El 'homeschooling', una práctica alegal en España a la que el confinamiento ha llevado a un momento "propicio"

Un alumno de primaria hace los deberes de la asignatura de Inglés con varios libros y un ordenador
Un alumno de primaria hace los deberes en casa.
Eduardo Parra - Europa Press

El homeschooling es una opción alegal en España por la que algunas familias se inclinan para poder educar a sus hijos e hijas en casa. Esta opción se impuso de forma abrupta y obligada a principios de marzo en España, cuando cerraron los centros educativos para frenar la entonces veloz expansión del nuevo coronavirus. Las familias homeschoolers consideran que este nuevo contexto -y ante un curso próximo en condiciones todavía pendientes de la evolución de la pandemia-  es "beneficioso" para avanzar en la regulación de esta modalidad de educación en España.

Así lo expresa Sara García, cuya hija de 9 años se forma en casa. Ella es miembro de la Asociación para la Libre Educaciónn (ALE), que lleva casi 20 años de recorrido asesorando y defendiendo ante los tribunales a las familias que optan por no escolarizar a sus hijos. Esta autónoma considera que este momento es "propicio" para avanzar en la aceptación del homeschooling en España, pero afirma que no quiere "ser oportunista".

En la misma línea se pronuncia la profesora de Derecho Civil de la EHU-UPV, Madalen Goiria, que se doctoró en homeschooling. Considera que nos encontramos en un momento "sin duda beneficioso" para avanzar en la regulación de la formación de los menores en casa, aunque no tiene constancia de que se se haya producido "ningún avance" al respecto. 

García destaca que formar a los hijos en casa tiene la ventaja de "reducir costes" a las administraciones autonómicas, que son las competentes en materia de Educación. Considera también que "habría muchas familias que probarían el homeschooling, pero que tienen miedo a tener problemas legales". 

Por su parte, Carlota Sala, presidenta de la Coordinadora de Homeschooling de Catalunya, anota que "la realidad que vivimos también permite visibilizar y normalizar que el hecho que los niños no asistan a la escuela no significa necesariamente que exista desamparo, y por eso creemos que también es la oportunidad para las familias que educamos en casa que se cambien protocolos de protección de la infancia, que excluyan la persecución innecesaria de las familias homeschoolers".

En España, donde según la Constitución es legal pero según la ley de Educación, no, apunta Goiria que "casi todos" los procedimientos judiciales que han llegado a la vía penal por la desescolarización de los hijos han sido archivados. "No hay condenas dentro del homeschooling". Otra cosa es que la no escolarización vaya acompañada de dejación de funciones, pero "la mera desescolarización no da lugar a pena".

Forzado y "polarizado"

Durante el confinamiento para frenar el nuevo coronavirus muchas familias se han visto de la noche a la mañana obligadas a trabajar y educar a sus hijos e hijas en casa. García considera que esta nueva situación se ha vivido de una forma muy "polarizada". "Ha habido familias para las que el confinamiento ha sido una experiencia desagradable y otras que lo han vivido como una oportunidad preciosa para conectar con sus hijos y para hacer cosas con ellos que no siempre pueden hacer por falta de tiempo y lo están disfrutando", opina.

Una de las líneas de trabajo de la Asociación para la Libre Educación, desde hace tiempo y mucho antes de que la pandemia cambiara nuestra forma de vivir, consiste en "tantear" a las Administraciones y los grupos políticos. Sin embargo, afirma García, desde que se decretó el cierre escolar ningún gobierno les ha contactado para pedirles asesoramiento o incluso trabajar conjuntamente. 

El Ministerio no contempla "en absoluto" la regularización del Home Schooling

De hecho, fuentes del Ministerio de Educación sostienen a 20minutos que reglar la formación en casa "no se ha abordado en absoluto porque las competencias del ministerio son las modalidades regladas". En estos momentos, continúan, el objetivo del Ministerio que dirige Isabel Celaá es "que el mayor número de alumnos posible vuelva a las clases presenciales lo antes posible y con la mayores garantías de seguridad". Consideran que la educación presencial es "insustituible" porque es un "nivelador social".

