Son ya 80.000 usos diarios los que registra la red de 77 km de carriles bici de la ciudad, pero no todos son seguros para circular. Baches, grietas, estrechamientos... Estas vías tienen más de una veintena de puntos negros, según los datos de Infraestructuras para la Sostenibilidad.

Hay otras 14 zonas, según el Ayuntamiento, donde se han detectado defectos de construcción: baches, grietas, zanjas y charcos

De hecho, para siete de ellos no hay solución constructiva posible porque son inconvenientes estructurales. Uno de los más peligrosos está en la Ronda Histórica junto a la iglesia de San Hermenegildo. El carril bici se estrecha tanto que sólo permite el paso de una bicicleta y además, tiene que compartirse con los peatones.

La delegación está habilitando señales de tráfico (stop, ceda el paso, semáforos, espejos..) como única solución para mitigar estas zonas conflictivas. Es el caso también de los puentes, donde la acera tiene que ser compartida entre peatones y ciclistas, o en Marqués de Pickman, donde el carril pasa por detrás de las paradas del autobús.

También hay otros tramos peligrosos donde el carril bici pasa junto a las puertas de colegios. Mediante señalizaciones se intentará evitar encontronazos entre peatones y ciclistas. Así ocurre, por ejemplo, en la Ronda Histórica con el colegio Pablo VI o en el centro educativo que hay en la avda. la Revoltosa.

La llegada del otoño provoca otro problema: la caída de las hojas ensucia las vías y puede producir accidentes

No son los únicos puntos críticos. Hay otras 14 zonas (según contabiliza el Ayuntamiento) donde se han detectado defectos de construcción: baches, grietas, zanjas y charcos. En Eduardo Dato hay zanjas a lo largo de unos tres metros de carril que tiene que arreglar Emasesa.

En la vía ciclista de Torreblanca se han abierto grietas, en Amate existe un poste de luz en mitad del carril y ahora el Ayuntamiento estudia trasladarlo. Sería la misma solución para la farola que se ha quedado en medio de la vía del puente que cruza la SE-30 en la Avda. la Revoltosa.

A estos obstáculos se le unen los árboles que, para no talarlos o transplantarlos, han quedado en medio de las vías, sobre todo en Triana.

Por otro lado, la llegada del otoño provoca otro problema: la caída de las hojas ensucia las vías y puede producir accidentes. Por eso, el Ayuntamiento está diseñando un plan de limpieza con Lipasam para eliminarlas de los carriles.

CONSULTA AQUÍ MÁS NOTICIAS DE SEVILLA