Curada tras contagiarse de coronavirus: "En la tele te explican más lo malo que lo bueno y en mi caso no fue para tanto"

Laia le ha ganado la batalla al coronavirus.
Laia le ha ganado la batalla al coronavirus.
L. S.

Quim, Gloria y Laia lo han conseguido. Son tres de las 48.021 personas que en España han logrado superar el coronavirus, una cantidad que aunque todavía es muy inferior a la de infectadas (146.690), más que triplica a la de fallecidas (14.555). Viven en Cataluña, la comunidad más castigada por la pandemia tras Madrid, y cuentan a 20minutos.es que han pasado miedo ante las posibles consecuencias del Covid-19, que han llorado de angustia, que han visto de cerca la tensión en los hospitales frente a la multiplicación de ingresos y la falta de material, y que esta escasez ha hecho que se haya intentado ahorrar con ellos todos los test para detectar la infección que se ha podido. Sin embargo, los tres destacan que gracias al móvil, en ningún momento se han sentido solos, que el personal sanitario lo está dando todo, que el tratamiento en muchos casos funciona y que es posible salir de esta.

“En la tele te explican más las cosas malas que las buenas y no hay para tanto”, dice Laia, que ha vuelto a trabajar como auxiliar de enfermería tras recibir el alta. Quim, por su parte, afirma que ahora sus preocupaciones han cambiado. Ya no piensa tanto en la enfermedad como en “los temas económicos” de la empresa que dirige. Y Gloria, que vive sola y lo pasó “mal” hasta que la ingresaron en el hospital, asegura ahora que se encuentra bien que estar en su casa es “una liberación”. Estas son las historias, contadas con sus propias palabras, de cómo han ganado la batalla al coronavirus.

Quim Torrella, 48 años, director general de una empresa: “Toda la química que nos dan, funciona”

“Todo empezó el 5 de marzo. Tuve una cena en Terrassa con un italiano y un compañero de trabajo y al cabo de cinco días mi colega y yo empezamos a tener fiebre y tos y a sospechar. El día 17 ya no tenía décimas, así que el 18 empecé otra vez a trabajar, pero al hablar por teléfono notaba que me faltaba aire.

Como tengo una prima que es doctora en el hospital Vall d’Hebron, me iba haciendo seguimiento y me dijo que me fuera a urgencias. Entonces fui al centro de atención primaria (CAP) y tuve la suerte de que enseguida me hicieron una radiografía del pecho y vieron que tenía todos los síntomas de estar contagiado. Luego una ambulancia me llevó hasta urgencias de la Mutua de Terrassa.

Quim ha superado el Covid-19.
Quim ha superado el Covid-19.
Q. T.

Allí me pusieron una vía, me hicieron análisis de sangre y orina y el frotis. En urgencias tuve miedo de complicaciones. Era un goteo constante de gente y tenías como única puerta de salida el móvil y veías las noticias que todos veíamos. Estuve casi 36 horas allí hasta que me subieron a planta, que no era de Covid-19 porque inicialmente salí negativo, pero todo hacía pensar que era positivo, así que me hicieron otra prueba que lo corroboró y me cambiaron de planta.

Empezaron entonces a darme toda la medicación, un cúmulo de ocho pastillas que nos dan a todos y un antibiótico. El segundo día empeoré, pero luego, a partir del tercero, ya empecé a responder positivamente al tratamiento y las radiografías sucesivas comenzaron a salir bien y me fueron reduciendo la saturación de oxígeno que me pusieron desde que entré en urgencias hasta 24 horas antes de salir del hospital. El 26 me hicieron unas últimas pruebas y una radiografía y el 27 me dijeron que podía irme a casa.

En el hospital no quieres dar trabajo a las enfermeras porque sabes que cada vez que tienen que entrar se tienen que cambiar de ropa. Ves que lo pasan mal porque sudan mucho. Todas lo dan todo y hay muy buen rollo entre pacientes y sanitarios.

"Ves que las enfermeras lo pasan mal porque sudan mucho"

Se notaba que faltaba material, porque entraban con bolsas de plástico de basura a modo de bata, pero había suficiente medicación y no noté que faltara personal. La doctora pasaba cada día y había buena coordinación.

No me sentí solo gracias al móvil. Es vital. Estaba constantemente ligado al mundo exterior y eso me ayudó mucho. A mi mujer la vi al entrar en el CAP y no la vi más en 10 días. La familia me decía que lo superaría, pero les animaba más yo a ellos, que sí que lo pasaban mal porque veían las noticias.

