Continúa la 'invasión' de las ciudades por los animales a causa del confinamiento por coronavirus: un puma en plena calle

Un puma ha sorprendido a los vecinos de un céntrico barrio de Santiago, en Chile. La hembra apareció de noche y estaba escondida detrás de unos árboles. Allí fue capturada y sedada por los trabajadores de un zoológico. Es el segundo puma que deambula por las calles casi desiertas de Santiago, en las últimas semanas, por la cuarentena de coronavirus.
Un puma ha sorprendido a los vecinos de un céntrico barrio de Santiago, en Chile. La hembra apareció de noche y estaba escondida detrás de unos árboles. Allí fue capturada y sedada por los trabajadores de un zoológico. Es el segundo puma que deambula por las calles casi desiertas de Santiago, en las últimas semanas, por la cuarentena de coronavirus.
Unos trabajadores de un zoo atienden al puma después de sedarlo.

Las calles de muchas ciudades alrededor del mundo, ahora vacías a causa de las medidas de confinamiento impuestas por la pandemia de coronavius, se han convertido en toda una atracción para unos visitantes inesperados... los animales.

Toda clase de ellos están aprovechando el nuevo silencio para acercarse a curiosear lugares que normalmente son lo suficientemente bulliciosos como para ahuyentarlos directamente; algunos, incluso, tan grandes y peligrosos como los pumas que han paseado por Santiago de Chile.

Un puma ha sorprendido a los vecinos de un barrio del centro de Santiago de Chile. Desorientado y asustado, el felino ha empezado a rondar por las calles, que están ya prácticamente vacías por la cuarentena de coronavirus.

El último de ellos tuvo que ser sedado y capturado por las fuerzas de seguridad debido a que se encontraba en pleno área residencial. Sin embargo, no es el primero que se avista en la ciudad desde el comienzo de la cuarentena.

Además, este fenómeno es global. Recientemente se viralizaron las imágenes de grandes manadas de ciervos recorriendo las calles de Nara (Japón), delfines nadando por las aguas de Cagliari (Cerdeña), civetas en Kerala (India) o coyotes en San Francisco (California, EE UU).

En España, han sido animales como jabalíes (Barcelona), cabras (Chinchilla), patos (Zaragoza) o incluso osos pardos (Cangas de Narcea) los que se han aventurado a explorar las urbes vacías.

Por otra parte, la ausencia de personas también tiene efecto sobre los animales urbanos, con los que convivimos de manera habitual. Algunos, como palomas, gaviotas o (en el sudeste asiático) monos, han visto disminuida la comida disponible (ya que se alimentan normalmente de los restos dejados por los humanos), lo que les ha llevado a mostrar comportamientos inusuales. Otros, como pavos reales o faisanes, se han aventurado fuera de las zonas verdes en las que normalmente se refugian para curiosear las calles vecinas.

Las palomas también son víctimas de la pandemia y ante la falta de comida o sobras por las calles, comienzan a perseguir a toda persona que parezca llevar alimento. Es el caso de esta señora acosada por las calles de Benidorm por decenas de estos pájaros.
Si hace unos días, los madrileños colapsaban los supermercados por miedo a quedarse sin suministros de comida, ahora son los monos de la ciudad de Lopburi, en Tailandia, quienes están notando las consecuencias del coronavirus aunque no se pueden contagiar.
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