Un experto aboga por establecer carriles y circular por la derecha en playas y paseos marítimos

Circular por la derecha en paseos marítimos y playas con el objetivo de evitar los cruces y guardar la distancia de seguridad. Esta es la propuesta que realiza el doctor ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y catedrático de Ingeniería de la Construcción de la Universitat Politècnica de València (UPV) Víctor Yepes para mejorar la seguridad frente al coronavirus en estos espacios.
ROBER SOLSONA…202000502…VALENCIA…CIENTOS DE PERSONAS SALEN A LA CALLE PARA INICIAR LA ACTIVIDAD DEPORTIVA O PARA PASEAR, DESPUÉS DE 48 DIAS DE CONFINAMIENTO POR EL CORONAVIRUS.
ROBER SOLSONA…202000502…VALENCIA…CIENTOS DE PERSONAS SALEN A LA CALLE PARA INICIAR LA ACTIVIDAD DEPORTIVA O PARA PASEAR, DESPUÉS DE 48 DIAS DE CONFINAMIENTO POR EL CORONAVIRUS.
ROBER SOLSONA

El especialista defiende esta idea en un post titulado 'Circulación peatonal en paseos marítimos y playas en tiempos de coronavirus', donde analiza cómo debe moverse la ciudadanía en esta áreas y disminuir, "de una forma muy sencilla", el riesgo de contagios.

Yepes explica que se trata de establecer, al igual que en una carretera, un doble carril de circulación, donde la gente siempre debe circular por su derecha. No es necesario señalar dichos carriles, simplemente se trata de seguir unas mínimas instrucciones a la hora de pasear por estos lugares.

Según subraya el experto, el uso de las playas en plena pandemia va a ser distinto a partir de ahora y, entre las dos opciones extremas -la de permitir el uso sin restricciones de la playa a la prohibición completa- existen alternativas intermedias "que deben compatibilizar el uso seguro y la actividad económica asociada".

"Lo que es cierto, es que debemos asumir un uso diferente este verano", advierte Yepes, que, para ello, propone una medida "sencilla, de bajo coste, pero que puede evitar muchos problemas en los espacios públicos".

"Si atendemos a la llamada 'distancia social' para evitar contagios, parece ser que las personas deberíamos separarnos unos 2 metros entre sí en el caso de permanecer estáticos. Esta distancia aumenta si las personas se encuentran en movimiento (paseando, corriendo, en bicicleta, etc.)", señala.

"Es fácil entender -comenta el catedrático- que, si existe movimiento de las personas, existirán incumplimientos en la distancia social dependiendo de la densidad de ocupación y del tipo de movimiento. En el caso más extremo, si tenemos dos personas separadas una distancia muy grande, la probabilidad de que se encuentren a una distancia menor a la segura, va a ser pequeña".

Y añade: "Por contra, si tenemos una malla de personas separadas de forma estricta una distancia social, el movimiento de una sola persona implica el incumplimiento de la distancia segura. Pero si todas ellas se moviesen en la misma dirección, a la misma velocidad, ello significa mantener dicha distancia social".

Hace notar que existe una relación entre la densidad de ocupación de un espacio y el tipo de movimiento que se realice en él. Otra variable adicional sería el porcentaje de personas capaces de transmitir el virus. Si todas las personas están sanas, la probabilidad de contacto es nula, independientemente de la densidad y del movimiento.

PASARELAS

El autor hace propuestas concretas: "Cuando se accede a una playa, normalmente se hace por una pasarela. La gente se cruza, los que van con los que vienen. Pues lo inmediato es duplicar las pasarelas de acceso, de forma que, tanto para salir como para entrar, los usuarios circulen por su derecha". Las dos pasarelas precisa, estarían separadas la distancia mínima de seguridad (2-3 m). La de salida de bañistas es la que debería estar junto a las duchas o lavapiés, cuyas condiciones de uso es un tema que hay que tratar aparte.

También se refiere al paseo por la denominada "zona activa", la más próxima a la línea de la playa. Se debería respetar un mínimo de 10 metros de zona activa -no poner sombrillas ni toallas- y la circulación debería ser la del "sentido de la derecha". Entre ambos "carriles" de circulación, debería haber una separación de, al menos, 2 metros.

El tercer ejemplo es el de los paseos marítimos o calles suficientemente anchas, donde se aprecia la necesidad, de al menos, 10 metros de anchura. Aquí se podría señalizar con pegatinas en el suelo la separación entre carriles, con flechas de dirección.

Para terminar, el experto subraya que estas precauciones "se deberían particularizar en cada una de las playas".

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