Las tapas y el picoteo, así se contagia el coronavirus en las terrazas

Un camarero sirve a sus clientes en un bar de la plaça de la Font de Tarragona,.
Un camarero sirve a sus clientes en un bar de la plaça de la Font de Tarragona,.
GARCÍA / EFE

La reapertura de las terrazas sigue teniendo limitaciones que no nos permiten actuar con normalidad. Compartir una tapa ya es un gesto que se tardará en volver a hacer.

A partir de la fase 1 ya se puede volver a tomar algo en los bares, aunque con condiciones. Tan solo pueden estar disponibles el 50% de las mesas, y solo en las terrazas. 

Además, hay que seguir manteniendo la distancia de seguridad, por lo que algunos restaurantes han optado por poner mamparas. La obligatoriedad del uso de mascarillas está dejando estampas muy características dentro de estos recintos que jamás se esperaban.

Sin embargo, donde se puede encontrar más diferencia es en la prohibición de compartir platos entre todos los comensales, algo muy arraigado en nuestra cultura. Es una manera muy inconsciente de traspasar el virus

Por ello, se ha impuesto que las tapas tienen que ser individuales, pudiendo ser divididas en pequeñas cantidades para todos por el propio personal del establecimiento. 

En estos momentos, hasta pasar un salero puede convertirse en un gesto arriesgado, como ocurrió en Alemania y supuso un brote de contagios.

También hay que olvidarse del tabaco mientras estás charlando y tomando algo, como recuerda Antena3. Al lavarnos las manos constantemente con hidrogel cuando estamos fuera de casa, no es aconsejable encenderse un cigarro porque el alcohol que contiene es inflamable. 

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