Cocina de aprovechamiento: sencillos trucos para no tirar lo que sobra

Pastel de carne
Pastel de carne

La cocina de aprovechamiento consiste, básicamente, en no tirar la comida. Así, esta práctica trata de reutilizar los restos de comida que no se han consumido, usar los alimentos que están a punto de caducar y utilizar partes de alimentos que normalmente no se comen para incluirlos en alguna receta. 

De este modo, se evita al máximo desechar productos que no estamos acostumbrados a comer y reutilizar las sobras de comida. Así, se pueden sugerir algunas ideas como, por ejemplo, las que se indican en Cocina Casera o en Cocina Delirante

Ideas para aprovechar los alimentos

¿Cuántas veces has cocinado filetes de pollo y te ha sobrado uno o dos? Seguramente, hayas pensado que no te los ibas a comer recalentados, por lo que has decidido tirarlos a la basura. Para evitarlo, basta con cortarlos en pequeños cachos y añadirlos a una clásica ensalada para darle un toque. Ya tienes cena. 

Este ejemplo puede parecer muy simple, pero gestos tan básicos como estos pueden hacer que se aprovechen los alimentos al máximo. Además, con un poco de creatividad en la cocina, se pueden aprovechar la mayor parte de los restos de comida. 

Un claro ejemplo son los restos del cocido. Con ellos, las posibilidades son infinitas y van desde las típicas croquetas o la receta de ropa vieja, hasta tortillas rellenas o una lasaña, sobre todo, si sobra mucha cantidad de carne. 

Otro de los alimentos que más se tiran a la basura es el pan. Normalmente, se compran una o dos barras de pan al día y, lo que sobra, se tira a la basura porque se pone duro para el día siguiente. Sin embargo, se puede aprovechar para hacer las tostadas del desayuno por la mañana, elaborar torrijas o hacer migas. 

Las sobras del pescado o la carne también son muy útiles para la elaboración de otros platos como, por ejemplo, pasteles de carne o pescado, hamburguesas, croquetas o para preparar sándwiches o bocadillos. 

También, respecto a los productos a punto de caducar, un clásico son los yogures. Este es uno de los productos que siempre está en la nevera y que se caduca con mayor facilidad. Para evitar tirar los yogures a la basura, una opción es emplearlos para hacer los clásicos bizcochos de yogur.

Por último, también se pueden aprovechar en la cocina las cáscaras de la fruta, algunas de las cuales constituyen una buena fuente de vitaminas. Un ejemplo es la cáscara de las sandías, que se pueden sofreír y añadirlas a una ensalada, ya que tienen un sabor ligeramente dulce. 

Las cáscaras de plátano también se pueden lavar y mezclarlas con otras frutas o alimentos para hacer un batido. Tienen propiedades antioxidantes y, además, se pueden hervir y añadirlas a diferentes platos.

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