de existencias", que sí hubo al inicio de esta pandemia en algunas ciudades.

Desarrollo del prototipo

Este grupo de investigadores ha desarrollado su prototipo basándose en los hisopos comerciales -de nailon y poliéster-, pero que pudiera ser fabricado en cualquier laboratorio mediante la impresión 3D, ha señalado el ingeniero biomédico del Grupo de Biomarcadores y Señalización Molecular del CIBIR, Álvaro Pérez Sala.

"No todos los materiales son aptos para poder se usados en un paciente", por lo que se optó por una resina, que es un plástico liquido que se endurece por la exposición a la luz y que "nos permite hacer cosas muy precisas", hasta el escobillón -pelillos- de los hisopos, ha asegurado.

En estos primeros casos que se han testado, "el funcionamiento del prototipo es, al menos, tan bueno como en los hisopos comerciales", según Pérez Salas, quien ha señalado que con las impresoras 3D de las que disponen ahora, algunas cedidas por la Universidad de La Rioja, fabrican entre 400 y 500 hisopos diarios.

"Estos hisopos podrían complementar o sustituir a los comerciales", según el jefe de la Unidad de Biomarcadores y Señalización Molecular del CIBIR, Ignacio Larrayoz, quien ha insistido en la importancia de lograr las mejores propiedades mecánicas del material y su flexibilidad para que puedan ser, al menos, similar a los que están en el mercado.

Los investigadores del CIBIR y los clínicos del Hospital San Pedro están en permanente contacto para encontrar soluciones a las necesidades que estos plantean, como en el caso de los hisopos.

En los perores momentos de la pandemia por coronavirus, cuando más demanda había de realizar pruebas y se registraron roturas de existencias por parte de los proveedores, en La Rioja no faltaron hisopos, pero en algunas ocasiones sí se estuvo en el límite, según Azcona.

Esa fue una de las razones del inicio de este ensayo clínico, con el fin de que si hay un huevo brote de la enfermedad y se valida este prototipo que se testa ya en pacientes, no se tenga que depender de proveedores externos y se pueda ser autosuficientes en momentos de emergencia.

Ello podría aplicarse a cualquier laboratorio que disponga de impresoras 3D, aseguran los tres, quienes insisten en que la investigación, durante la pandemia, ha arrimado el hombro y ha aportado su granito e arena en la lucha contra la Covid-19.

Pero "nuestro mérito es relativamente pequeño en relación con el del personal sanitario que ha estado en la primera línea de la lucha contra esta pandemia", ha concluido Larrayoz.

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