El mariscal Hafter rompe el acuerdo de la ONU y se dispone a asumir el control político de Libia

  • No detalla qué tipo de gobierno pretende liderar y se limita a decir que responde a "la voluntad del pueblo". 
El mariscal Jalifa Hafter, en una imagen de archivo.
El mariscal Jalifa Hafter, en una imagen de archivo.
MAGHAREBIA / WIKIMEDIA COMMONS

El mariscal Jalifa Hafter, tutor del Ejecutivo no reconocido en el este de Libia y hombre fuerte del país, anunció este lunes que el Consejo Militar que preside se dispone a asumir el control político y que por tanto se desliga definitivamente del acuerdo forzado por la ONU en 2015 en la ciudad marroquí de Skhirat, que impuso la formación del actual gobierno en Trípoli (GNA).

En un breve discurso difundido a través de la televisión, el controvertido oficial no detalló que tipo de gobierno pretende liderar y simplemente se limitó a subrayar que responde a lo que en su opinión es "la voluntad del pueblo". 

Haftar ha indicado que sus fuerzas actúan en respuesta a un "llamamiento" popular "para anunciar el fin del Acuerdo Político, que ha destruido el país y lo han llevado hacia el abismo".

Así, ha resaltado que "autoriza" a los que la población "considera legítimos para encabezar esta nueva fase", sin dar detalles sobre cuál sería esta nueva estructura de poder con sede en el este del país ni cuál sería el futuro de la Cámara de Representantes.

"Autorización" del pueblo

"Expresamos nuestro honor por la autorización del pueblo libio al Mando Central para asumir esta misión histórica bajo las actuales circunstancias excepcionales y la revocación del Acuerdo Político", ha señalado, antes de agregar que el mismo "es parte del pasado", según ha recogido el portal Al Marsad.

"Anunciamos así que el Mando General de las Fuerzas Armadas acepta la voluntad de la población pese al peso que esta confianza, multiplicidad de obligaciones y magnitud de las responsabilidades ante Dios, nuestro pueblo, la conciencia y la Historia", ha resaltado.

Así, ha agradecido a la población su "solidaridad y apoyo" a sus fuerzas en su lucha "para liberar el país del terrorismo", al tiempo que ha reiterado que trabaja "para garantizar la seguridad del país y para que los libios vivan libres en su propia tierra".

De esta forma, Haftar ha indicado que su Ejército "siempre estará a disposición del pueblo libio" y "no escatimará esfuerzos a la hora de poner fin a su sufrimiento". "Servir a los ciudadanos, proteger sus derechos, cumplir sus esperanzas y aspiraciones y cuidar los recursos para satisfacer el bien común siempre serán nuestra prioridad", ha añadido.

"Trabajaremos para crear las condiciones para crear instituciones duraderas del Estado civil, según la voluntad y las aspiraciones del pueblo libio mientras completamos la marcha para la liberación hasta que el éxito total sea obtenido, si Dios quiere", ha remachado.

"Hora cero" por Trípoli

El conflicto en Libia se recrudeció en abril de 2019, cuando las fuerzas lideradas por Haftar lanzaron una ofensiva para hacerse con Trípoli, sede del Gobierno de unidad, creado a raíz del Acuerdo Político y que cuenta en estos momentos con el apoyo de Naciones Unidas.

Además, Haftar anunció a mediados de diciembre el inicio de la "batalla final" y la "hora cero" por Trípoli y ordenó a sus fuerzas avanzar hacia la ciudad. En este contexto, sus fuerzas tomaron por sorpresa a principios de enero la ciudad de Sirte, en un duro golpe al Gobierno de unidad.

El inicio de las operaciones militares encabezadas por Haftar llegó tras varios años de intentos infructuosos de lograr una solución política a la fragmentación en diversas administraciones tras la captura y ejecución de Muamar Gadafi en octubre de 2011.

La duplicidad institucional se retrotrae a las elecciones parlamentarias de 2014, que dividieron las administraciones, sin que las asentadas en el este --anteriormente reconocidas por la comunidad internacional-- y el Gobierno de unidad, surgido de un acuerdo en 2015, consiguieran pactar su unificación desde entonces.

Repunte bélico

El anuncio de Haftar ha llegado además en medio de un repunte de los enfrentamientos en torno a Trípoli y después de que sus tropas perdieran el control de varias localidades situadas al oeste de la capital en una ofensiva relámpago de las fuerzas leales al primer ministro del Gobierno de unidad, Fayez Serraj.

Serraj dijo tras ello que las fuerzas del Gobierno de unidad "seguirán luchando hasta controlar todo el país". "Seguiremos luchando hasta que controlemos todo el país para permitir a los desplazados volver a casa", señaló, antes de agregar que su Gobierno "no olvidará nunca ni perdonará a los que le apuñalaron por la espalda".

Los combates han continuado en las últimas semanas a pesar de que ambas partes se mostraron en enero a favor de un alto el fuego y a que en marzo apoyaron una "pausa humanitaria" para intentar contener la pandemia de coronavirus.

En este sentido, Naciones Unidas denunció la semana pasada un total de 850 violaciones de la tregua anunciada en enero en Libia y alertó de que el país se encuentra ante una "tormenta perfecta" a causa de un conflicto "alimentado por actores externos".

El Gobierno de Serraj cuenta con el respaldo de Turquía, que ha enviado al país a militares y rebeldes sirios en apoyo a sus operaciones, mientras que Haftar tiene el apoyo de Emiratos Árabes Unidos (EAU), Rusia y Egipto, entre otros.

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