¿Se debería flexibilizar el confinamiento para los niños? Así opinan médicos, psicólogos, padres y ellos mismos

  • Erika, de 14 años: “Prefiero esperar más antes de salir de casa y que esto se arregle y se acabe”.
  • Un médico del hospital Vall d’Hebron: “No hay ninguna justificación científica para que los niños no salgan”.
  • Una doctora del hospital del Mar: “Debe decidir un grupo de expertos multidisciplinar”.
  • Un psicólogo infantil: “Ya empieza a ser de cierta urgencia que los menores pisen la calle”.
Erika, en casa, con su hermano, Álex, y su madre, Eva.
Erika, en casa, con su hermano, Álex, y su madre, Eva.
E. R.

“El confinamiento por el coronavirus está siendo un castigo sobre todo para los niños y adolescentes”, apunta Benito Almirante, jefe del servicio de enfermedades infecciosas del hospital Vall d’Hebron de Barcelona, que recuerda que los adultos van a comprar productos básicos y a trabajar, pero para los menores la consigna de que hay que quedarse en casa ha sido más rotunda que para nadie. El Gobierno está estudiando ahora si permitirles que salgan a la calle de forma controlada, una medida que no descarta adoptar en unas dos semanas, mientras que entre los expertos consultados por 20minutos.es los hay que dudan y los hay que apuestan por un claro sí. Más cautos son los padres, entre los cuales hay opiniones contrarias a suavizar el encierro para los más jóvenes, y son los propios niños, quienes sufren en su piel el no poder pisar el espacio público, los más estoicos. Los que han hablado con este diario aseguran que quieren aguantar.

“Prefiero esperar más antes de salir de casa y que esto se arregle y se acabe. El Gobierno no debería aún dejarnos salir”, dice Erika Ruiz, que tiene 14 años, vive en un piso sin balcón y está deseando poder bajar al parque, para ver si encuentra algún amigo con quien jugar a baloncesto. “Antes hacía básquet cinco días a la semana, dos horas diarias, y lo echo mucho de menos. Es un cambio radical”, cuenta, y añade que aunque ha cambiado la pelota por los bailes de zumba y los juegos de mesa con su familia, hay veces que se aburre, porque seguir con sus estudios de segundo de ESO telemáticamente solo le ocupa “cuatro horas” al día. Lo mejor del confinamiento, afirma, “que valoras lo que tienes, que los abuelos están bien”.

Para Cloe Sánchez, de 11 años, “no sería lógico” que dejaran salir a los niños. “Podemos pegar el virus a alguien y no tocar nada es muy difícil”, advierte la pequeña. “El confinamiento es un aburrimiento pero es bueno para no contagiarnos”, sigue, y agradece “la suerte de tener una terraza” y el poder jugar y hacer manualidades y ejercicio con su hermana y su madre. Cloe echa de menos el “cole”, porque tiene ganas de estar con sus amigos y porque se le hace “raro” hacer los deberes en casa, pero le gusta tener “más tiempo para estar con la familia, usar el ordenador y el móvil y ver pelis”.

“Esto es agobiante. Como no hago nada estoy siempre cansado y juego mucho a la Play”, apunta, por su parte, Víctor Calderón, de 14 años, que sin embargo, también asegura que prefiere que de momento no le dejen salir “para que esto pase cuanto antes”. Además, reclama que cuando se permita que los niños salgan, se evite que lo hagan durante mucho rato y todos a la vez. Víctor se muestra sorprendido porque para seguir las clases solo le piden conectarse “20 minutos al día” a una “plataforma” virtual y cuenta que lo que peor lleva de estar confinado es que “a veces” la familia le hace cocinar. “Pero también jugamos a cartas y a juegos de mesa”, celebra.

Los padres: “Sería bueno para los niños hacer ejercicio fuera y respirar”

Eduardo, padre de Erika, señala que también ve mejor “que se espere un poco” para dejar salir a los menores a la calle, para no echar por la borda “un mes de esfuerzo”, mientras que Vanessa, madre de Cloe, apunta que “estaría bien” que se flexibilizara el encierro de los más pequeños, porque sería “bueno” para su salud mental, “pero vienen muchos miedos”, porque es “difícil” que no haya descuidos con las medidas de seguridad. Desde la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos de Catalunya (FAPAC), su presidenta, Belén Tascón, afirma que “son los sanitarios los que deben decidir”, pero que creen “que sería positivo para los niños “poder hacer ejercicio fuera y respirar, siempre que haya garantía de que es seguro”.

