Silvia Congost: “Al vernos y escucharnos nuestro cerebro lo interpreta como si tuviéramos a esa persona delante”

  • “Perder el contacto de repente con las personas con las que estábamos acostumbrados a ver a diario o casi diario podría añadir más sufrimiento a esta experiencia".
  • Silvia Congost es psicóloga, especialista en autoestima y dependencia emocional y autora del libro 'A solas'. 
Videoconferencia mantenida por Skype
Videoconferencia mantenida por Skype
secondfromthesun0 / Pixabay

Una de las cosas más duras del confinamiento es estar alejados de las personas que queremos, ya sean familiares o amigos. Por suerte, las nuevas tecnologías de la comunicación nos están ayudando mucho en este sentido, y, aunque no podamos visitar o abrazar a todas las personas que queremos, sí podemos sentirlas más cerca con videollamadas, audios, vídeos, llamadas en grupo… 

Mientras la pandemia remite, esta es una de las mejores formas para mantener nuestra relaciones sociales y familiares, como bien apunta la psicóloga, Silvia Congost, experta en autoestima, dependencia emocional y conflictos de pareja y autora de varios libros.

Relaciones verdaderas, más allá del contacto físico

Las relaciones no tienen por qué enfriarse a causa del confinamiento. De hecho, si nos paramos a pensarlo, mantenemos fuertes amistades con personas con las que no hablamos durante semanas y en muchas ocasiones, vemos a determinados familiares de Navidad en Navidad,

 “Todos tenemos algún amigo importante que puede que haga años que no vemos por vivir muy lejos (incluso a veces, en distintos países) y luego un día conseguimos reunirnos y en un instante nos sentimos como si nunca nos hubiéramos separado”,asegura Silvia Congost.

 “Eso sucede cuando hay conexión verdadera entre nosotros, somos personas que en lo importante nos entendemos, tenemos valores parecidos, y cuando hay amor, es decir, la otra persona es valiosa e importante para nosotros y al revés. Sin estos dos ingredientes, lo más probable es que si no hay contacto ni comunicación, la distancia y el tiempo hagan que la relación se vaya enfriando y deteriorando”, aclara.

La psicóloga Sivia Congot, autora de libros como A Solas o La Llave de las Emociones
La psicóloga Sivia Congot, autora de libros como A Solas o La Llave de las Emociones
Antonio Navarro Wijmark

Y en el caso de las parejas ocurre algo similar. Aunque no vivan juntas, estas semanas separados no tienen por qué pasar factura a su relación si esta es sólida, “si están físicamente separados, no hay muchas opciones más allá que las videoconferencias, pues ya que no pueden tocarse, que al menos puedan verse. Recomiendo que se planifiquen y coman o cenen juntos, por ejemplo. Pueden poner Skype a la misma hora y así mientras comen, van hablando y se ven. Es muy parecido a tenerse delante...”, recomienda.

Recomiendo que se planifiquen y coman o cenen juntos. Es muy parecido a tenerse delante

Puede ser por el aburrimiento, por tener más tiempo libre o, simplemente porque es en estos momentos duros cuando nos acordamos de la gente que es o ha sido importante para nosotros, pero lo cierto es que la crisis del coronavirus nos ha hecho estar en contacto con gente con la que perdimos el contacto hace tiempo o con la que hablamos regularmente. 

Esto se debe, según Silvia Congost, a que “somos seres sociales y necesitamos el contacto con los demás. Por otro lado, ¡de repente tenemos tiempo! Y el tiempo nos abre opciones e ideas, recordamos personas que casi habíamos olvidado, las buscamos y, al encontrarlas, nos preguntamos cómo estarán. Y es tan fácil enviar un mensaje que lo hacemos”, asegura.

La soledad no hay que combatirla, porque no es mala. Hay que cambiar ese concepto y esa idea, y llevaremos el confinamiento mucho mejor”

Aunque, a la hora de la verdad, con los que necesitamos estar más en contacto es con las personas con las que nos relacionamos más estrechamente, a las que nuestro círculo más cercano, como “la pareja, algún amigo íntimo o familiar importante. 

Serían las personas con las que estábamos acostumbrados a tener contacto diario o casi diario. Perder ese contacto de repente, podría añadir más sufrimiento a esta experiencia, y gracias a las redes sociales a Internet, hoy en día lo podemos evitar”. 

Con estas personas, Silvia aconseja utilizar cualquier canal a nuestro alcance, “esos canales son muy importantes y positivos. Debemos utilizarlos, interesarnos por aquellos que nos importan sea por la vía que sea. Da igual que sea por escrito, por voz o por videoconferencia”. Aunque lo ideal es el vídeo, pues se parece más a una interacción real, “al vernos y escucharnos al mismo tiempo, nuestro cerebro lo interpreta más como si tuviéramos a esa persona delante y se beneficia más de todo lo positivo de estar cerca de ella”. 

Aprovechar la soledad

En España, casi cinco millones de personas viven solas, y sea por decisión propia o porque no tienen otra opción. Para esas personas, sobre todo las que no buscan estar solas, no poder salir a la calle, quedar con gente o invitar a alguien a casa puede ser todavía más dura la cuarentena. 

Sin embargo, Silvia Congost, que acaba de publicar el libro A Solas, esta situación puede no ser tan mala, “la soledad no hay que combatirla, porque no es mala. Hay que cambiar ese concepto y esa idea, y llevaremos el confinamiento mucho mejor”.

 El secreto está en aprender a disfrutar de estar con nosotros mismos “a pasar nuestro tiempo de forma agradable, nutritiva y creativa, relajándonos, cultivando nuestra mente, leyendo, escribiendo, escuchando música, viendo un documental, una película, meditando…”, algo que no es, ni mucho menos, incompatible con “preocuparnos por cómo están aquellos que amamos y, de paso, analizar quiénes son las personas que durante esta experiencia se preocupan por nosotros, quiénes nos preguntan y se interesan de verdad.

 Así también aprovechamos para hacer limpieza de aquellos que ni siquiera se acuerdan y dejamos espacio para algo mejor cuando salgamos de esta”, concluye tajante.

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