Julio Anguita: el 'califa rojo' de Córdoba que pudo ser militar y acabó resucitando a los comunistas en el Congreso

El ex coordinador general de Izquierda Unida, Julio Anguita.
Julio Anguita.
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El corazón de Julio Anguita (Fuengirola, 1941) ha dejado de latir a sus 78 años dejando atrás una trayectoria política en la que nunca renunció a sus profundas convicciones comunistas y se mantuvo firme en la defensa de una España republicana y federal. 

Nacido en el seno de una familia con tradición militar, su padre fue suboficial del Ejército, Anguita siempre fue un rebelde con causa y nunca quiso saber nada de uniformes, tanques o fusiles. Estudió Historia y Magisterio y se dedicó a la docencia hasta que encontró en la política una verdadero instrumento para cambiar las cosas. 

En 1972 se afilió al Partido Comunista de España (PCE) -por entonces una formación ilegal en España- hasta que en las primeras elecciones municipales de la democracia de abril de 1979 se presentó con el ya legalizado PCE como candidato a la alcaldía de Córdoba, logrando ser el más votado y llegando a un acuerdo con PSOE, UCD y PA para convertirse en el primer alcalde comunista de una capital de provincia española. 

Pese a sus problemas con sus socios de gobierno, la popularidad de Anguita en la ciudad era tal que en los comicios de 1983 obtuvo la victoria con mayoría absoluta (17 concejales), con lo que se ganó el apodo del 'califa rojo'. En esta época como regidor de la ciudad andaluza, Córdoba solicitó a la UNESCO la declaración de la Mezquita-catedral como Patrimonio Cultural de la Humanidad, reconocimiento que logró en 1984.

Los malos resultados del PCE en las elecciones generales de 1982 llevaron a los comunistas a refundar el partido e integrar en su seno a otras formaciones de izquierda. Nació así Izquierda Unida (IU) en 1986, partido que Anguita empezó a liderar a nivel nacional en 1989-aunque en 1986 se presentó a las elecciones autonómicas andaluzas y logró 19 parlamentarios-, un año después de ser elegido secretario general del PCE.

Más de dos millones de votos en 1993 y 1996

Con Anguita, los comunistas resucitaron de sus cenizas y alcanzaron sus mayores éxitos logrando más de dos millones de votos en las elecciones generales de 1993 y 1996. "Programa, programa, programa", era una de las frases más repetidas del político malagueño para dejar claro que lo primero eran las señas de identidad de la formación y que los acuerdos con otras formaciones, como el PSOE, debían ser siempre puntuales y concretos. 

El exalcalde de Córdoba había sufrido un infarto de miocardio en 1993 en plena campaña electoral en Barcelona y la misma dolencia se repitió en 1998. Un nuevo problema de salud poco después, hizo que Anguita se alejase de la política en 1999. Ya retirado, el excoordinador de IU fue hospitalizado de urgencia en 2009 debido a una arritmia cardíaca y en 2014 fue ingresado de nuevo tras sufrir una angina de pecho. 

Anguita renunció por escrito a la paga de pensión máxima vitalicia a la que tenía derecho como exdiputado argumentando que con la pensión que le correspondía como maestro tenía bastante.

El que al perder el coche oficial sienta que ha perdido su vida es un indigente moral y, si se me permite la palabra, un gilipollas

De verbo mordaz, Anguita fue un hombre de fuerte temperamento y siempre destacó por decir las cosas como las pensaba. "Me gustaría volver a ser diputado por un solo día y decir desde el estrado: ¿Y ahora qué, hijos de puta?”, dijo una vez retirado. "El que al perder el coche oficial sienta que ha perdido su vida, es tonto químicamente puro. Un indigente moral y, si se me permite la palabra, un gilipollas", fue otra de su perlas. 

Su republicanismo le hizo igualmente no cortarse ni un pelo al hablar del rey: "El rey, con el tema de la OTAN, lo mejor que podía hacer era callarse y, en el tema de Maastricht, callarse. Y si no se calla en estos temas, hombre, que le eche una mano a la justicia en el sentido de todo lo que está pasando. Pero yo creo que es mejor que se calle, cumpliendo su papel constitucional". 

Perdió un hijo en Irak: "Malditas sean las guerras"

Uno de los golpes más duros de su vida lo recibió en 2013, cuando conoció la muerte de uno de su hijo Julio Anguita Parrado (tiene otra hija de nombre Ana)  antes de participar en un acto convocado por una organización republicana en Getafe. Julio era corresponsal de guerra en Irak y fue alcanzado por un misil. El político andaluz se subió al estrado y dijo: "Mi hijo mayor, de 32 años, acaba de morir, cumpliendo sus obligaciones de corresponsal de guerra.Ha sido un misil iraquí, pero es igual. Malditas sean las guerras y los canallas que las hacen". 

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