La vida en tiempos de pandemia: fotógrafos de prestigio en el precipicio

Un manifestante inconsciente durante los enfrentamientos en Bagdad (Irak) en noviembre 2019.
Un manifestante inconsciente durante los enfrentamientos en Bagdad (Irak) en noviembre 2019.
RICARDO GARCIA VILANOVA (Finalista del World Press Photo)

En España hay varios fotógrafos que han recibido prestigiosos premios internacionales por sus magníficas coberturas de las grandes tragedias de la última década y están bien situados en las listas de los mej#ores del mundo. Los más jóvenes tiene treinta y poco años y los veteranos bordean el medio siglo.

La pandemia del coronavirus ha destrozado sus agendas, les ha obligado a suspender viajes y aplazar proyectos. Algunos han decidido cubrir los acontecimientos provocados por la mayor crisis sanitaria, social y económica en nuestro país desde la Guerra Civil.

Ricardo García Vilanova (1971), ganador de dos premios Pictures of Year International, un Bayeux Calvados, el Miguel Gil Moreno en 2014, el Rory Peck y finalista en la edición de este año del World Press Photo, regresó a Barcelona desde Siria el 12 de marzo, dos días antes de la entrada en vigor del decreto de estado de alarma, tras una odisea de varios días de espera en varias fronteras de Oriente Medio.

Con toda su agenda de viajes internacionales reducida a la nada, decidió documentar la crisis que por primera vez se producía en la puerta de su casa y no a miles de kilómetros. Su gran sorpresa fue enfrentarse a prohibiciones desorbitadas que le negaban sistemáticamente el acceso a hospitales, residencias de ancianos o tanatorios.

Estuvo “picando piedra durante dos semanas hasta que pude entrar unas horas en el hospital Vall Hebrón (Barcelona)”. El trabajo de Ricardo en hospitales sirios, libios o iraquíes ya es un clásico del periodismo mundial después de pasar años realizando coberturas demoledoras en los países más peligrosos del mundo y sufrir un secuestro de seis meses por el ISIS en Siria en 2013.

Su opinión es muy crítica: “Me parece inaudito que haya más de 26.000 muertos y apenas imágenes de la tragedia. Los responsables políticos han desdibujado e infantilizado la muerte y desnaturalizado la tragedia. Es como si hubiera muertos de primera y de segunda categoría. La muerte del niño sirio Aylan Kurdi en setiembre de 2015 ocupó todas las portadas del mundo y ahora nos echamos las manos a la cabeza cuando se trata de nuestros muertos”.

FOTOS RICARDO GARCIA VILANOVA SOBRE EL CORONAVIRUS 

Cree que la solución hubiera sido hacer una selección de fotógrafos en base a sus currículos. “Permitir a los que trabajan con respeto y empatía acceder a los lugares más sensibles para construir una memoria de imágenes que sirva de documento histórico a las próximas generaciones, igual que las fotografías de la guerra civil nos sirven a nosotros”, explica este gran fotógrafo que apenas ha ingresado 600 euros por su trabajo fotográfico y 1.500 euros por sus vídeos en dos meses de trabajo mientras sus gastos han sido desmesurados.

"Me parece inaudito que haya más de 26.000 muertos y apenas imágenes de la tragedia"

Andoni Lubaki (1982), ganador del Chris Hondros Memorial Award 2013 y del Pictures of the Year International, no se muerde la lengua: “Es como si se quisieran que los ciudadanos tuvieran una digestión blanda de lo que está ocurriendo" y asegura que se han sufrido dos autocensuras complementarias: "La ejercida por el ciudadano porque por primera vez se muere el vecino y la institucional porque la pandemia les has pillado a contra pie y han evitado que se supiera lo que verdaderamente estaba pasando".

Un hombre observa su casa destruida en el barrio de Aleppo (Siria) en enero de 2013.
Un hombre observa su casa destruida en el barrio de Aleppo (Siria) en enero de 2013.
ANDONI LUBAKI (Esta foto formó parte de una selección que ganó el Premio Chris Hondros)

Es concluyente: "Fue más fácil cubrir Mosul (Iraq) o Alepo (Siria)". "En un fin de semana los clubes Real Sociedad y Atletic de Bilbao generan más imágenes que todas las realizadas durante esta crisis".

"En un fin de semana los clubs Real Sociedad y Athletic de Bilbao generan más imágenes"

Santi Palacios (1985), ganador del Picture of the Year International, mención de honor de Overseas Press Club, Premio Reporteros de El Mundo, segundo premio World Press Photo en 2017 y ganador en dos ocasiones del Premio Nacional de Fotoperiodismo, sufrió la suspensión de su viaje a la isla griega de Lesbos el día de la declaración del estado de alarma y días después tampoco pudo viajar a Ámsterdam para preparar una exposición. Además, entre abril y julio tenía viajes a Kenia, Bolivia, Grecia y Filipinas con financiación ya concretada con medios de comunicación o resultado de becas ganadas que tampoco podrá hacer.

