Fibra óptica.
Cables de fibra en la oscuridad. ADRIENNE SERRA
Un nuevo sistema de cifrado, en teoría inviolable según sus creadores, se puso en marcha el pasado martes en Viena. Utiliza tecnología cuántica de cifrado (para ocultar los datos de miradas indiscreta los combina con información del estado de pequeñas partículas) y el éxito cosechado en las pruebas realizadas esta semana abre la puerta sus posibles usos comerciales en el plazo de tres años.


Hasta ahora el cifrado cuántico sólo existía sobre el papel y en pruebas de laboratorio realizadas a pequeña escala, para transmitir datos punto a punto. Pero la red puesta en marcha en Viena se asemeja a las que usan las operadoras y grandes empresas.

Los datos viajan por fibra óptica convencional pero el cifrado es distinto al tradicional
Según Physorg, la red cuántica de Viena tiene seis nodos principales y ocho intermedios, con distancias entre ellos que van desde los seis a los ochenta y dos kilómetros. Los datos viajan por fibra óptica convencional, ahí no hay diferencias con los sistemas actuales. El cambio reside en la forma en que están cifrados los datos que viajan por la Red.

Para garantizar la confidencialidad de las comunicaciones, lo que se envía por la fibra óptica son partículas de luz (fotones) y las mediciones sobre ellas realizadas por los administradores del sistema.

Según el principio de incertidumbre, cualquiera que quisiera intervenir la comunicación, no sería capaz de hacerlo, según los expertos, pues al 'pinchar' la línea modificaría la información que viaja por ella. Los cambios, además, servirían de alerta para los legítimos remitentes o destinatarios de la información.