Un médico: “Si la salida es controlada, no debería haber ningún riesgo”

¿Y qué dicen los médicos? “No hay ninguna justificación científica para que los niños no salgan”, asegura el jefe de servicio de enfermedades infecciosas del hospital Vall d’Hebron, Benito Almirante, que cree que se debería haber permitido ya. Afirma que si la salida se hace “de manera controlada”, no debería haber “ningún tipo de riesgo”, y que también en casa los menores están expuestos al contagio, porque los adultos pisan la calle y las tiendas. Por otro lado, señala que aunque los más pequeños pueden transmitir el coronavirus, acostumbran a ser “asintomáticos”, y que mientras que en el hospital Vall d’Hebron han ingresado “miles de adultos” por la pandemia, los niños a los que han tenido que tratar han sido “10 o 12”.

En cambio, Judit Villar, médico adjunta del servicio de enfermedades infecciosas del hospital del Mar de Barcelona y responsable de la unidad de salud internacional del centro, cree que la decisión acerca de si se debe suavizar o no el confinamiento para los menores la debe tomar “con mucho cuidado” un “grupo de expertos multidisciplinar”. “Lo ideal”, señala, sería que fuera posible hacer “tests serológicos masivamente”, pues estos permitirían saber si un niño ha superado el Covid-19 y tiene anticuerpos. Por otro lado, Villar recuerda que con el confinamiento de los menores “se está protegiendo a la población de riesgo, es decir, a las personas mayores, a las que tienen patologías y a los enfermos crónicos”. Asimismo, subraya la importancia de que cuando los niños puedan salir, en las fases iniciales, lo hagan “acompañados de un adulto, separados de grupos vulnerables, respetando el distanciamiento social y con mascarilla siempre que sea posible”. “Es muy importante enseñarles higiene respiratoria, que si estornudan o tosen se tapen la boca con la parte anterior del brazo o con un papel y luego lo tiren”, añade.

Un psicólogo: “Se debe dejar salir a los menores, cuanto antes, mejor”

Está también la perspectiva de los expertos en salud mental de los niños, como Roger Ballescà, psicólogo infantil y vicesecretario de la junta de gobierno del Colegio Oficial de Psicología de Catalunya, partidario de que “se deje salir a los menores cuanto antes, mejor”. “Ya empieza a ser de cierta urgencia”, sobre todo porque “regulan más las emociones mediante la actividad física que los adultos, se relacionan más a través de ella”, dice. Ballescà apunta que para los niños el confinamiento supone “desregulación de horarios, reducir el ejercicio, dejar de beneficiarse de la luz del sol, restringir sus relaciones sociales y seguir las clases con más dificultad”. Además, afirma, si en la familia hay problemas económicos o porque alguien enferma, las consecuencias para los menores se pueden agravar.

Sin embargo, destaca que el encierro por la pandemia también tiene efectos positivos en la infancia, pues los niños “tienen más tiempo para disfrutar de momentos con la familia que se habían perdido y descubren otras formas de relacionarse y distraerse”. “De todas las circunstancias de la vida, si se superan, se aprende”, dice además. Por otro lado, subraya que no se puede privar a los menores de su derecho a estar informados, por lo que hay que explicarles lo que está sucediendo, con un “lenguaje adecuado a su edad”. Y ojo, porque el psicólogo advierte de que “informamos más a través de las actitudes que de las palabras”. “Si un adulto está angustiado, los niños lo detectan”, afirma.

Entidades alertan de que la crisis acentúa las desigualdades entre los menores

La Plataforma de Infancia de Catalunya de la Mesa del Tercer Sector (PINCAT), que agrupa a más de 900 asociaciones, ha alertado en un comunicado de que la crisis por el coronavirus “agravará aún más las desigualdades que había” entre menores y adolescentes”, el colectivo “más castigado por la pobreza” ya antes de la pandemia. Denuncia que en la gestión de la situación no se está teniendo en cuenta a los niños, “los grandes olvidados”, y reclama que “el Observatorio de los Derechos de la Infancia, con representación de la administración y las entidades sociales, tenga un papel promotor en la planificación y diseño de las medidas y acciones específicas”.

Por su parte, la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos de Cataluña (FAPAC) apunta que las actividades propuestas por los equipos docentes por medios telemáticos no favorecen a los alumnos que sufren la “brecha social y digital” y que provienen de entornos desfavorecidos. “Que puedan seguir el curso con normalidad es imposible", afirma Belén Tascón, presidenta de la FAPAC.

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