20 días en primera línea de coronavirus: "La fuerza va bajando, necesito datos positivos para no desesperarme"

Marina, Silvia y Ainara, con los EPI (Equipos de Protección Individual).
Marina, Silvia y Ainara, con los EPI (Equipos de Protección Individual).
CEDIDA

Nueve, diez, once, doce, trece. Es increíble cómo cambia la vida en tan solo cinco días. El 9 de marzo nadie sabía lo que era el confinamiento y solo cinco días más tarde, el 13, empezó la alarma. De repente se hablaba de saturacion hospitalaria, de escasez de material y de la curva, la 'maldita' curva. 

Sí, en cinco días la vida tal y como la conocíamos cambió. Igual que lo ha hecho la de Diana, Ainara, Silvia y Marina, enfermeras en diferentes hospitales de España. El 17 y 18 de marzo contaron a 20minutos cómo era la lucha a pie de Covid, a pie de cama, en primera línea de contagio. 20 días después, descuelgan el teléfono para explicar que la batalla sigue en urgencias, UCI y plantas, aunque lo hacen con extra de cansacio. Si en 5 días la vida cambia, en 20... 

Marina (planta)

Marina dio positivo en coronavirus a mediados de marzo, un día después de hablar con 20minutos. Apenas tenía síntomas ("se me fue fulminantemente el olor y el sabor"), pero había estado en contacto con pacientes que más tarde desarrollaron la enfermedad. El protocolo en esos casos manda: PCR y a esperar. ¿Resultado? Positivo.

Marina, que en realidad no es Marina sino un nombre ficticio por miedo a represalias, tuvo que autoaislarse durante 15 días, era primordial. "Lo he pasado casi asintomática, pero al estar bien y con energía lo que te sale es ir al hospital a echar un cable. Manejar esa frustración ha sido complicado".

Marina, enfermera, posa con el EPI (Equipo de protección individual).

mARINA

  • Enfermera desde hace varios años, trabaja en primera línea de Covid en un hospital madrileño
"Nos ponemos un escudo, pero cuando esto pase nos va a costar asimilarlo psicológicamente"

Ya en abril, vuelve al frente con la energía que empieza a fallarle a algunos. Necesita sentirse útil. Dar el 200% le ayuda a evadirse, a disociar. "Nos ponemos un escudo que nos permite ir a trabajar, pero cuando esto pase nos va a costar mucho asimilarlo psicológicamente. No es nada parecido a lo que hayamos podido vivir". Quédense con esa frase, todas piensan igual. 

Que la situación esté mejor que hace dos semanas también le ayuda a seguir. "Va mejorando poco a poco. La planta está llena, pero se dan muchas altas, y las urgencias están menos saturadas, la batalla se está librando ahora en UCI y plantas".

Diana (UCI)

Precisamente en la UCI, aunque en la del hospital Ramón y Cajal, trabaja Diana sin descanso: "Las urgencias se han desahogado, las UCI no porque hay pacientes graves que no resuelven su patología en poco tiempo". 

Ella, al igual que otros tantos compañeros, necesita ayuda psicológica para sobrellevarlo. No es fácil ir al frente a diario. "Que se muera un paciente siempre es muy triste. No es que te acostumbres pero lo entiendes como parte del trabajo, pero esto no. No he vivido una cosa igual en mi vida. Es la ansiedad, el descolocamiento... Nos hemos tenido que hacer mentalmente en 15 días". 

Su voz al otro lado del teléfono denota lo evidente: el cansancio acumulado hace mella y la esperanza empieza a flaquear: "Estoy trabajando las mismas horas que antes pero estos no son turnos normales. La carga mental, la física y formar a los nuevos... Hay poco personal cualificado en UCI". ¿Es optimista? "Creo que va para largo". ¿El mejor momento de estas dos semanas? "Cada vez que damos un alta".

