Condenan en San Sebastián a una mujer y a su compañero sentimental a indemnizar con 117.000 euros al ex marido de ella por el daño moral que le han ocasionado en los últimos años. Ha ocurrido después de que la víctima se enterase que sus dos hijas, concebidas mediante inseminación artificial con donante anónimo tal y como el matrimonio había decidido, eran fruto de las relaciones sexuales que mantenía su mujer con un amante.

La víctima sufre el "síndrome de alineación parental"

El conocimiento de esta realidad ha llevado al padre a sufrir el denominado "síndrome de alienación parental", por la minusvaloración que ha padecido.

En 1975 la mujer y el marido se casaron, y al no poder concebir hijos por la esterilidad del hombre, decidieron que la mujer se sometiese a una inseminación artificial en la clínica que ella trabajaba. La mujer le dijo en su día al marido que no le acompañase a las citas puesto que tenía amigos médicos que le ayudarían.

Esto ocurrió dos veces a lo largo de estos más de 30 años.

El hombre creyó en todo el tiempo que vivió con su esposa y sus hijas que todo iba bien y que a pesar de no ser el padre biológico, él era el padre de las niñas.

Fue el padre biológico de las niñas quien le reveló todo lo sucedido

Sin embargo, nada se desarrolló según lo convenido. La resolución judicial relata que la mujer, "de forma totalmente unilateral", acudió a quien hoy es su actual pareja y le propuso abiertamente tener un hijo con él sin necesidad de recurrir a la inseminación artificial, y sí mediante la utilización del método natural, es decir con repetidas relaciones sexuales.

En el transcurso de los años posteriores, el matrimonio fue distanciándose hasta que en abril de 2006 decidió separarse. Fue una ruptura de mutuo acuerdo.

Fue al poco de la separación cuando la víctima supo que durante diecisiete años había sido engañado. Y fue el padre biológico de las niñas quien le contó todo lo sucedido.

Durante el juicio, la esposa explicó que su marido tenía un conocimiento total de las relaciones sexuales que iba a mantener con su amigo y que lo aceptó voluntariamente. "Esta explicación cae por su propio peso", afirma el juez.

El fallo puede ser recurrido ante la Audiencia.