Oriol Porta
El director del documental Hollywood contra Franco ICAL

Oriol Porta se muestra satisfecho en Valladolid. Su película documental Hollywood contra Franco ha sido bien recibida en la Seminci, donde compite en Tiempo de Historia.  Destaca una frase que pronuncia Arthur Laurents cuando dice que no hay que tener miedo a la política, porque es una parte consustancial de todas las personas. Asegura que, de algún modo, por lo que aboga el documental  "es por la necesidad de que todos los hombres reconozcamos esta parte de nosotros mismos y nos comprometamos en el mundo en el que vivimos".

Su principal motivación fue el trasladar a la gran pantalla la presencia de la Guerra Civil española en las producciones cinematográficas de Hollywood. Ha invertido más de ocho años de trabajo, de los que siete los ha dedicado a la "búsqueda de financiación" y el resto a la producción y a la realización.

Con su película, los espectadores, al menos sacarán, una conclusión: las imágenes no son inocentes.

Como aficionado al cine desde hace años, percibí esa cuestión. Hay ejemplos muy concretos de películas realizadas para trasmitir ideología de un modo muy evidente y claro. El problema es cuando esta utilización del cine es encubierta y se da "gato por liebre". Pero, también se puede llegar al extremo, como nos comentó la actriz Susan Sarandon, cuando la entrevistamos para la película y afirmó que, para ella, todas las películas son políticas, porque te ofrecen una visión del mundo y te explican un posicionamiento ante él.

La primera idea era comprobar la repercusión de la Guerra Civil española en Hollywood. ¿Qué descubre?

Descubro que no existe una visión única. Hollywood es un término que incluye a mucha gente y muchos puntos de vista. Está el de la industria y el de los actores. Allí la Guerra Civil española era una batallita más dentro de la batalla que mantenían los productores y los creadores, que se pone de manifiesto en los años 30 del siglo pasado. Estos últimos tienen un pensamiento liberal, mientras que la industria, como aporta Román Gubern en la película, es conservadora. El enfrentamiento se manifiesta, por ejemplo, en las luchas sindicales.

Sin embargo, en un principio Hollywood mira con simpatía a los republicano españoles.

En la Guerra Civil existe esta dicotomía. Por un lado la industria, conservadora, y por otro, guionistas y artistas, que simpatizan con el bando republicano. En la segunda Guerra Mundial se supera esta división y como uno de los bandos que luchó en la Guerra Civil española estaba con los alemanes en la Segunda Guerra mundial, la reacción es apoyar a quienes defienden a los Aliados.

¿Cuando comienza este apoyo a Franco?

En la década de los 50. El mundo está dominando por la Guerra Fría y el enfrentamiento entre las ideas liberales y el comunismo. Estados Unidos busca la alianza de Franco, España interesa por su situación estratégica y para poder instalar unas bases militares aquí, ante el enemigo soviético. En esta película intentamos demostrar la connivencia ente la política y el cine y más en concreto en Estado Unidos. Estamos convencidos de que existe esta relación.

Además, ustedes apuntan a una película Las nieves del Kilimanjaro, donde, explícitamente, se hace propaganda del régimen franquista.

En esos momentos, cuando en 1952 se firma el primer acuerdo España-Estados Unidos,  Hollywood se plantea una película sobre un cuento de Hemingway, al que todo el mundo conoce, porque es un gran españolista y partidario de la república. Sin embargo, se cambia una escena que ocurrió en la Primera Guerra Mundial y la ubican en la Guerra civil española. A priori, uno podía pensar que iba a ser a favor del bando republicano, cuando uno ve la película se da cuenta que no es así. Gregory Peck da vida a un brigadista, pero ofrece una visión en contra de estas gentes que vinieron a España a defender las ideas republicanas.

¿Cuál es la primera película que se rueda en Hollywood a favor de los republicanos.

Se rodó durante la misma Contienda, en 1938. Se tituló Bloqueo y la sacó adelante un productor independiente, con un director exiliado alemán y un guionista que era el líder del Partido Comunista en Hollywood. La protagonizó Henry Fonda. Cuenta la historia de un bloqueo que sufre un pequeño pueblo, que se puede situar en torno a las montañas cántabras y donde la gente se está muriendo de hambre. Hay referencias explícitas a España y, al final, Henry Fonda pronuncia un alegato denunciando esa guerra y apelando a la conciencia del mundo para intervenir en la Guerra Civil española.

Usted defiende que las películas documentales marcan el termómetro democrático de un país.

El documental es una visión de alguien sobre el mundo. Necesita para florecer un entorno de libertad y democracia. Esto explica por qué en España hay tan poca historia del documental. Brilla allí donde hay una tradición democrática y en nuestro país, padecimos un parón de cincuenta años.   

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