El presidente norteamericano, George W. Bush, apoyó el plan y reconoció además a Israel el derecho a exigir la alteración de las fronteras de 1967 y la negación a los palestinos del derecho al retorno al territorio soberano de Israel.

En mayo de 2004, el plan de Sharón fue rechazado en referéndum por el 59,5% de los afiliados del Likud. Aquel fracaso, y la imposibilidad de convencer a la "troika" del Likud de que respaldase el plan original, bloquearon la iniciativa del primer ministro, le pusieron en entredicho a nivel internacional y desencadenaron la peor crisis que ha sufrido Sharón en su segundo Gobierno.

Finalmente, el siguiente mes de junio, el Gobierno israelí aprobó por 14 votos a favor y 7 en contra, el texto enmendado para la retirada de la franja de Gaza a partir de 2005 con el fin de evitar una grave crisis de Gobierno.

La enmienda se centraba en un plan recortado y diluido, de cuyo texto original se borraron todas las menciones y referencias a la evacuación de asentamientos judíos en el futuro. El plan enmendado estipula también que desde ahora no habrá más construcción ni inversión pública en los asentamientos judíos de Gaza, si bien el Gobierno seguirá preocupándose de las "necesidades de rutina de su población y de los servicios municipales".

Finalmente el 26 de octubre de 2004, el Plan fue aprobado en el Parlamento por una holgada mayoría de 67 votos a favor, 45 en contra y 7 abstenciones.

En febrero de 2005, Sharón volvió a obtener el respaldo del Parlamento al aprobarse la ley para la indemnización de los colonos. Esta ley, que autoriza al Gobierno de Sharón a pagar compensaciones a los colonos que tendrán que abandonar los 21 asentamientos de Gaza y cuatro del norte de Cisjordania, fue ratificada el 20 de febrero por el Consejo de Ministros.

Asimismo, el presupuesto que el Gobierno israelí ha dispuesto para las indemnizaciones a los colonos supera los 700 millones de euros.

Al mes siguiente, Sharón consiguió "enterrar" en el Parlamento una propuesta de referéndum sobre la evacuación de Gaza con la que la extrema derecha trataba de torpedear dicha iniciativa.

El 9 de mayo, el Gobierno israelí aplazó la retirada de la franja de Gaza, inicialmente prevista para el mes de julio, hasta el 15 de agosto, por razones religiosas para evitar la coincidencia de la evacuación con una fiesta judía.

Hace poco más de un mes, el Consejo de Ministros rechazó por 18 votos contra tres una propuesta para aplazar la retirada, formulada por el titular de Finanzas, Benjamín Netanyahu.

El pasado 7 de agosto, Netanyahu dimitió como ministro de Finanzas por su oposición al plan.