Ventajas y desventajas de comprar una segunda residencia: ¿en qué debemos pensar?

  • La segunda residencia supone contar unos gastos fijos durante todo el año. 
Muchas familias optan por adquirir una casa de vacaciones, normalmente en zonas costeras o alejadas del centro de las ciudades, con el objetivo de poder descansar allí en periodo estival, Pero hay trampa, las tasas aumentan continuamente, el mantenimiento de esta nueva vivienda cuesta y te obliga a ir continuamente, perdiéndote otros destinos.
Segunda residencia. 
Europa Press

Comprar una segunda vivienda es una decisión importante que influye de forma contundente en la economía familiar, ya que supone un gran desembolso. Por ello, hay que tener muy claro el uso que se le va a dar, el lugar donde estará ubicada o los costes que tiene. 

Es recomendable, antes de comprar la casa, asegurarse de que se tiene un volumen de ahorros suficiente, que la estabilidad económica permite hacer ese nuevo desembolso de dinero y que los ingresos son también estables.

Ventajas y desventajas de tener una segunda vivienda 

Las ventajas de tener una segunda vivienda son claras: poder salir de la vivienda habitual y disponer para todos los periodos vacacionales de un alojamiento propio, elegido al gusto del comprador y, normalmente, en un sitio rural o de costa en el que desconectar y pasar tiempo con la familia o amigos. 

Además, de este uso vacacional, la segunda vivienda puede usarse también como inversión, otra de las ventajas de estas residencias. De este modo, la compra de la segunda vivienda estaría destinada al alquiler de la misma, con el objetivo de que la hipoteca se vaya pagando gracias a ese alquiler. 

Sin embargo, hay que tener claro que la segunda vivienda va a suponer un gasto importante, no solo las semanas o meses que se viva en ella, sino durante todo el año. Según la Organización de Consumidores y Usuarios, la segunda vivienda conlleva unos gastos de unos 1.800 euros anuales, entre los que se incluyen los gastos de la comunidad, las tarifas de luz, gas o agua o los impuestos municipales. Todos ellos son gastos fijos que hay que pagar todo el año. 

Además de estos gastos fijos y del pago de la deuda financiera que supone la adquisición de una nueva casa, otro de los aspectos importantes a la hora de adquirir una segunda vivienda es la tributación como propietario de esta en el IRPF, además de sumar otro impuesto, el IBI. 

También conviene advertir que las condiciones que ponen las entidades financieras a la hora de pedir un préstamo hipotecario para una segunda vivienda son más exigentes y conllevan, por ejemplo, un aumento de los intereses, unos plazos más cortos para hacer frente a la deuda y, por tanto, unas cuotas mensuales más altas.

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