Urgencias pediátricas que no pueden esperar ni en tiempos de COVID

  • Hay síntomas que no podemos pasar por alto, como fiebre alta, dolor abdominal o diarrea aguda.
El miedo al contagio por coronavirus no debe impedir acudir a urgencias si es necesario
El miedo al contagio por coronavirus no debe impedir acudir a urgencias si es necesario
RachelBostwick / Pixabay

La crisis de coronavirus está provocando que, en muchos casos, nos olvidemos de que el resto de enfermedades y no vayamos a urgencias por patología que siguen siendo igual de importantes que antes de esta emergencia sanitaria, lo que está provocando un aumento de muertes colaterales.

Esto puede ocurrir también en el caso de los niños, por eso la AEP (Asociación Española de Pediatría) advierte de que los padres tienen que seguir estando atentos a todas aquellas patologías que, al margen de la COVID-19 siguen existiendo, a nivel pediátrico, patologías cuyo tratamiento deben retrasarse. Por eso, los pediatras instan a los padres a consultar telefónicamente ante cualquier síntoma importante o acudir al hospital en caso de cuadro potencialmente grave sin que les frene el miedo al contagio.

En este sentido, la doctora María García-Onieva, pediatra de Atención Primaria y secretaria de la AEP, ha puesto de manifiesto la importancia de “prestar una mayor atención a los niños y observar aquellos indicios o síntomas que pueden alertarnos de que algo no va bien, porque además de la COVID-19 hay otras enfermedades”.

¿Cuáles son los síntomas o enfermedades que no pueden esperar?

Una fiebre leve o un ligero sarpullido en la piel, por ejemplo, son síntomas que, a priori, no haría falta consultar con el pediatra a no ser que se complique, pero hay patologías, signos o situaciones que no deberíamos pasar por alto. La Doctora María García-Onieva, pediatra de Atención Primaria y secretaria de la AEP, recuerda que “es de suma importancia que estos diagnósticos no se demoren y que los padres no duden en llamar si creen que algo no va bien”. Algunos de estos síntomas más.

•Dolor abdominal. Este tipo de dolor es muy frecuente en niños y en la mayoría de las ocasiones se debe a patologías benignas. Sin embargo, si el dolor es fuerte, no cesa en una hora y empeora al moverse (como saltar), podría esconder una apendicitis y requerir de una intervención urgente.

•Vómitos. Los niños vomitan con relativa frecuencia. Por tanto, si se produce un vómito aislado no haría fala acudir al médico. Si se producen más de tres vómitos en una hora, tiene además dificultades para respirar o encontramos presencia de sangre en este, deberíamos acudir a urgencias.

•Diarrea. Es un caso muy parecido al de los vómitos, pero en este caso se debería acudir -o llamar- al médico o a urgencias si persiste más de tres días o si se acompaña de otros síntomas, como somnolencia.

•Golpes o quemaduras. Los golpes, quemaduras -sobre todo las eléctricas- y las caídas son uno de los motivos que más llevan a los padres a urgencias, sobre todo los golpes en la cabeza. Habrá que acudir al médico en caso de que haya pérdida de conocimiento, aturdimiento o si se han producido golpes y traumatismos que no dejan de doler, dificultan el movimiento o sangran mucho.

•Fiebre. En caso de que se trata de bebés de menos de tres meses, hay que ir siempre. Si son niños mayores, también hay que consultar al médico si es alta, se alarga varios días o está acompañada de otros síntomas.

•Dolor de oídos. El dolor de oído puede llegar a ser muy fuerte en los niños y a menudo representa una otitis que hay que tratar con antibiótico. En este caso habría que llamar al centro de salud y acudir a la consulta.

En caso de presentarse alguna de ellas, habría que “consultar telefónicamente con el pediatra de Atención Primaria cualquier síntoma que, como padres, nos tiene intranquilos y, muy importante, acudir telefónicamente al especialista o, llegado el caso, al centro de salud o a las urgencias pediátricas hospitalarias”, aconseja la Doctora María García-Onieva.

Además, habrá que ir a urgencias lo antes posible en caso de:

•Cualquier tipo de pérdida de conocimiento

•Convulsiones o decaimiento excesivo.

•Dificultad respiratoria, tengan o no otros síntomas de coronavirus, como tos o fiebre.

•Rigidez de cuello.

•Contacto o ingesta de algún producto u objeto que pudiera ser tóxico

•Manchas o lesiones repentinas en la piel

•Irritabilidad extrema

•Si tiene alguna patología de base -diabetes, cardiopatías…- y se presenten síntomas fuera de lo normal.

Ante a duda, también se puede acudir a la web de la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas

Otras cosas que no pueden esperar

Al margen de las urgencias, hay otras cosas que no deben demorarse como:

•Las revisiones de los recién nacidos y a los 2 y 4 meses. Fundamentales para garantizar que todo vaya bien en las primeras semanas de vida de los bebés para poner remedio cuanto antes si hubiera algún problema.

•Las vacunas. La AEP también quiere recordar que las vacunas deben seguir poniéndose según el calendario a pesar de la crisis del coronavirus, según recomienda el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría, de acuerdo con las realizadas por el Ministerio de Sanidad. Y es que, al no conocerse con exactitud la duración de la epidemia, si no vacunamos a los niños, el riesgo de adquirir otro tipo de enfermedades infecciosas que pueden ser muy peligrosas. Las vacunas que deben priorizarse son las destinadas a menores de 15 meses de edad, las de mujeres embarazadas y los niños que estén dentro de los grupos de riesgo. Para garantizar la seguridad de las vacunaciones, los Sistemas de salud deberían establecer circuitos y franjas horarias seguras.

•Revisiones periódicas. En caso de que el niño realice visitas periódicas a un especialista, nunca hay que dejar de acudir a la cita por iniciativa propia, aunque el niño esté estable y controlado. Ante la duda, hay que llamar al especialista para corroborar que la cita siga en pie, aunque lo más probable es que sean ellos los que avisen en caso de que la cita no tenga lugar o se aplace. 

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