“Es injusto que un ‘mindundi’ gane millones cantando o con el fútbol y un científico no”

Toharia apuesta por reforzar el prestigio social de los científicos en España.
Toharia apuesta por reforzar el prestigio social de los científicos en España.
20MINUTOS.ES

Manuel Toharia respira ciencia por todos los poros de su piel. Apasionado por la divulgación, este madrileño de 64 años afincado en Valencia es actualmente director del Museo de las Ciencias Príncipe Felipe de la ciudad del Turia, una de las joyas de la capital valenciana. Aunque no niega el cambio climático, es escéptico ante la facilidad con que algunas personas utilizan el término, y aboga por un mayor entendimiento entre los científicos y la sociedad en la que éstos viven.

¿Tiene secretos la ciencia?

Las cosas de la ciencia son secretas sencillamente porque la gente no las entiende. Esto pasa porque son muy difíciles, porque utilizan un lenguaje que no entienden, pero es una tontería decir que la ciencia no interesa, porque nos afecta a todos directamente. Está en lo que se hace, porque el dinero sale de nuestros bolsillos, sea para empresas o en impuestos. Por sus consecuencias, todos los productos que la ciencia pone en marcha acaban en nuestras manos: una vacuna, un nuevo aparato, un avión... todo lo que nos rodea está lleno de ciencia.

El científico sólo es experto en su parcela, del resto no sabe apenas nada

¿Está bien explicada la ciencia?

No, ahí está el problema. Que la ciencia sea difícil es inevitable, por eso estudiamos ciencia en el colegio, y los científicos dedican toda su vida a profundizar en una parte de una especialidad. El científico que es experto en el campo de la biología molecular puede no tener ni idea de la astrofísica o de la óptica electrónica. Está tan segmentada que nadie puede saber toda la ciencia, pero sí se puede compartir al menos una base mínima.

¿Sigue habiendo ese divorcio entre los científicos y la divulgación?

Los científicos son profesionales que saben muchísimo, demasiado incluso, de su parcela, pero que del resto no saben nada. Están súper especializados, por lo que tienden a hablar con un lenguaje difícil por una tendencia casi inevitable porque forma parte de su trabajo. A un premio Nobel no se le puede pedir que cuente en un minuto por qué le han dado el premio tras 30 años de investigación. Algunos lo intentan y se ponen en la piel de la gente normal, pero la inmensa mayoría no sabe divulgar y además no les interesa, porque creen erróneamente que no forma parte de su trabajo.

Un museo no es un colegio, y eso a veces los profesores lo confunden

¿Cree que los científicos deberían ser famosos?

Yo creo que si la gente conociera más sus trabajos sería mejor para ellos, porque se apoyaría económicamente sus investigaciones, o incluso se harían más famosos. Se trata de gente que cobra poco, que no son muy famosos pero que trabajan en la punta máxima del conocimiento al que puede llegar una persona. En cambio hay otros mindundis que cantando cuatro cosas o pegando cuatro patadas a un balón ganan miles de millones. Esto es injusto socialmente hablando. A mí no me parece mal que los científicos lleguen a ser tan famosos como un tenista, y mucho más si fuera posible.

Usted es responsable del complejo científico del complejo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. ¿Sirven estas iniciativas para despertar el interés por la ciencia?

Hay muchas vías por las que la ciencia y la sociedad intentan arreglar este problema. Una forma de hacerlo es la educación reglada, la que tenemos todos en el colegio y la universidad, pero hay otra más informal que ejercen los periódicos, las conferencias de cajas de ahorros y los museos de ciencia interactivos. Por lo tanto no hay que confundir un museo con un aula. Los museos interactivos nos ayudan a entender la importancia de la ciencia en el presente y en el futuro. En la Ciudad de las Artes y las Ciencias hemos optado por un museo futurista con actividades y exposiciones cambiantes y tengo la esperanza de que sirva para esa educación informal.

Los valencianos apenas suponen un 15% de los visitantes de la Ciudad de las Ciencias

¿Ha supuesto un relanzamiento del interés por la ciencia en la ciudad?

Sí, pero nuestro mayor número de visitantes no son valencianos, sino del resto de España y sobre todo extranjeros. De repente, un complejo pagado con el dinero público de los valencianos se ha convertido en un elemento de un extraordinario impacto económico, porque es una inversión extremadamente rentable para la comunidad autónoma por su repercusión turística y en el empleo, y que además tiene una repercusión nacional e internacional. Tenemos más de cinco millones de visitantes al año, de los que los extranjeros son el 30%, el turista nacional un 55% y los valencianos el 15% restante.

¿Cuál es su postura en la controversia sobre el cambio climático?

No hay controversia, se asume que la actividad humana en estos momentos, a base de la obtención de energía a partir de combustibles fósiles está incidiendo en un calentamiento del clima quizá más acelerado de lo que correspondía al menos durante un tiempo, mientras queden petróleo y carbón (un siglo). Después, esto acabará y en 10.000 años vendrá una glaciación, eso es seguro. Pero durante un par de siglos o tres este calentamiento se acelerará por los gases de efecto invernadero, esto no lo duda nadie. En cuanto al presente, estamos en un momento de calentamiento en los últimos 30 años, aunque en los últimos tres o cuatro la cosa se ha parado un poco. No sabemos cómo se comportará la humanidad dentro de 100 años. Ella será la que sufra las consecuencias, y no nosotros.

No hay ninguna controversia sobre cómo actuar frente al cambio climático

¿Cuál es la solución?

Podemos esperar a que la humanidad cambie y sea más buena o ser más eficientes y ahorrativos, utilizar más las energías renovables, que no tienen ningún riesgo. A mí me parece que este es un muy buen camino, y es lo que recomiendan todos los científicos, al margen de las controversias de si la temperatura aumentará dos o cuatro grados en un siglo. A lo mejor la crisis económica pega tal parón en el desarrollo industrial que incide positivamente en el cambio climático, o a lo mejor es peor, porque entonces los países pobres empezarán a quemar el carbón de mala calidad echando más CO2 en lugar de utilizar otras técnicas más costosas.

Hay gente que opina que las lluvias torrenciales de las últimas semanas son un ejemplo de este fenómeno...

Eso es confundir tiempo con clima. En la Comunitat Valenciana ha habido siempre riadas, como la terrible de 1957, y entonces se hablaba de glaciación porque parecía que se enfriaba el clima. Siempre ha habido veranos más o menos calurosos, gotas frías... El cambio climático supone que, si en un siglo hay tres gotas frías, al siguiente hay cuatro. Esto la gente no lo puede percibir, porque es un promedio muy a largo plazo, y lo mismo sucede con la temperatura. Es algo tan variable, que hacer un promedio estadístico distorsiona de tal modo la realidad que hace que para una persona de la calle sea imposible de percibir. CONSULTA AQUÍ MÁS

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