¿Por qué no deberías guardar el café en el armario de la cocina?

Café con alto contenido en acrilamida
Imagen de recurso. Granos de café. 
GTRESONLINE

El consumo de café en España está generalizado: en el desayuno, en el trabajo, después de comer… Se cuentan por cientos los adictos a esta bebida (que raro es el día) que toman menos de tres o cuatro cafés.

Tan fundamental es elegir un buen café a la hora de comprarlo como, después, saber conservarlo para que no pierda ninguna de sus propiedades como pueden ser el aroma o el sabor. 

¿Cómo conservar el café? 

La mejor opción para consumir un café perfecto es comprar los granos y molerlos en el momento justo en el que se va a consumir. Sin embargo, por falta de tiempo, lo más normal es comprar el café ya molido. 

Para guardarlo, normalmente se almacena en el empaquetado o bote de cristal en el que viene por defecto y, además, se guarda en el armario, estantería o despensa, fuera de la nevera. Sin embargo, esto es un error.

A la hora de conservar el café, hay un factor muy importante: la temperatura. El café hay que guardarlo en un lugar fresco y seco, ya que a altas temperaturas facilitan la oxidación y la pérdida de aromas. Así, el armario de la cocina no es un lugar adecuado, ya que cuando se cocina en esta estancia, asciende la temperatura ambiente. 

El lugar más correcto es la nevera, pero no se puede guardar de cualquier manera, ya que la humedad también podría hacer cambiar las condiciones idóneas del producto. La mejor forma para conservar el café es meterlo en la nevera, pero dentro de un bote hermético.

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