Cuando volví a casa me hicieron una semana de seguimiento telefónico y fue muy bien. El sábado fue el último día que me llamaron, y me dijeron que tenía que hacer una semana más de aislamiento. En casa estoy separado de mi familia arriba en el estudio, pero a finales de semana podré hacer la vida normal que hace todo el mundo, que es ir a pasear al perro y a comprar. Ahora duermo aquí, mi mujer y mis hijas me suben la comida y me la dejan fuera, en la puerta. Yo lavo los platos en el lavabo. Hablamos con la puerta medio abierta y con mascarillas. Creemos que ellas también tuvieron el virus, porque la semana que estuve con fiebre dormía con mi mujer, comíamos los cuatro juntos, y tuvieron unos días de décimas y perdieron el olfato.

La semana pasada empecé a teletrabajar. Soy director general de una empresa de 20 trabajadores. Ahora tengo otras preocupaciones: los temas económicos de la compañía.

Sin embargo, aún no tengo el 100% de la capacidad pulmonar y cuando hablo mucho rato me cuesta. No las tengo todas conmigo porque no está claro que los que lo hemos superado seamos inmunes ni cómo será el virus el año que viene, ni si la vacuna será útil o no. Hablan también de que es un tema bastante genético. Los médicos te dicen que no hay suficiente información. Yo viajo mucho y esto me hará tener un poco más de miedo a los aviones, porque son sitios cerrados, y a la acumulación de gente.

"A los ingresados les recomiendo paciencia, porque esto tiene altos y bajos"

A las personas ingresadas por coronavirus les recomiendo paciencia, porque por experiencia propia sé que esto tiene altos y bajos. Que no se desesperen. Toda la química que nos dan funciona, aunque sea molesta porque te deja medio mareado y con diarrea. Esto se supera. Lo que es importante es llegar a tiempo porque en pocas horas empeora".

Gloria Sagarra, 32 años, empleada de una farmacéutica: “Antes de ir por segunda vez a urgencias, me derrumbé en casa”

"Hace una semana que salí del hospital, donde también estuve una semana. Empecé con síntomas la noche del 15 al 16 de marzo y estuve toda la semana con fiebre alta. Me subía y bajaba en función del paracetamol que me tomaba y cada vez estaba más cansada.

Soy de Igualada y sabía que en el hospital las cosas no estaban bien, pero cuando llevaba cinco días con fiebre decidí ir a urgencias, porque vivo sola y estaba angustiada. Si hubiera seguido las indicaciones de Salud, aún seguiría en casa con paracetamol, pero tenía contactos porque mi tía está en sanidad y me dijeron que llevaba demasiados días con fiebre y que me hiciera una placa para descartar una infección en los pulmones. 

En el hospital de Igualada me atendieron muy rápido y me dijeron que tenía todos los números de tener el Covid-19, pero que no me harían la prueba porque la guardaban para gente mayor, con patologías o personal sanitario. Me hicieron una placa y no vieron gran cosa y me mandaron a casa con paracetamol porque no le dieron importancia.

Pero el fin de semana me encontré peor. Me derrumbé, me puse a llorar y mi hermana me vino a buscar para llevarme a urgencias. Tenía miedo. Pensé: Espero no ir tarde. Aún estoy esperando que me llame el médico del 061 que me dijeron que me llamaría.

"Aún estoy esperando que me llame el médico del 061"

En urgencias me hicieron otra placa y la prueba del Covid-19 y me dijeron que tenía un principio de neumonía y que tenía que ingresar.

Como el hospital de Igualada estaba a tope, me mandaron al hospital General de Catalunya, donde habilitaron 180 camas para la gente de mi municipio. El primer día lo pasé aislada en un box en urgencias. No podía ni ir al lavabo y tenía que hacer mis necesidades en una cuña e iban muy sobrepasados y no me dieron de comer. Veías a los enfermeros discutir. Era todo un poco surrealista, pero llega un punto en el que te dices que te estás encontrando tan mal que harás lo que te digan.

Al menos ya tenía la tranquilidad de que me iban a tratar, porque toda la semana anterior había estado sola en casa, sin saber qué me pasaba del todo y con sobreinformación en la tele, y lo pasé bastante mal.

El trato en el hospital fue genial, pero veías que aún se estaban adaptando a los protocolos de Covid-19. Estaban aprendiendo quién debía salir y entrar de la habitación, como se tenían que limpiar, si me debían tocar o no, si se tenían que cambiar de ropa… Era admirable el trabajo de los sanitarios. Vi a los mismos enfermeros y auxiliares muchas horas muchos días seguidos. Digo que han sido mis héroes de ojos flotantes, porque solo les veía los ojos porque llevaban mascarilla.

