Un profesor de la USC subraya la importancia del confinamiento: "Se cortocircuita la correa de propagación"

Quedarse en casa cumpliendo las órdenes de confinamiento "cortocircuita la correa de transmisión" del coronavirus y resulta calve para reducir el número de contagios y, de este modo, evitar el colapso de los servicios sanitarios.

Así lo sentencia el catedrático de Ingeniera Química y profesor de la USC Gumersindo Feijoo Costa, quien ha hecho una comparativa de cómo se reproduciría el virus si no se estableciesen medidas de confinamiento en los hogares, según recoge un comunicado de la universidad santiaguesa.

"De acuerdo con la OMS, el índice básico de reproducción (R0) del COVID-19 es de 2,5, lo que significa que una persona puede llegar a contagiar a una promedio de 2,5 personas", ha apuntado el catedrático, que matiza que estas cifras no contemplan los contagios que puedan darse en aglomeraciones, donde la propagación se dispara.

Así las cosas, Feijoo Costa sentencia que, guardando el confinamiento en sus hogares, "se curtocircuita la correa de propagación" del virus, no al nivel de eliminarlo, pero sí lo suficiente para evitar el colapso del sistema sanitario.

"El confinamiento baja el índice R0 de un brote, por lo que sirve para moderar la propagación de la epidemia", ha explica el experto, que considera que la clave "es comenzar a tener un número R0 por debajo de 1, pues en cuyo caso la tasa de contagio de la enfermedad es negativa, y comienza a remitir". "Cuanto más pequeño sea el número, más pronto será la erradicación del virus", ha apostillado.

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