Los expertos se debaten sobre las manifestaciones de Madrid: ¿amparadas por la Constitución o alegales?

Las concentraciones en Núñez de Balboa centran el debate político
Las concentraciones en Núñez de Balboa centran el debate político.
Europa Press

Manifestaciones en coche para exigir la dimisión del Gobierno de Pedro Sánchez. Fue el anuncio con el que el líder de Vox, Santiago Abascal, sorprendió a la población el pasado 6 de mayo en el Congreso. Sin embargo, la propia ciudadanía se le ha adelantado. Apenas una semana después de su intervención en el pleno, decenas de personas se han congregado en la calle Núñez de Balboa, en el madrileño barrio de Salamanca, para protestar a pie contra la gestión de la crisis del coronavirus por parte del Ejecutivo. Y aquí se abre el debate: ¿son legales estas concentraciones en pleno estado de alarma?.

Las caceroladas han bajado esta semana de los balcones a la calle y lo han hecho acompañadas de polémica. Las imágenes de un centenar de personas en pleno Madrid reunidas para protestar juntas han desatado todo tipo de críticas, entre ellas, las que ponen en duda su legalidad. ¿Son posibles este tipo de acciones? En un primer momento y desde una perspectiva profana, cabría suponer que no. Los expertos se debaten entre si están amparadas por la Constitución o si son alegales.

El estado de alarma decretado por el Gobierno el pasado 14 de marzo y todavía vigente restringe la libertad de movimientos de los ciudadanos, condiciona las salidas a la calle a determinadas circunstancias y prohíbe las aglomeraciones públicas. De ahí las más de 700.000 sanciones impuestas hasta la fecha por la Policía por incumplir las normas. Sin embargo, son varios los constitucionalistas que avalan la legalidad de estas manifestaciones.

"El estado de alarma no puede suspender el ejercicio de ningún derecho fundamental, puede limitar su ejercicio en aras de la salud pública y con el fin de evitar que las aglomeraciones produzcan un rebrote de contagios", explica al respecto Isabel Álvarez Vélez, catedrática de Derecho Constitucional de la Universidad Pontificia de Comillas. En este sentido, apunta que es legal organizar manifestaciones siempre que se celebren "cumpliendo con las medidas prescritas".

"El estado de alarma no puede suspender el ejercicio de ningún derecho fundamental"

Ante esta consideración, surge la duda de si efectivamente los congregados respetan las reglas de prevención dictadas por el Ejecutivo, como la distancia de seguridad. En el caso de que los participantes no lo hicieran, la Policía tendría que terciar. "Puede y debe intervenir si es necesario para el mantenimiento del orden público y en cumplimiento de las medidas del estado de alarma", matiza Álvarez Vélez.

Cabe destacar que, a pesar de que estas concentraciones pueden ser disueltas por los agentes si no se respetan las medidas previstas, las manifestaciones no deben ser autorizadas, sino simplemente comunicadas. "La Constitución establece de manera taxativa que el ejercicio de este derecho en cualquiera de sus modalidades no quedará sujeto a la autorización previa", añade la catedrática. 

¿Es lo ocurrido en Núñez de Balboa una manifestación?

No obstante, en el caso de la protesta en la calle Núñez de Balboa no está claro que se trate de una manifestación propiamente dicha que, efectivamente, haya sido comunicada a las autoridades o si es, por el contrario, una "expresión espontánea", como lo califica el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense Eloy García López.

"No entra dentro de la figura de manifestación que recoge la Constitución, que tiene unos promotores, unos objetivos, un espacio y un tiempo que se debe comunicar a las autoridades. No es eso lo que ha ocurrido aquí, sino que ha habido una protesta fuera de los cauces constitucionales. Es una rebeldía", señala, y recalca que en este caso serían "alegales".

"No entra dentro de la figura de manifestación que recoge la Constitución. Es una rebeldía"

En este sentido, García López le concede la importancia "justa". "No creo que sea grave, es un hecho aislado", dice, y coincide con Álvarez Vélez en que el derecho a la manifestación durante el estado de alarma no queda suspendido, sino restringido. "Son actos espontáneos, están fuera de las previsiones. Una situación en la que la legalidad está siendo superada por la realidad", asegura, aunque admite que poco a poco parece que se van organizando.

Más allá de estas protestas, el catedrático sí se confiesa "espeluznado" ante la gestión de la crisis sanitaria y apela al consenso y el entendimiento para ayudar a solventarla. En esta línea, lamenta la falta de entendimiento entre gobiernos y oposición, tanto a nivel central como regional, así como las situaciones de "anomia" que se han producido. "Lo lógico sería que hubiera un acuerdo entre fuerzas políticas", afirma.

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