Teresa Ribera: "Los fondos de recuperación deben ir a tecnologías y sectores limpios"

  • La ministra para la Transición Ecológica defiende que la economía verde generará en torno a 300.000 empleos al año.
  • "Vivir de espaldas a la naturaleza impacta en la calidad de vida".
La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera.
La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera.
Jorge París | Jorge Paris
La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera
JORGE PARÍS

Teresa Ribera (Madrid, 1969) es licenciada en Derecho y profesora en la Autónoma. Ocupó la secretaría de Estado de Cambio Climático entre 2008 y 2011 y fue Directora del Instituto para el Desarrollo Sostenible con sede en París entre 2014 y 2018. Ocupa la cartera para la Transición Ecológica desde 2018 y es vicepresidenta cuarta del Gobierno.

La pandemia ha puesto el foco político en economía y sanidad. ¿Teme que retrocedan los esfuerzos en la agenda medioambiental? 

De una crisis sanitaria terrible y dolorosa en lo humano hemos pasado a una crisis también dolorosa, profunda, humana, en el ámbito económico y social. Ha sido un tiempo en el que la biodiversidad o el clima han tenido un respiro. Y, sin embargo, no es una solución. Necesitamos consolidar bases que permitan la recuperación de nuestro tesoro, de nuestra fortuna que en el fondo son nuestros ecosistemas, la calidad del aire que respiramos o la naturaleza de la que disfrutamos. Pero no a este precio. La buena noticia es que podemos y tenemos las soluciones al alcance de la mano.

De la COP25 (la cumbre del clima de diciembre) hemos pasado a la Covid-19. ¿La crisis climática pasa a segundo plano?

Todo lo contrario. Si hay algo que ha puesto de manifiesto la crisis de la Covid es que esta pandemia es solo un ensayo de lo que está por venir si no hacemos frente de manera urgente, en línea con lo que lleva años diciendo la ciencia, a las emergencias climática y ambiental. Es una llamada de atención a pensar de otra manera, y a entender que vivimos en un planeta interconectado. Muestra de ello es que durante estos meses han sido muchas las voces que reclaman conjugar la respuesta a la crisis sanitaria y climática. 

Estamos viendo que la demanda social y política contra el cambio climático se mantiene y exige que el día después de la crisis de la Covid-19 salgamos reforzados de esta situación y sentemos los pilares de la recuperación de forma inteligente, sin caer en errores del pasado y poniendo en el centro a las personas, especialmente a los jóvenes, a los que no podemos dejar con hipotecas que no son suyas. Por eso será muy importante que todos los fondos de recuperación se utilicen para impulsar las tecnologías, infraestructuras y sectores limpios, renovables, más eficientes y circulares que protegen nuestros ecosistemas y nos hacen más competitivos.

La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, lanzó la Agenda para una Europa verde y digital. Pero ahora la UE está enfrascada en la lucha por los fondos contra la emergencia social y el fomento del empleo.

El hecho de que la reconstrucción tras la crisis de la Covid-19 tenga un marcado componente verde es un tema imparable. Hemos sido 19 ministros los que le hemos pedido a la Comisión que así sea. Y la UE lo tiene claro.

¿Existe en estos momentos el clima social para que estos planteamientos salgan adelante?

Existe un amplio acuerdo en el ámbito empresarial y social sobre la necesidad de orientar la actividad hacia un nuevo modelo productivo, que apueste por la transición ecológica, la digitalización y el capital humano. El impacto final de esta crisis dependerá de la robustez de la recuperación y de lograr una recuperación justa, que no deje a nadie atrás y que responda a las nuevas realidades. Es preciso evitar los desequilibrios arrastrados desde la pasada crisis financiera, en el ámbito fiscal, laboral y de la desigualdad.

La crisis que asoma, entonces, ¿no trastoca planes y presupuestos?

Al contrario, la respuesta verde está en el centro de las propuestas y planes de recuperación frente a la crisis de la Covid-19, tanto en la UE como en España. Hay que reconstruir pensando en el futuro, en las personas y el planeta. Por eso en las últimas semanas hemos remitido una versión actualizada de nuestro Plan Nacional Integrado de Energía y Clima a la UE, enviado al Parlamento el proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, y presentado el nuevo Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático, la Estrategia Española de Economía Circular y un anteproyecto de Ley de Residuos. Estos elementos, y otros que vendrán, tienen un potencial enorme para modernizar la economía, atraer inversiones, crear empleo y fomentar la innovación.

¿De qué cifras hablamos? ¿Cómo se cuantifican estos planes?

La revolución industrial y tecnológica verde tendrá un auténtico efecto tractor sobre nuestra economía. En los próximos 10 años se movilizarán más de 200.000 millones de euros de inversión, el 80% privada, y se generarán entre 250.000 y 350.000 empleos netos al año. Los grandes motores serán la penetración de energías renovables en el sistema y las medidas de eficiencia energética, especialmente en la rehabilitación de edificios. Estos dos sectores activarán al resto porque la economía verde es multisectorial, desde la industria a la agricultura.

