Sarah Palin
Sarah Palin, junto a John McCain en la noche electoral, en Phoenix, Arizona. (C. Kaster / AP) AP Photo/Carolyn Kaster

La gran derrota de los republicanos en las elecciones del martes ha abierto un vacío de poder en el partido, cuyo desafío será reconquistar a los votantes de centro pero sin enajenar a su base más leal en la derecha, según los expertos.

Por ahora la atención se ha centrado en Sarah Palin, la fallida candidata a la vicepresidencia, que en la campaña atrajo a más partidarios a los mítines -decenas de miles con frecuencia- que el propio John McCain, y que, pese a la derrota, es ya toda una estrella mediática en EE UU.

El senador de Arizona la introdujo en la escena política nacional y le hizo un guiño en el discurso en el que aceptó su derrota en las elecciones el martes: McCain la calificó como "una voz nueva e impresionante en nuestro partido en pro de la reforma y de los principios que siempre han sido nuestra mayor fortaleza".

Podemos esperar con gran interés su futuro servicio a Alaska, el Partido Republicano y a nuestro país". John McCain

"Podemos esperar con gran interés su futuro servicio a Alaska, el Partido Republicano y a nuestro país", afirmó McCain.

"No estoy haciendo esto por nada"

Preguntada sobre sus aspiraciones en una entrevista hace una semanas, Palin dijo que no sacará "la bandera de la derrota" por las críticas que ha recibido. "No estoy haciendo esto por nada", afirmó.

Pese a que los rumores al respecto se han ido extendiendo, este miércoles Palin evitó pronunciarse sobre una posible candidatura a las próximas elecciones presidenciales. El año "2012 suena tan lejano que no puedo ni imaginar qué estaré haciendo entonces", dijo Palin a CNN.

El problema es que la gobernadora de Alaska, de 44 años, amante de cazar alces y enemiga declarada del aborto, suscita tanto pasiones desaforadas como odios acérrimos.

La gobernadora de Alaska provoca pasiones desaforadas y odios acérrimos

Aunque los analistas le atribuyen parte de la responsabilidad en la derrota republicana (su inexperiencia, su desconocimiento en temas clave, sus meteduras de pata), también le reconocen que se ha ganado la adhesión inquebrantable de la base de su partido, que componen un nada desdeñable 25% de los votantes estadounidenses.

Su perfil político está muy vinculado a la derecha religiosa, que votó por McCain gracias en parte a ella, pero ese bloque también trae inconvenientes.

"Cumplir las expectativas de ese grupo es problemático, pues aleja a los votantes independientes", opinó John Green, un experto del Centro Pew, un instituto independiente.