“Muchos oftalmólogos están atendiendo a pacientes no oftalmológicos ante el colapso de los centros sanitarios”

  • "No podemos mantener la distancia de seguridad, nuestros equipos de diagnóstico nos colocan a 20 cms del paciente".
  • Alberto González-Costea es miembro de la Junta Directiva de la Asociación Profesional de Oftalmólogos de España.
Los oftalmólogos tienen un alto riesgo de contagio debido a la proximidad y contacto con los pacientes.
Los oftalmólogos tienen un alto riesgo de contagio debido a la proximidad y contacto con los pacientes.
CommsEditors101 / Pixabay

La crisis del coronavirus está afectando especialmente al colectivo de los sanitarios. Ya no sólo lo que están en primera línea combatiendo la enfermedad, también a médicos especialistas, que han visto reducida su actividad al mínimo y que, debido a su proximidad a los pacientes que atienden, tiene un alto riesgo de contagio. Este es el caso de los oftalmólogos que, al igual que otras especialidades, han puesto en marcha una serie de recomendaciones para realizar su actividad con todas las garantías. 

Las consultas online, por email o por teléfono pueden ser de gran ayudan en algunos casos, pero en el caso de especialidades como la oftalmología, su efectividad es bastante limitada. Aun así, se está llevando a cabo en algunos casos y han surgido incluso iniciativas solidarias, como la de la Iluminafrica, que ofrece consulta vía email a todo el que lo necesite.

Dr. Alberto González-Costea, Oftalmólogo y miembro de la Junta Directiva de la Asociación Profesional de Oftalmólogos de España APOE, nos habla de las dificultades con la que se encuentra este colectivo debido a la crisis del coronavirus. 

¿Cuál es la situación de los oftalmólogos debido a la crisis del coronavirus?

Actualmente todos los médicos oftalmólogos, tanto los que ejercen en el sistema público como en la sanidad privada, al igual que el resto de nuestros colegas, estamos a disposición de Ministerio de Sanidad pues por Real Decreto ha intervenido toda la sanidad de España. Ha sido un cese de actividad de facto casi del 100% de toda la actividad de consultas e intervenciones quirúrgicas de España. 

¿Están atendiendo a pacientes? ¿En qué casos?

Siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, todas las sociedades científicas nacionales han elaborado un documento de consenso sobre la asistencia a pacientes oftalmológicos durante la pandemia de COVID-19. Cumpliendo con las recomendaciones, y con el fin de controlar la extensión de la pandemia, solo estamos valorando en consulta a pacientes sin síntomas de infección por coronavirus y con patología ocular urgente o no demorable y revisiones de pacientes operados recientemente.

Dr. Alberto González-Costea, Oftalmólogo y miembro de la Junta Directiva de APOE
Dr. Alberto González-Costea, Oftalmólogo y miembro de la Junta Directiva de APOE
Clínica González Costea

¿Cuáles son estas patologías urgentes?

Los oftalmólogos, en el sistema público y privado, estamos evaluando exclusivamente urgencias casos cuya patología no es demorable, como desprendimientos de retina, traumatismos perforantes del globo ocular, degeneración macular asociada a la edad en fase activa, glaucomas agudos no controlados, dolor ocular severo, disminución o pérdida de visión bruscas, algunas uveítis... Todas ellas requieren de consulta presencial e incluso tratamiento quirúrgico.

¿Y cuáles no?

En principio molestias leves tipo picor o sensación de arenilla, conjuntivitis, cambios en la graduación, visión borrosa leve tras leer o ver el ordenador, orzuelos, controles de glaucoma en pacientes estables con su medicación, revisiones de fondo de ojo de pacientes diabéticos o hipertensos, controles de ambliopía de los niños, etc.

Como curiosidad, indicar que ha desaconsejado tomar la tensión ocular con aire pues los estudios revelan que puede contaminar los equipos y ser causa de expansión del coronavirus.

¿Cómo puede un paciente saber si su caso es grave o no, para valorar si acercarse o no a una consulta oftalmológica?

La mejor forma de evaluar la gravedad del caso es consultar con el médico oftalmólogo. Muchos servicios públicos y numerosas clínicas oftalmológicas privadas estamos ofreciendo, desinteresadamente y sin coste, un servicio de consultas telefónicas a los pacientes. También por redes sociales como Facebook o twitter pueden contactar con oftalmólogos que les ayudarán a distinguir los síntomas y la complejidad de su caso para indicarles si deben acudir a ser valorados o pueden esperar.

"Los problemas oculares son patologías que no se pueden evaluar por una foto hecha con móvil ni por teléfono, pero estamos en unas circunstancias excepcionales"

Y si un paciente con una patología urgente tiene síntomas o está diagnosticado con COVID-19, ¿cómo actúan?

