Con solo tres familiares y a más de un metro de distancia: los desgarradores entierros de fallecidos por coronavirus

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Miles de personas entierran estos días a sus familiares fallecidos por Covid-19.
Atlas News

A más de un metro y medio del féretro y a la misma distancia de los asistentes al entierro y de la persona que oficia el sepelio. De esta manera tan desgarradora están despidiendo estos días miles de personas a sus familiares fallecidos por coronavirus. 

Los protocolos de salud pública limitan la asistencia a las ceremonias y también marcan ciertas pautas cuyo cumplimiento es obligatorio: hay que portar mascarillas, no hay velatorio ni funeral y los tres allegados que pueden estar presentes en el entierro no se pueden abrazar para sobrellevar la pérdida, tampoco darse besos ni ver por última vez a la persona fallecida. En algunos casos, una cinta acordona el lugar del enterramiento y obliga a los asistentes a ser testigos del doloroso momento desde la lejanía.

Para paliar estos atípicos sepelios, así como el desasosiego e incluso las consecuencias psicológicasque pueda generar en el futuro a estas personas, los obispos españoles pidieron que se dotara a las familias de fallecidos de equipos de protección individual. "¿No sería posible producir en nuestro entorno más equipos de protección que, además de proteger al personal sanitario, permitieran la presencia de los familiares más cercanos y la debida asistencia espiritual?", se preguntaba este sábado en un comunicado la comisión ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española.

Lo cierto es que miles de personas llevan semanas despidiendo así a sus allegados y para muchos la situación se torna insostenible. Así lo manifiestan los operarios de los cementerios, que han visto cómo se multiplican los enterramientosy están siendo testigos de tremendas escenas de dolor estos días. Algunos de ellos, incluso, reconocen que han realizado inhumaciones en la más estricta soledad porque los familiares del finado no han podido acudir a darle su último adiós, por ejemplo, porque viven en otro país y no han podido regresar a España para el entierro. 

Los sepultureros también tienen que seguir un protocolo estricto y algo diferente al habitual: van protegidos con mascarillas y guantes y una vez que los féretros herméticos son introducidos en los nichos o en las sepulturas, deben sellar estas cavidades.

En algunos cementerios del país, estos trabajadores no dan abasto y los entierros se están demorando varias jornadas, de ahí que comunidades como Madrid hayan habilitado morgues excepcionales. Las despedidas que está dejando el coronavirus, además de más tardías de lo que es frecuente, están siendo mucho más breves de lo habitual, lo que acentúa aún más el dolor de los familiares y, en algunos casos, su sensación de irrealidad. "Ahora nos preguntamos cómo será nuestra vida ya sin él", se lamenta y a la vez resigna un hombre en el entierro de su padre, mientras permanece alejado de su féretro y también de sus hermanos.

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