"En el hospital veías que aún se estaban adaptando a los protocolos"

Oía que no llegaban suficientes mascarillas y notaba mucho la alta rotación de pacientes. En un día salían cinco y entraban siete. Además, las enfermeras tardaban mucho en venir a mi habitación porque cada vez se tenían que vestir. La gente mayor a veces perdía un poco las maneras, pero los sanitarios tenían que tomar todas las precauciones del mundo y era normal que eso lo enlenteciera todo. Al final te lo tomabas con humor. No te podías enfadar.

Cuando estaba en hospital no me sentí sola gracias al móvil, y como mal de muchos, consuelo de tontos, y la situación era tan excepcional para todo el mundo, no me derrumbé. No se hizo duro porque pensaba que había gente que estaba peor. Intentas en todo momento ver la parte buena de las cosas.

Reaccioné muy rápido al tratamiento y cuando dejé de tener fiebre me insinuaron que a las 24 horas me enviarían a casa, supongo que por un tema de liberar camas. Pero les avisé de que vivía sola y lo había pasado muy mal y me puede quedar más tiempo.

Cuando finalmente me fui a casa me compró tratamiento mi hermana y me lo dejó en la puerta. Me dijeron que tenía que estar una semana más aislada y la cumplo hoy, pero no estoy del todo segura de que ya sea negativa. Me dijeron que debía llamar hoy al CAP para que me hagan un test para corroborar que lo soy. Con la saturación que hay nos están mandando a casa antes de lo que toca, pidiendo que te quedes confinado, y que a la semana el CAP te haga un test, pero desde allí me han dicho que no me lo harán porque no tienen capacidad.

Por prudencia esta semana seguiré aislada. No quiero ser un riesgo para la gente. Trabajo en una farmacéutica con productos digitales para diabéticos y podré hacerlo desde casa.

El llegar a mi hogar y encontrarme bien fue una liberación. Me emocioné. Me sentí tranquila por primera vez desde que empezamos el confinamiento. Solo tenía ganas de limpiarlo todo.

A la gente en planta le diría que esto pasará, que tranquilidad, que saldremos reforzados. Los sanitarios se están dejando la piel. Poco a poco vamos a mejor".

Laia Sarto, 23 años, auxiliar de enfermería: “Tengo ganas de volver a trabajar y ayudar porque estos días me sentía frustrada”

"Me acaban de dar de alta. Soy auxiliar de enfermería en el hospital Clínic de la maternidad y el día 16 fui a trabajar porque me encontraba perfecta, pero a media mañana empecé a tener fiebre y tos y a estar como afónica. No trataba con enfermos de coronavirus pero como venían tantas embarazadas a visitarse, quizás vino alguna positiva y me contagió.

Llamamos a salud laboral y me dijeron que fuera para allá y me hicieron el frotis, la prueba. Al día siguiente me dijeron que había dado positivo.

No me ingresaron, me hicieron quedar en casa y tomar paracetamol, pero cada día me llamaba una enfermera del hospital Clínic. Vivo con mis padres y mi madre trabaja allí, también como auxiliar de enfermería. Intentábamos estar separadas pero al final íbamos las dos con mascarilla y cada una se sentaba en una punta del sofá. Para comer, hacíamos turnos y a la hora de ir al lavabo, cada una usaba el suyo.

Me hicieron otro frotis el día 29 y volvió a dar positivo. Me dijeron que era habitual a los 15 días. Tenía el siguiente test el 4 pero me lo cancelaron porque no tenía síntomas y llevaba 20 días en casa, y hoy me han dado de alta.

"Al principio parece muy duro, pero los días pasan enseguida"

Han visto que habitualmente las dos primeras pruebas dan positivo y la tercera, negativo, y ya dan por hecho que si no hay síntomas, ese será el resultado. Como me encuentro bien, estoy tranquila. Además, me he ofrecido voluntaria para un estudio de cuatro años que incluye un frotis que me harán mañana.

Al principio pensé que estaría abandonada por no estar en el hospital, pero me llamaban cada día las enfermeras y súper bien. Estuve un fin de semana que me ahogaba un poco y me estuvieron llamando toda la tarde.

A las personas contagiadas les diría que al principio parece muy duro, pero los días pasan enseguida y a la que se den cuenta ya tendrán el alta. En la tele te explican más las cosas malas que las buenas y no hay para tanto. La población de riesgo es la gente mayor o con patologías. Si eres una persona sana no debes tener miedo. Pasarás como una gripe y ya está, y si pasa algo, en el hospital te atenderán perfectamente.

Mañana empiezo a trabajar en el hotel Plaza, donde están ingresadas personas con síntomas leves. Como en la maternidad no hay mucho trabajo, nos han enviado para allá. Me da un poco de miedo que me manden al Plaza con contagiados, pero tengo ganas de empezar y ayudar, porque estos días me sentía un poco frustrada".

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