José Antonio Ruiz, de ‘Mzungu: Operación Congo’: "No quería esperar a que la vida se me consumiese"

  • El aventurero ha volcado su vida en llevar a cabo labores humanitarias, algo que se recoge en el programa de Cuatro. 
José Antonio Ruiz Díez, de 'Mzungu: Operación Congo'.
José Antonio Ruiz Díez, de 'Mzungu: Operación Congo'.
CUATRO

Después de vivir en 11 países durante más de 22 años José Antonio Ruiz Díez tenía una visión bastante amplia del mundo, de la sociedad, de las desigualdades. Y se cansó de su vida, se puso un pañuelo en la cabeza y su camino a partir de entonces cambió. Y lo hizo hacia el sur, hacia el Congo. Allí es un Mzungu, la palabra con la que los lugareños se refieren a los blancos. Su experiencia en el empeño de construir una escuela en una peligrosa región congoleña ha quedado plasmada en el programa Mzungu: Operación Congo (Cuatro, los miércoles a las 22.45 h). 

De estudiar Dirección y Gestión de empresas a viajero empedernido, ¿por qué?Por muchos motivos. Viajar me abre los ojos, me ayuda a comprender las realidades que están ahí fuera, me aporta muchas enseñanzas, me hace sentir vivo… ¡Y podría seguir! Cuando se dan las circunstancias y tengo la oportunidad de salir de viaje, trato de no dejarla pasar, aunque no siempre se puede.

¿Deberíamos hacerlo todos? Aunque no tiene por qué gustarle a todo el mundo, sí creo que tiene tantas cosas positivas que, si se tiene la ocasión, yo animaría a todos a probarlo si nunca se ha hecho. ¡No hace falta irse lejos! Y puede ayudar mucho a tener nuevas perspectivas y a generar nuevas ilusiones. Además, se desconecta del día a día. Estoy convencido de que muchos lectores comparten esta opinión. Ojalá salgamos pronto de la triste situación en la que estamos sumergidos y se nos vuelvan a abrir los horizontes.

¿Qué cambió en usted que le llevó a querer hacer una escuela? Siempre he pensado que es muy injusto que, según donde nazcas geográficamente, puedas tener unas oportunidades u otras. La propensión a ayudar a los demás siempre ha estado en mí y cuando pasé por una experiencia muy difícil, me dije a mí mismo que era momento de actuar, que para qué iba a esperar a que la vida se me consumiese. Siendo consciente de que la educación, como base del desarrollo, es a largo plazo la solución a muchos problemas, opté por empezar a ayudar construyendo escuelas.

Y una vez decidido, ¿por qué en esa zona de Congo? Cuando me puse a pensar en cuál podría ser el lugar más útil para llevar a cabo mis proyectos y poner mi granito de arena, llegué a la conclusión de que debía apuntar a aquellos lugares que recibiesen poca o ninguna ayuda. Creo que el este de la República Democrática del Congo no recibe el suficiente apoyo y cuando me hablaron de esa región, supe que era el lugar en el que empezar.

¿Qué piensan los congoleños de gente como usted que llega allí para construir una escuela? La gran mayoría, que además son personas maravillosas, lo reciben con mucha alegría. Saber que sus hijos van a tener la posibilidad de estudiar para forjarse un futuro mejor, entiendo que es algo importante para cualquier padre o madre en cualquier lugar del mundo. 

Allí la vida tiene otro ritmo y valores... ¿no es así? En cuanto al ritmo, el de las sociedades de muchos países más desarrollados es notablemente más rápido, en algunos lugares es frenético. Allí todo se mueve más despacio y, créeme, en bastantes momentos se agradece. En referencia a los valores, quizá la necesidad y las circunstancias obligan en ocasiones a que las escalas varíen con respecto a lugares que viven otras realidades. 

La corrupción en el Congo, ¿es igual que en otras partes solo que más visible? Me atrevería a decir que la corrupción existe en mayor o menor medida, de una forma u otra, en casi cualquier lugar del mundo. No obstante, allí es definitivamente mayor que en muchas partes y la percepción de la misma muy grande. Puede también que, como en otros países, en el Congo la corrupción está más a la vista al estar a muchos niveles y al ser, en algunos de ellos, menos sofisticada.

Han pasado muchas penurias, ¿cual fue la peor? Más allá de los eventos puntuales o las cosas que nos ocurrieron o vimos allí, para mí, lo peor siempre ha sido conocer la difícil realidad de las personas a las que tratas de ayudar. Por otro lado, saber que por mucho que hagas nunca es suficiente siempre me ha entristecido enormemente. 

¿Merece la pena? Sin duda. 

En lo de ayudar a los demás, ¿hay siempre un componente de satisfacer la propia conciencia? No lo creo, no siempre. Ayudar a los demás es algo que en muchas ocasiones se hace sin esperar nada a cambio y de forma espontánea. Yo, por ejemplo, siento alegría al pensar que va a haber más niños con oportunidades pero no siento una satisfacción personal como tal. Quizá porque, como te decía antes, independientemente del esfuerzo que haga, nunca va a ser suficiente. Por eso me parece importante llevar el mensaje lo más lejos posible y que otras personas se inspiren y pasen a la acción también.

Ha habido críticas tras la primera emisión. Frank Cuesta, por ejemplo, siempre se queja de los que critican sentados tras un teclado, ¿qué le parecen a usted los peros que le han hecho? El objetivo principal del programa es ayudar a las personas e inspirar a que otras lleven a cabo sus propios proyectos solidarios, grandes o pequeños, lejos o cerca, porque entre muchos podemos hacer mucho. Si las críticas aportan en tal sentido, son positivas. Si no, no les veo la utilidad. 

Dice que no quería llegar a los 90 sin haber hecho lo que quería. ¿Le quedan cosas por tachar en esa lista? ¡Ayudar más, por ejemplo! Hacer proyectos que tengan un impacto positivo en las personas de alguna manera. 

¿Qué noticias tiene de la escuela ahora? ¿Funciona bien? Si bien es cierto que es difícil comunicarse con la comunidad, sí he podido recibir algunas noticias. En este instante, toda la actividad escolar del país está suspendida. Ojalá todo pueda volver a la normalidad cuanto antes. Especialmente cuando allí tenían ya su buena carga de problemas antes de que este virus llegase. Espero con toda mi alma que no les afecte mucho. Ni a ellos, ni a nadie, claro. 

¿Cuál es el fedback más positivo que ha recibido? He recibido una inmensa cantidad de mensajes. Muchas personas pudieron desconectar totalmente de la realidad que vivimos, pasaron una noche muy diferente y entretenida porque les encantó y están esperando los días para que llegue el siguiente capítulo, otras me han transmitido que este ha sido el empujón que necesitaban para ponerse en marcha con sus propias iniciativas solidarias… Muchas gracias a todos, de corazón. Todavía quedan cinco increíbles capítulos ¡y espero que los disfrutéis! 

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