Mette-Marit
Mette-Marit, caminando por las calles de Oslo en una foto de archivo. KORPA

Tan sólo dos días ha necesitado la princesa Mette-Marit para reincorporarse al trabajo tras la aparatosa caída que sufrió y que le causó una conmoción cerebral leve. Así se lo explicaba la princesa a la prensa en su reaparición: "Me di un golpe muy fuerte en la cabeza y todavía me duele todo el cuerpo".

La Heredera noruega se encontraba en Ucrania en visita de trabajo, en calidad de enviada especial del Programa de la ONU para el SIDA (UNAIDS) por éste motivo la princesa no quiso abandonar el país sin compensar de alguna forma la interrupción de la agenda oficial.

Tenía muy buena cara, aunque seguramente no se encontraba tan bien"

Mette-Marit visitó entonces la escuela escandinava en Kiev, donde recibida con el tradicional saludo con pan y sal. Allí presidió varias actividades lúdicas con los alumnos, entre las que se encontraban la música y el baile. Durante la visita, la princesa caminó despacio y aunque no reflejaba encontrarse demasiado bien cumplió con todos los actos.

El día antes había recibido en su hotel, mientras se reponía del golpe, a siete jóvenes activistas ucranianos que luchan en su país contra el SIDA y el VIH. "Fue una reunión muy agradable, tenía muy buena cara, aunque seguramente no se encontraba tan bien" aseguró uno de los jóvenes. 

Hoy Mette-Marit se encuentra ya en su casa de Oslo, donde se acaba de recuperar de las lesiones sufridas en la caída.