Objeta de este argumento Goiria, que se pregunta qué pasara cuando muchas familias se nieguen a llevar de nuevo al colegio a sus hijos, bien por miedo al contagio, bien porque alguno de los progenitores pertenezca a un grupo de riesgo. "A ver cómo van a hacer cuando haya familias que no puedan llevar a sus niños porque por ejemplo un miembro de la familia está en tratamiento de quimioterapia". La experta en homeschooling augura que "va a haber mucha gente que no quiera asumir ese riesgo y tiene derecho a ello. ¿Cómo se contesta a eso?", se plantea.

En este sentido, Sala añade que "la crisis sanitaria que vivimos puede haber abierto los ojos a las familias y a las instituciones y contemplar un nuevo espacio para estas opciones educativas y que la vuelta a las escuelas con requerimientos tan especiales haga necesario reconocerlas y regularlas".

La presidenta de la Coordinadora de Homeschooling de Catalunya habla del sistema denominado flexischooling (escuela flexible), que "funciona correctamente" en otros países. "Entendemos que este sistema es factible mediante la creación de centros no presenciales y semipresenciales, que no solo facilitaría la educación en familia sino también la posibilidad de acceso universal a los sistemas oficiales de educación a distancia".

En otros países

El homeschooling es una modalidad de formación legal en "la mayoría de los países del mundo", según las expertas consultadas por este periódico. Hay universidades que incluso reservan un cupo de plazas para estudiantes educados en casa. "En el resto del mundo está muy buen visto porque ven fantástico la gran implicación de las familias", explica García.

En España, donde se encuentra en "un limbo" legal, no existe un registro de familias que optan por educar a sus descendientes en casa, por lo que es "muy difícil" conocer la cifra de niños y niñas formados en el hogar por sus progenitores. Una modalidad que es elegida en la mayoría de los casos entre los tres y seis años, cuando la escolarización comienza a ser obligatoria. "A partir de los seis años los casos empiezan a bajar. Pero hay de todas las edades. Muchos adolescentes también", señala Garcia, que subraya asimismo que hay casos de desescolarizados "porque el sistema no atiende sus necesidades" en referencia, por ejemplo, al alumnado de altas capacidades

En primera persona: "No quería que me lo contaran"

Una niña educada en casa por sus padres, en una foto cedida.
La hija de Sara, que es educada en casa por sus padres, en una foto en el campo.
CEDIDA

Sara García tuvo a su hija con 26 años. Desde el embarazo lo tuvo claro: "Para nosotros era muy importante que no nos lo contaran todo. Cuando los llevas al cole, están casi todo el día en otro lugar. Nosotros queríamos seguir descubriendo con ella sus evoluciones, que el acompañamiento fuera nuestro", relata sobre su experiencia.

Esta autónoma reconoce que "dudas tienes siempre, como con todo" pero asegura que el reto "compensa" por los resultados obtenidos. "Es un trabajo muy entregado, porque no solo son las horas que pasaría en la escuela sino también buscar las experiencias fuera. Requiere mucho compromiso. No es una decisión que pueda tomar todo el mundo ni algo que se hace a la ligera", argumenta.

En su caso, se preguntó a sí misma cuando iba a ser madre "¿le puedo regalar 18 años?" No tuvo dudas. Asegura que "no hay una guía" para llevar a cabo del homeschooling, que cada familia lo hace a su manera. "Ella (su hija) decide en qué quiere ir avanzando y hay cosas por las que estará por delante y otras por detrás". La esencia, concluye, es que cada familia pueda elegir de qué manera quiere educar. 

Una niña educada en casa haciendo dibujos.
Imagen de la hija de Sara haciendo dibujos en casa.
CEDIDA
Mostrar comentarios

Códigos Descuento