Astenia primaveral: qué es y cómo podemos minimizar sus efectos durante estos días de confinamiento

  • No se trata de ninguna enfermedad sino de una situación transitoria que persiste habitualmente un par de semanas.
  • Una dieta a base de frutas y verduras, practicar ejercicio y un buen descanso nocturno ayudan a paliar sus efectos.
  • Es importante ser regulares en los horarios tanto de levantarse y acostarse como de las comidas.
Con la astenia otoñal se da falta de interés por realizar actividades que antes nos gustaban, tristeza, apatía, aparición de insomnio o hipersomnia.
La astenia primaveral produce una sensación de decaimiento físico y mental.
GTRES

El salto del invierno a la primavera es el cambio estacional mas brusco que sufren los seres vivos cada año. Los relojes se adelantan una hora, los días se hacen mas largos, las temperaturas aumentan y todo ello provoca variaciones que alteran los ritmos biológicos y a los que el cuerpo se intenta aclimatar como puede.

Cuando surgen dificultades para adaptarse a estos cambios ambientales, utilizamos popularmente la denominación astenia primaveral, un trastorno que solemos reconocer, sobre todo, por una sensación de decaimiento físico y mental, somnolencia durante el día y desgana. Ante todo, hay que estar tranquilos, ya que no se trata de ninguna enfermedad sino de una situación transitoria que persiste habitualmente un par de semanas o algo mas hasta que el cuerpo se aclimata a las nuevas circunstancias.

Para conseguir esta ‘acomodación’ a la primavera el cuerpo humano empieza a consumir más energía - podría equipararse a salir de una hibernación- pero como al principio no llega a producir la suficiente para cubrir la nueva demanda se origina esa sensación de cansancio o ‘astenia primaveral’ que puede afectar de una manera más severa a un 10% de la población. Este 2020, además, la inmensa mayoría de las personas en España se han visto obligadas a vivir esta transición en pleno confinamiento lo que ha podido dificultar mas si cabe el proceso de cambio.

¿Qué la produce?

Como hemos comentado anteriormente una coincidencia en el tiempo de varios factores:

- El cambio de tiempo. Subida de las temperaturas y de la presión atmosférica.

- Aumento de las horas de luz diurna.

- El cambio horario (adelantar una hora).

- La modificación de la rutina diaria (horarios de sueño y de comidas, aumento del tiempo de ocio...) como consecuencia de las anteriores. En el caso del confinamiento, la alteración de las rutinas diarias que teníamos anteriormente a la cuarentena también podría afectar.

¿Cómo reconocer la astenia primaveral?

Si se presentan uno o varios de estos síntomas durante estos primeros días de primavera, lo más probable es que la astenia primaveral haya hecho acto de presencia:

  • Cansancio y somnolencia durante el día
  • Falta de energía
  • Alteraciones del sueño, especialmente dificultad para conciliarlo
  • Irritabilidad
  • Ansiedad
  • Pérdida del apetito
  • Cefaleas
  • Disminución de la libido
  • Problemas de concentración
  • Falta de motivación

¿Hay personas más propensas a la astenia primaveral?

Los expertos consideran que hay grupos de población más susceptibles de padecerla como los ancianos, los niños o aquellos que sufren alguna patología crónica como alergia o asma. Además, las mujeres con una sintomatología muy marcada de la menopausia o síndrome premenstrual podrían verse más afectadas también.

¿Se puede tratar?

No hay un tratamiento como tal pero lo que sí se puede es poner en práctica hábitos saludables que ayuden a minimizar sus efectos:

Mantener las rutinas

Es importante ser regulares en los horarios tanto de levantarse y acostarse como de las comidas. Ahora que estamos en casa debido al confinamiento también conviene establecer unas rutinas y planificar las distintas actividades: teletrabajo, tiempo de ocio o relaciones sociales a través de las llamadas, chats y videollamadas.

Una buena dieta e hidratación

La alimentación puede convertirse en uno de los mejores aliados contra la astenia. Las frutas y verduras proporcionan muchas vitaminas, antioxidantes y minerales. Además son fuente de hidratación y reducen la sensación de pesadez. También se recomiendan las lentejas, porque son fuente de fibra y minerales; y la quinoa, el cereal con el mayor valor proteico. Conviene, además, una correcta hidratación a base de zumos y agua, ya que con la llegada del calor el cuerpo necesita más líquidos.

Por el contrario, se desaconseja la bollería industrial, los alimentos hipercalóricos y ultraprocesados en general, el café, el té y las bebidas alcohólicas de alta graduación.

Un buen descanso nocturno

Lo ideal y recomendable son ocho horas de sueño al día. Para conciliarlo mejor: cenar temprano, evitar el uso de pantallas (televisión, tabletas, teléfonos...) al menos dos horas antes y reservar el dormitorio solo para dormir (no llevarse el trabajo o tareas pendientes a la habitación).

Practicar ejercicio

El ejercicio ayuda a acelerar el proceso de adaptación, reduce el estrés, beneficia el sueño reparador y mejora tanto del estado físico como el mental. Dedicarle 30 minutos al día puede resultar de lo más beneficioso.

¿El confinamiento puede agravar los efectos de la astenia primaveral?

Los expertos afirman que sus efectos podrían verse afectados por la reducción del tiempo de exposición a la luz solar y, por tanto, de vitamina D. Aquellas personas que lleven peor el confinamiento - que sufran de ansiedad, estrés, angustia, nerviosismo, miedo o problemas de sueño por esta situación-, por extensión, también pueden ver acrecentados los síntomas de la astenia. Lo que hay que tener claro es que en la inmensa mayoría de los casos este proceso se irá superando de manera gradual en cuestión de días.

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