Dos sanitarias denuncian a un hombre por apuntarles con una pistola cuando fueron a atenderle a su domicilio

Dos sanitarias protegidas con mascarilla y gorro caminan cerca del Hospital de campaña en las inmediaciones de las Urgencias del Gregorio Marañón para la lucha contra el coronavirus, en Madrid (España) a 6 de abril de 2020.
Dos sanitarias protegidas con mascarilla y gorro caminan cerca del Hospital de campaña en las inmediaciones de las Urgencias del Gregorio Marañón 
Eduardo Parra - Europa Press

Una médica y una enfermera han denunciado ante la Guardia Civil a un paciente después de que este les apuntara con una pistola cuando fueron a su casa en una atención domiciliaria el pasado 2 de mayo, en la localidad turolense de Burbáguena.

Así lo ha hecho público este lunes en un comunicado la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) tras haber pedido información al Salud hace una semana y no haber recibido respuesta, según dicen, y atendiendo al testimonio de una de las dos sanitarias, que actualmente se encuentran de baja por problemas de ansiedad.

Según ha explicado el sindicato, Gemma Redolar, enfermera del centro de salud de Báguena, se presentó voluntaria para trabajar en el centro COVID que el Gobierno de Aragón abrió en Alfambra (Teruel), dejando a su familia en Zaragoza el 30 de marzo para trasladarse a vivir a la localidad turolense y teniendo que hacer guardias los fines de semana, junto con la compañera que también resultó increpada.

Ya habían atendido al paciente anteriormente

El sábado 2 de mayo recibieron aviso para ir a atender a un vecino de Burbáguena a su domicilio y, según el testimonio de Redolar que ha recogido CSIF, ambas se desplazaron hasta el domicilio del hombre, un paciente al que ya conocían y habían atendido anteriormente, pero que en esa ocasión se encontraba “muy alterado”.

Sacó una pistola y nos apuntó. Oímos el clic como de un disparo, pero no había balas. Luego dijo que no era un arma de verdad. Nos fuimos muy nerviosas y llamamos a la Guardia Civil para denunciar los hechos. Nos tomaron declaración al día siguiente, cuando pudimos calmarnos un poco. Seguí en Alfambra, pero cada vez más nerviosa por la situación hasta que el viernes vino mi marido a buscarme para volver a casa, yo no podía ni conducir”, ha narrado la enfermera al sindicato desde su domicilio, donde está de baja por ansiedad y subidas de tensión.

Asegura que se siente "abandonada e impotente" y que desconoce si la Guardia Civil ha tomado alguna medida, así como que echa de menos "más apoyo por parte del Salud". "Preguntamos si había algún protocolo por si teníamos que volver a atender a esta persona y una jefa me dijo que esto forma parte de nuestra práctica profesional habitual", deice Redolar, quien insiste en que le encanta su profesión, en la que lleva 26 años, pero que ahora siente "mucho miedo" de volver a trabajar.

“Queremos saber qué pasó y qué medidas se han tomado para proteger a los trabajadores”, han dicho desde CSIF, argumentando que siempre han denunciado las agresiones que sufren los profesionales sanitarios y que “este hecho es especialmente grave en una situación de crisis como la actual”. 

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