Los pacientes con patologías oculares urgentes y que son positivos a coronavirus se están atendiendo en unidades especializadas de los hospitales, bajo un protocolo muy estricto y con todas las medidas de protección individual necesarias, si bien y como es sabido, escasean y no tenemos la disponibilidad que sería deseable.

Los oftalmólogos, además, tienen un especial riesgo de contagio debido a la proximidad de los pacientes…

Efectivamente, y queremos resaltar que, junto con la otorrinolaringología, son especialidades de máximo riesgo de contagio para el profesional médico, pues precisan de un contacto muy estrecho con los pacientes y en las exploraciones se producen aerosoles altamente infecciosos. Como hecho curioso, y en homenaje a nuestro colega el Dr Li Wenliang, destacamos fue este joven oftalmólogo de 34 años quien alertó en China sobre esta epidemia y desgraciadamente falleció debido a esta infección. El gobierno le acusó de alarmista, de difundir información falsa y estuvo amenazado de perder su títulación de médico por ello.

¿Qué medidas se están tomando para prevenir el contagio en las consultas?

Para prevenir el contagio seguimos las recomendaciones de la OMS. Por supuesto, el lavado de manos, no tocarnos la cara, etc. Pero, en la consulta, no podemos mantener la distancia de seguridad porque nuestros equipos de diagnóstico nos colocan a unos 20 centímetros del paciente. Usamos mascarillas y guantes, y sería deseable tener para que también los usen los pacientes, pero esto no siempre es posible por la falta de suministro. En las clínicas privadas se ha puesto todo este material a disposición de la autoridad competente cumpliendo con el RD del estado de alarma y, por lo tanto, en muchas de ellas, no se pueden pacientes ya que no existen las mínimas medidas de seguridad exigidas. Tan sólo se evalúan las urgencias de máxima gravedad.

En el caso de la oftalmología, las consultas vía telemática tienen muchas limitaciones…

Las consultas telemáticas se están haciendo desde algunos hospitales públicos, pero al ser un volumen elevado de llamadas de todas las especialidades no todas pueden ser atendidas por colapso de las centralitas, por ello, un gran número de clínicas oftalmológicas privadas y profesionales de ejercicio libre se han puesto a disposición de toda la población para resolver cualquier duda de los pacientes que lo precisen. Podemos evaluar también algunas fotos que nos envían por email, pero esto, desafortunadamente, no puede nunca sustituir a la tecnología tan avanzada de la que disponemos los oftalmólogos en las consultas. Se hace telemedicina ante una situación de extrema gravedad. Necesitamos la lámpara de hendidura, ese microscopio con el que vemos los ojos de nuestros pacientes, y en muchas ocasiones explorar el fondo del ojo. Los problemas oculares son patologías que no se pueden evaluar por una foto hecha con móvil ni por teléfono, pero estamos en unas circunstancias excepcionales. Esperamos y deseamos que esta epidemia remita pronto y poder volver a cuidar de nuestros pacientes con las máximas garantías humanas y tecnológicas.

Alguna reivindicación o petición que quiera hacer en nombre del colectivo en estos momentos…

Lo mismo que el resto de sanitarios, fuerzas, cuerpos del estado y demás trabajadores que están en primera línea dando lo mejor de sí para vencer esta pandemia que nos azota: que la población siga las medidas de confinamiento y que se les proporcione material de seguridad para atender a los pacientes. Muchos oftalmólogos están ya atendiendo a pacientes no oftalmológicos ante el colapso de los centros sanitarios.

Y en lo que afecta al ejercicio de la oftalmología privada, hay muchas clínicas y oftalmólogos que han visto como su actividad ha disminuido casi el 100%. No es ahora momento de elevar quejas, pues gran parte de la población trabajadora y autónomos también están afectados por la declaración de cierre forzoso, pero este es un sector que tiene unas características muy especiales. Por un lado, está intervenido por el Gobierno, por otro lado, debe mantenerse abierto para ayudar a descongestionar los servicios públicos de salud y dar respuesta a todos los pacientes, pero a su vez no se permite realizar actividad ordinaria alguna. Sin cierre, sin actividad y sin embargo los gastos no disminuyen. Las compañías aseguradoras de salud siguen ingresando sus cuotas mensuales de unos pacientes que están confinados y casi no acuden a las consultas, mientras la mayor parte de médicos con ejercicio privado en exclusiva son autónomos, y al no ver pacientes se han quedado sin ningún ingreso económico. La paradoja es que los pacientes siguen pagando para que ganen dinero las aseguradoras mientras sus médicos están como otros muchos autónomos con grandes dificultades para mantener los gastos de sus familias.

Ahora, lo más importante, como médicos que somos es ayudar al país y a cualquier paciente que nos necesite, pero cuando pase esta pandemia, y ojalá sea pronto, será el momento de reclamar las ayudas necesarias. 

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