Teresa Ribera
La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera.
Jorge París

Varias ciudades europeas están subvencionando el uso de bicis, el arreglo de viejas, etc. ¿Qué van a hacer ustedes? ¿Están en contacto con los ayuntamientos de las grandes ciudades?

Sí, lo estamos y lo seguiremos estando. Hace unos días trasladé algunas propuestas a la FEMP y me consta que la mayoría de ciudades están alineadas con estos planteamientos. Hemos de ganar espacios en las ciudades para el peatón y la bici. Hay soluciones sencillas y de bajo coste para dar este impulso.

Justo hace unos días ha estallado la crisis de Nissan. ¿Qué soluciones puede dar la economía verde a la crisis del automóvil?

Uno de los ámbitos más interesantes donde estamos viviendo con mayor intensidad transformaciones en tiempo real es en la movilidad. La movilidad no solo dependerá de la pertenencia, de la propiedad de un vehículo, sino de servicios múltiples a los que accederemos por unos motivos o por otros. El cambio modal, la capacidad de interconexión, el uso y la relación con el espacio urbano de forma diferente, pero también la mejor aplicación de las soluciones digitales para ser enormemente eficientes en nuestros consumos de movilidad.

¿Cómo se consigue la adaptación a la oferta?

Del lado de la oferta, el sector del automóvil, junto con el conjunto de la industria de componentes y de servicios posteriores a la venta del automóvil, han ido identificando cuáles son las líneas maestras de sus estrategias de negocio para consolidar empleo, innovación y el porcentaje del PIB que representan en nuestra economía en el tiempo por venir.

¿Qué puede hacer, qué va a hacer el Gobierno en concreto?

Debemos acompañar a la industria del automóvil, facilitando una transformación hacia una industria cada vez con más presente, pero también cada vez con más futuro; facilitando que se produzca aquello que sabemos que tendrá más éxito; facilitando, también, aquellas salidas de productos que sean menos contaminantes, más demandados por los ciudadanos y que a su vez faciliten mayor innovación, mayor generación de empleo y de valor añadido en el conjunto de la cadena de valor.

Fenómenos como el deshielo de los polos pueden agravar la expansión de los virus. ¿Hay más interés en el remedio (la vacuna) que en las causas?

No son objetivos incompatibles, necesitamos ambas cosas, encontrar una vacuna y de manera paralela luchar contra la destrucción de la naturaleza para evitar nuevos problemas.

¿Cómo se plantea la Cumbre de Glasgow?

El retraso a 2021 no debe impedir que se cumplan todas las obligaciones del calendario previsto en el Acuerdo de París. 2020 está llamado a ser el año para presentar compromisos de reducción de emisiones más ambiciosos. España está trabajando, en la UE y en foros internacionales, buscando aliados y puntos de encuentro para que así sea.

¿Qué motivos hay para celebrar este 5 de junio, Día Internacional del Medioambiente?

Desafortunadamente, son los mismos motivos y urgencias que en años anteriores, y de los que nos viene alertando la comunidad científica desde hace décadas. Pérdida de biodiversidad, cambio climático, desertificación, gestión del agua, escasez de materias primas, contaminación atmosférica y contaminación en nuestros espacios naturales y mares como consecuencia de un modelo basado en usar, tirar y desperdiciar. Nada de esto es nuevo. Si hay un elemento diferente respecto de otros años: este año, más que nunca, nos hemos dado cuenta de que vivir de espaldas a la naturaleza impacta sobre nuestra salud y nuestra calidad de vida.

¿Cómo está el proyecto de ley de Cambio Climático? ¿En qué va a cambiar la vida de los españoles?

Ya está en las Cortes, donde esperamos que se enriquezca y se apruebe antes de fin de año. Es un proyecto muy trabajado, enormemente participado y cargado de las demandas del conjunto de la sociedad española. Apuesta de forma ambiciosa por la mitigación del cambio climático y la adaptación a sus impactos, por modernizar nuestra industria, nuestro tejido social, por facilitar una distribución equitativa de la riqueza en el proceso de descarbonización, o por llevar a cabo una transición justa. Es un marco institucional que garantiza un progreso y un futuro seguro, próspero y estable a la sociedad española frente a este enorme desafío.

Cuando vuelva la actividad, ¿se van a recuperar los compromisos para la reducción de emisiones?

Nunca los hemos abandonado. De hecho hemos trabajado intensamente en este tiempo para poder presentar todo lo que le comentaba anteriormente y otros elementos que presentaremos en los próximos meses.

Teresa Ribera
La ministra Teresa Ribera.
Jorge París
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