Ainara y Silvia (urgencias)

Más esperanzada se muestra Ainara, enfermera del hospital La Paz. Es lógico. La urgencia donde trabaja empieza a respirar después de semanas de asfixia. "La semana del 17 de marzo teníamos en la urgencia a 200 o 300 personas, la del 26 a 500 y esta a 100. El ritmo ha bajado y se nota. Las cosas van a mejor, ahora respiramos". 

También ha mejorado la escasez de material, aunque todavía hace falta más. "Nos han llegado muchas donaciones, de Penélope Cruz y Javier Bardem, de futbolistas... Pero aun así no tenemos todo lo adecuado, faltan cosas". 

Ainara, enfermera de la urgencia del hospital La Paz.

AINARA

  • Entró a trabajar en la urgencia del hospital La Paz como refuerzo por la crisis sanitaria 
"A veces dudas de la fiabilidad de los PCR. Últimamente hay muchos falsos negativos".

¿Un miedo? "De repente tu compañera con la que te abrazaste ayer porque no podías más da positivo. O lo que dijo el Gobierno el otro día, quiere que los sanitarios trabajemos con síntomas. Es de coña". ¿Un problema que se repite durante estas semanas? "Los PCR no son todos iguales y a veces dudas de su eficacia. Últimamente hay muchos falsos negativos".

En Marbella, a casi 600 kilómetros de distancia, la situación cambia. "Vamos con una semana de retraso con Madrid". La que habla es Silvia, enfermera de la urgencia del hospital comarcal desde hace 17 años. "Antes no estábamos saturados y ahora se empieza a notar".

Su vida sigue siendo más o menos la misma que hace 20 días. Ducha, ropa, hospital. Hospital, ducha y a la cama. La rutina que tantos españoles se han saltado aún manda en su día a día, pero lo hace con extra de agotamiento y algo menos de motivación. "La fuerza y el optimismo de los primeros días van bajando. Hay una sensación de 'necesito algún dato positivo para no desesperarme', pero hay pocos y uno empieza a cuestionar para qué sirve todo esto". 

Silvia, enfermera en el hospital de Marbella.

SILVIA

  • Enfermera en Marbella. Escribe su nombre en una pegatina para que los pacientes la reconozcan.
En el hospital de Silvia han puesto una norma para no caer en el desánimo: neutralizar los comentarios negativos. "Si uno entra en un bucle de negatividad, intentamos romperlo, es muy importante para no desmoralizarnos". Todo vale, hasta mandarse vídeos contándose chistes. Los mensajes de ánimo llegan estos días de mil maneras, también en forma de pizzas que envían personas anónimas a la hora de la cena o de chapas con mensajes de agradecimiento para los "héroes". "Te cargan más las pilas que un cargamento de mascarillas. Son particulares que han puesto dinero para esto tal y como está la situación. Es lo que más me conmueve".

Las respuestas las encuentra en foros especializados, lugares de encuentro virtual entre profesionales sanitarios a los que se ha unido a raíz del Covid. Son un recopilatorio de experiencias, técnicas y trucos: desde qué hacer cuando se te empañan las gafas a cómo reutilizar el material, el gran problema de esta crisis. "Llega con cuentagotas y lo que nos trasladan es que hay que intentar optimizarlo. La mascarilla de hoy puede ser una mascarilla que no tengas mañana".

Silvia, que lleva en esto toda una vida, no había visto algo similar en su vida. Lo más duro para ella no es ni siquiera la escasez de material, sino la soledad de quienes se apagan por 'el bicho'. "No pueden entrar familiares y no tienen quien les sujete la mano. No podemos curarles, pero tampoco podemos cuidarles. Es frustrante", asegura. El otro día hizo un alto en su turno cuando vio cómo una de sus pacientes se apagaba. "Corrí las cortinas, me senté con ella y le di la mano. Fue cosa de 15 minutos. Es durísimo. No puedes hacer otra cosa que quedarte a pie de cama". 

Una hora y 11 minutos después cuelga, hoy es su día de descanso. Pero, antes, una última frase... "Necesitaba hablar y sacarlo. Me ha servido para desahogarme. Muchas gracias".

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