'Ventanas', la felicidad madura de los Niños Mutantes

  • La banda granadina publica en plena pandemia un disco atípico, con cinco productores distintos y "divertido".
De izquierda a derecha, Andrés, Miguel, Nani y Juan Alberto.
De izquierda a derecha, Andrés, Miguel, Nani y Juan Alberto.
ADRIÁN N. MAESSO

Que Niños Mutantes canten a "los días lentos" o que su nuevo trabajo se llame Ventanas ha venido así. Decidieron no retrasar el lanzamiento del disco a pesar de la situación de crisis y el encierro de miles de personas; no fue fácil. "Según algunos compañeros y amigos somos temerarios, según otros, valientes", explica al otro lado del teléfono Andrés López, guitarrista de la banda granadina. Sus ventanas, eso sí, han pasado de ser algo para mirar y ser vistos a una especie de "frontera entre la vida y la agenda". Agarrarse a la música, dice, puede servir para llevar algo mejor el trance. Es su "granito de arena".

El álbum es atípico. Para ellos, se entiende. López lo llama "Frankenstein". La explicación rápida es que cuenta con cinco "pasajes", cada uno a cargo de un productor, a saber: Ángel Luján, Rául Pérez, Carlangas y Anxo de Novedades Carminha, Christina Rosenvinge y Noni y Doria de Lori Meyers. De ahí que suene hoy a Julieta Venegas y mañana, a lo mejor, a Daft Punk o al indie de su tierra. Grosso modo. Esta mezcla no les preocupaba demasiado: "Hoy en día hay muy poco consumo del disco tal cual, todo el mundo se pone una lista de Spotify en su casa y sale una canción del 63, otra del 2018 y no dicen '¡qué diferente suena!'".

Los sonidos en Ventanas son más claros, de claridad. Muchas de las diez canciones incitan, incluso, al meneo. "Esperábamos sorprendernos a nosotros mismos", comenta el guitarrista, "llevamos ya muchos años haciendo discos con una metodología más o menos similar". Esta vez, nada de local de ensayo, nada de pulir, "hemos llegado con una melodía y a veces casi sin letra, hemos hecho las canciones en el estudio". El grupo recorrió cinco en un año, uno por productor, "ha sido divertidísimo". Se han "dejado hacer", concede, pero ahí sigue incólume la voz de Juan Alberto, la esencia, la "impronta" del grupo.

"Muchas veces, bromeando, le digo que si cantara una copla seguiríamos siendo Niños Mutantes", explica López, "en ese sentido, la gente sí nos reconocerá, pero reconocerán que hay vaivén, hay movimiento". El cantante también es el responsable del noventa por ciento de las letras, que hasta esconden acertijos. "Tú nunca has sido mi amigo ni lo serás / apártate de mi camino / déjame en paz", dice Camino Perdido. Un tiro en el pie abunda: "No deberías volver / sabes que nos caes mal". El guitarrista, entre risas, no descarta que ciertos versos estén dedicados a alguno de la banda "por algún cabreo".

"Hace algún tiempo que Juan Alberto tomó la determinación de no explicar las letras, pero ni a nosotros, con lo cual se convierte en un juego a veces diabólico, a veces divertido. Dice que ha dejado demasiados cadáveres por el camino y que tiene demasiados enemigos", dice socarrón. Todo deviene, en realidad, de la amistad que se profesan los cuatro, clave para superar alguna crisis reciente de entidad considerable. Se pelean y se abrazan en segundos, admite; las reconciliaciones eran antes "en la barra de un bar", comenta, "ahora nos abrazamos por Skype". Imposible abstraerse del todo del confinamiento.

Niños Mutantes se consideran una rara avis de la escena española en su terreno. Nacieron a mediados de los años 90 -tienen "sus canas, su alopecia y sus arruguillas"-, como La Habitación Roja, Los Planetas o Sidonie. "Quedan muy pocos grupos de aquella época y eso da un poco de vértigo", reflexiona López. Hoy se encuentran "en otro peldaño más de la carrera", una carrera de fondo, añade, con un bagaje y un aprendizaje importantes y una "continuidad brutal". Son “felices”. Y no viven de las rentas de ningún éxito, como los Rolling Stones, "que tienen que tocar Satisfaction, Brown Sugar y Jumpin Jack Flash".

El grupo Niños Mutantes, en una imagen promocional.

NIÑOS MUTANTES

  • Grupo de indie rock
La banda se formó a mediados de los 90 en la ciudad de Granada. Grabaron cinco maquetas y ficharon por el sello Astro discos. 'Mano, parque, paseo' fue, en 1998, su primer álbum. Al año siguiente ya estaban tocando en los festivales Contempopránea y FIB. Les gusta hacer versiones: las han hecho de artistas como Mecano, Depeche Mode o Roberto Carlos, entre otros. Desde 2010 publican con Ernie Records. Tienen doce discos y otros tantos EP.

Lo dice sin pensar en las amadas Errante o Todo va a cambiar. Y puede que debiera hacerlo en Como yo te amo, versión del tema que popularizaron la Jurado y Raphael y que puso en pie en 2007 a un público de modernos en un festival de Zamora. "En aquella época era una osadía, ahora todo el mundo hace", recuerda. El disco de versiones Grandes éxitos de otros fue, precisamente, el primero de Niños Mutantes en el que el guitarrista colaboró y no descarta otra aventura similar, siempre con adaptaciones "un poco locas". Mientras tanto, en Ventanas se incluye Palabras para Julio, homenaje a Paco Ibáñez y Goytisolo, a los que reivindican.

Con sus próximos conciertos en el aire, Juan Alberto, Andrés, Miguel y Nani no hacen más que llamarse y contarse cómo les va el "exilio hogareño" o hacen coreografías con sus hijos de Todo tiene un precio. Hasta que se vaya el maldito virus. A sus seguidores no los olvidan: "Benditas redes sociales".

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