Un voluntario de una organización humanitaria sostiene a un bebé en Lesbos (Grecia) en noviembre de 2015.
Un voluntario de una organización humanitaria sostiene a un bebé en Lesbos (Grecia) en noviembre de 2015.
SANTI PALACIOS (Esta fotografía fue premiada por el Picture of the Year International)

Le sorprendió que algunos colegas fotógrafos le criticaran por salir a documentar lo que estaba pasando y él les contestó que “nosotros tenemos la obligación de cubrir la pandemia”. Ha ingresado 400 euros brutos desde el inicio de la crisis.

Afirma que “el comportamiento de los editores en general ha sido lamentable en todos los sentidos” y muestra su enfado ante la actitud de algunos que “ni siquiera contestan a los correos electrónicos cuando reciben propuestas”. Tiene claro que los fotógrafos “somos culpables por haber aceptado tarifas vergonzosas y carecer de valentía para decir que no queremos trabajar con esas condiciones aunque eso signifique cerrarse las puertas”. Dice sin tapujos: “La ruina es generalizada es nuestro oficio”.

"Nosotros tenemos la obligación de cubrir la pandemia"

Nuria López Torres (1968), autora del libro Sex and Revolution in Cuba que forma parte de un gran ensayo fotográfico que inició en 2009 y que servirá para documentar la sociedad cubana durante 25 años, ha ganado el Moscow Internacional Photo Awards, el Kuala Lumpur International Photo Awards Potrait, el LensCulture Portrait Award.

Mina desentierra su cabello de la arena  en un juego con sus amigos lejos del control de la policía de la moral en Isfahan (Irán).
Mina desentierra su cabello de la arena en un juego con sus amigos lejos del control de la policía de la moral en Isfahan (Irán).
NURIA LOPEZ TORRES

Tenía una exposición fotográfica importante en junio en el Senado de México que se ha aplazado, igual que otras en Barcelona y Valls. Ha tenido que suspender varios viajes con la consiguiente pérdida de los billetes de avión.

Las tres primeras semanas del estado de alarma prefirió no salir de casa. Después pensó que “esto va para largo y hay que documentarlo”. Decidió trabajar el impacto de la pandemia en personas con enfermedades mentales y mandó el material a una docena de publicaciones, incluidos los dominicales españoles más importantes, y casi nadie le contestó.

Una persona responsable de uno de ellos le dijo: “Nos encanta las fotografías y el enfoque que le has dado al tema, pero no tenemos presupuesto para pagarte”. Hizo el envío a medios internacionales y hace unos días “Al Jazeera me contestó que no estaban comprando nada por falta de fondos”.

Ha ingresado 300 euros brutos en abril y 200 euros brutos en lo que va de mayo. “Por suerte mi casa ya está pagada. Pero me estoy pensando darme de baja en Autónomos. Solía ingresar unos 1.400 euros al mes de media y no me puedo quejar ya que soy una afortunada ya que mi pareja cobra un salario al final de mes”, especifica.

Pone un dicho cubano para enfrentarse a la desoladora situación actual: “Tenemos que buscar por donde le entra el agua al coco”. Asegura que hace años que “decidí centrar la busca de ayuda para poder realizar mis proyectos en revistas alemanas como Terramater que al menos garantizan honorarios y gastos decentes”.

"Va para largo y hay que documentarlo"

Manu Brabo (1981), ganador del Premio Pulitzer en 2013 y de cuatro premios Pictures of the Year International, también ha visto como se suspendían sus exposiciones en Valencia y Francia, varias conferencias y un viaje a Afganistán.

Una mujer toma el baño ritual de la epifanía ortodoxa en la zona controlada por las fuerzas rebeldes pro rusas en Donetsk, Ucrania en enero de 2015.
Una mujer toma el baño ritual de la epifanía ortodoxa en la zona controlada por las fuerzas rebeldes pro rusas en Donetsk, Ucrania en enero de 2015.
MANU BRABO

Forma parte de un colectivo de ocho fotógrafos y fotógrafas que se unieron al principio de la pandemia con la intención de documentar “una etapa extraordinaria de nuestras vidas” en ciudades como Madrid, Barcelona, Zaragoza, Gijón, Sevilla o Jerez.

“Lo decidimos rápido sin darle muchas vueltas y buscamos conseguir patrocinios desde la más pura informalidad”, explica Manu. Comenzaron a subir una fotografía diaria a la red hasta que consiguieron que la ONG Médicos del Mundo y la empresa DKV Seguros se interesasen por “este múltiple relato” y ayudasen a financiarlo durante los meses de abril y mayo.

“Nos ha supuesto a cada uno un sueldete de mileurista, unos 1200 euros”, confirma Manu cuyos ingresos de marzo no llegaron a los 600 euros y que está a la espera de que The Wall Street Journal publique un reportaje personal más amplio que “me apañe un par de meses”. No le queda ninguna duda de que “el futuro es incierto como siempre”.

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