Cada mes de confinamiento restará dos puntos al PIB en 2020

Una mujer observa la calle desde su balcón, una actividad cada vez más extendida tras el confinamiento por coronavirus.
Una mujer observa la calle desde su balcón, una actividad cada vez más extendida tras el confinamiento por coronavirus.
Jorge París

El coronavirus ya tiene y va a seguir teniendo efectos sobre la economía de los países. Es una realidad. Las medidas de confinamiento suponen una reducción de la actividad de hasta un tercio en las grandes economías del mundo, según la OCDE, que ha calculado que cada mes que se mantenga esta situación restará dos puntos porcentuales del producto interior bruto (PIB) en 2020.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) advierte en un comunicado este viernes que muchas economías caerán en recesión, algo "inevitable" porque hay que luchar contra la pandemia y al mismo tiempo hacer lo necesario para que la actividad arranque tan pronto como sea posible.

Estas previsiones las presentó el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, a los líderes del G20 en su cumbre virtual del jueves, donde insistió en que hacen falta más acciones para absorber el choque económico y una respuesta más coordinada de los gobiernos para salvaguardar a las personas y a las empresas, que saldrán "muy fragilizadas" de la crisis.

El problema que pone en evidencia la pandemia del coronavirus en los sistemas sanitarios de los países ricos no es tanto una falta de dinero como la necesidad de prever reservas de personal y material médico para situaciones excepcionales, según la organización..

"La crisis del COVID-19 demuestra que se necesita flexibilidad y adaptación en el uso de los recursos existentes, así como planificar respuestas si aumenta la demanda", explica la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en un documento que ha publicado para orientar las políticas de sus países miembros.

"La crisis del coronavirus demuestra que se necesita flexibilidad y adaptación en el uso de los recursos existentes"

Fuentes de la organización insisten en que el colapso que viven los sistemas sanitarios de los países más afectados "no es necesariamente un problema de dinero", ya que incluso los que más gastan no están preparados para hacer frente a esta ola de pacientes.

Es decir, que no tiene sentido acumular "capacidades inutilizadas" para hacer frente a un flujo tan importante, sino que la reflexión es "tener más reservas" y capacidad para movilizar medios humanos y aprovisionarse en materiales.

Los autores del documento señalan que países con un elevado número de médicos y enfermeras en relación con la población, como Noruega, Suiza y Alemania, pueden recolocarlos y responder mejor a una epidemia como ésta, que aquellos con una baja proporción de personal sanitario, como México, Turquía y Polonia. 

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