El drama de los bares: sin clientes por el coronavirus, sin ingresos... y pagando miles de euros de alquiler por su local

Harvy Orozco, propietario de tres locales en el centro de Madrid.
Harvy Orozco, propietario de tres locales en el centro de Madrid.
Jorge París

Tres locales cerrados y 36 personas afectadas por un ERTE. Esa es la situación en la que el brote de coronavirus ha dejado a Harvy Orozco, empresario al frente de establecimientos de ocio y restauración en el corazón de Chueca, en pleno centro de Madrid. Entre sus mayores preocupaciones: garantizar la reincorporación de sus empleados a sus puestos de trabajo.

"Está siendo muy muy duro, pero la vida continúa y tenemos que seguir adelante. Esto va a ser como empezar desde cero, pero con mucho optimismo y ganas. Yo lo que quiero ante todo es volver a recuperar los puestos de trabajo", insiste convencido, y remarca su "compromiso" y "responsabilidad" con sus empleados. "Son gente joven, te conviertes en un padre o en una guía para ellos, entonces no los puedo dejar tirados bajo ningún concepto", reitera.

Todavía no ha calculado las pérdidas que le provocará esta crisis, admite, porque es difícil hacer estimaciones sin saber hasta cuándo se prolongará el confinamiento y cuánto tiempo tendrán los bares y restaurantes las persianas bajadas. "Pienso más bien en qué hacer para volver a arrancar con fuerza y en cómo remontar la situación", afirma.

Respecto a los alquileres, por el momento, solo tiene incertidumbres. Paga entre 4.000 y 6.500 euros al mes por el arrendamiento de cada uno de sus tres locales y reconoce que no sabe qué ocurrirá, pero espera que los propietarios le puedan "echar una mano" con la situación de crisis. "En estos momentos uno está como perdido, no sabemos qué va a pasar ni cómo ni cuándo", apunta.

Precisamente la suspensión de los arrendamientos es una de las peticiones de la organización empresarial Hostelería de España para hacer frente a la crisis. Moratorias en las hipotecas de los locales, eliminación de la cuota de autónomos y flexibilización de la financiación son otras de sus demandas para el estado de alarma, al tiempo que plantean la dificultad de reincorporar al trabajo durante al menos los seis meses posteriores a los empleados afectados por un ERTE, tal como recoge el real decreto del 14 de marzo.

Un futuro "duro, duro"

En una situación similar se encuentra Francisco Martínez-Bergés, que regenta una cafetería en Logroño y se ha visto obligado a aplicar un expediente de regulación temporal de empleo. "Yo, como autónomo, también me presento al ERTE porque no tengo ingresos. Voy a tener que seguir pagando impuestos sin ingresos", lamenta, aunque recalca que su gran preocupación es sanitaria y no empresarial.

Francisco, que es también presidente de la Asociación de Hostelería Riojana, señala que ahora, a fin de mes, llega el momento de hacer frente a los pagos y muchos empresarios del sector van a tener serias dificultades. "Es un gremio que funciona más o menos al día. Al no tener ingresos ya hay problemas. Si ahí metemos impuestos, hipotecas, alquileres… es imposible", asegura.

"El Gobierno debería hacer un 'stand by' y pararlo todo hasta que podamos volver a poner la maquinaria en marcha"

También se refiere el hostelero a la obligación de reincorporar a los empleados durante un mínimo de seis meses tras la finalización del ERTE y la dificultad del sector para cumplirla. "Cuando acabe el estado de alarma, la clientela va a poder entrar muy poco a poco, guardando las distancias. Volveremos a tener a los empleados y nos sobrará el 80%. Nos podemos ver obligados, con todo el dolor de nuestro corazón, a echarlos y no va a haber dinero para indemnizarlos", teme.

"El Gobierno debería hacer un 'stand by' y pararlo todo hasta que podamos volver a poner la maquinaria en marcha. Si no, se va a llevar muchas empresas por delante, especialmente a las pequeñas", apunta. No obstante, mantiene la esperanza y, aunque considera que el futuro será "duro, duro", confía en que la recuperación es posible si hay colaboración y todos ponen "su granito de arena".

"La situación ahora es de derrota total"

En una situación diferente se encuentra José Manuel Real, alias Cheche, que tiene un mesón a las afueras de Lugo y se resiste a aplicar un ERTE a la plantilla. "Estamos aguantando, tratando de ver si se puede arreglar", explica confiado, aunque reconoce que la situación en el sector es "de derrota total". 

SIn la obligación de pagar alquiler ni hipoteca, se está volcando en su labor como presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de Lugo y en resolver las dudas de sus compañeros de profesión. "Hay que tener unas espaldas muy bien cubiertas para aguantar una situación así. Muchos de los que están ya no van a volver a estar, no van a ser capaces de remontar", augura.

"Hay empresas con veinte o treinta empleados que llevan muchos años funcionado y, con lágrimas en los ojos, nos dicen que nunca se han visto en una situación así: tienen que llamar a la plantilla para decirles que no pueden afrontar los pagos", relata. Es por todo ello por lo que exige medidas más efectivas para ayudar a los hosteleros. No olvida, sin embargo, que la principal emergencia ahora es la sanitaria, antes que la económica. 

¿El futuro? El inmediato lo ve "muy difícil", si bien cree en la recuperación a medio y largo plazo. Sin embargo, considera que esta crisis va a suponer un "punto y aparte" y la sociedad va a cambiar "muchas cosas" para resurgir con más fuerza. "De todo lo malo se aprende", sentencia.

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