Cindy Crawford desvela la historia que esconde su icónico lunar y que a punto estuvo de no producirse

  • La supermodelo estadounidense cuenta que pensó en quitárselo en el inicio de su carrera.
La modelo Cindy Crawford.
La modelo Cindy Crawford.
GTRES

Décadas después de desfilar por las pasarelas más famosas del mundo y convertirse en una de las tops más destacadas de los ochenta y los noventa, Cindy Crawford ha decidido desvelar la historia de su icónico lunar al lado del labio que ha sido su auténtica seña de identidad a lo largo de su carrera.

Considerada junto con Elle MacPherson, Linda Evangelista, Claudia Schiffer y Naomi Campbell como una de las grandes tops de los años 80 y 90, es precisamente a esta última a quién concede una entrevista en su canal de Youtube, en el que cuenta cosas tan curiosas como las de su lunar

Sin embargo, a punto estuvo el gran público de quedarse sin conocerlo, ya que la estadounidense vivió varios episodios en los inicios de su carrera que a punto estuvieron de hacer que se lo quitara.

"De niña odiaba tener ese lunar, mi hermana decía que era feísimo"

"Cuando fui a mi primera agencia de modelos en Chicago me dijeron que tenía que quitarme el lunar si quería encontrar trabajo. Era una agencia muy pequeñita, no recuerdo ni el nombre. Cuando se lo conté a mi madre, ella me dijo que hiciera lo que quisiera, pero que me lo pensara porque no sabía si eso iba a dejarme cicatriz. Y sobre todo, porque esa era una marca que me hacía especial".

Además, la supermodelo reconoce que en sus primeros trabajos le eliminaron el lunar, tapándolo con maquillaje y con edición fotográfíca, algo que, al principio, no le molestaba.  Sin embargo, algo cambió en 1986, año en el que protagonizó su primera portada para la edición americana de la revista Vogue. "Cuando vi que eso [el lunar] podía aparecer en la portada de una revista de esa categoría dejó de ser un problema para siempre", asegura. Dos años más tarde, asegura, también fue portada de la edición española de la revista, y el motivo por el que la eligieron no fue otro que su lunar.

Finalmente, la estadounidense decidió no quitárselo, algo que no le resultó fácil. Para contarlo, se remonta a su etapa más precoz. "De niña odiaba tener ese lunar, mi hermana decía que era feísimo. Siempre había soñado con no tenerlo del mismo modo que las niñas con pelo rizado quieren tenerlo liso y las que lo tienen liso, lo quieren rizado", desveló. 

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