La vuelta a casa por cuarentena del coronavirus de los jóvenes españoles que escapan de Bruselas

Estudiante Erasmus
Estudiante de Erasmus.
JCCM

Nada parece indicar en el aeropuerto de Bruselas que vivimos tiempos inusuales: hay colas y bullicio, grupos tomando su última cerveza belga y viajeros comprando los típicos chocolates; nadie parece preocupado por el coronavirus a primera vista.

Las mascarillas son algo residual en la puerta de entrada a la capital belga, pero lo que sí se repite sin parar por la terminal son los jóvenes españoles cargados con maletas.

Laia y Clara estaban en Bruselas de Erasmus, pero ahora quieren marcharse a Barcelona y se han plantado en el aeropuerto pese a no tener aún un billete de vuelta, después de que el Gobierno belga decretara anoche el cierre de los centros educativos y los espacios de ocio a partir de esta medianoche.

"Es lo mismo estar en aislamiento aquí que en casa, por eso nos vamos", relatan a Efe las jóvenes catalanas, que a partir de ahora y hasta nuevo aviso seguirán el curso de manera telemática, pero que confían en poder volver a Bélgica para finalizar su Erasmus.

"Estoy preocupada por si cierran los aeropuertos y no puedo volver"

Carlos compró un billete nada más confirmarse que, por el momento, tendría que realizar sus prácticas en el Parlamento Europeo desde casa. "Me da miedo que cierren Madrid y no pueda volver. No sabemos cuánto más va a durar esto", explica preocupado.

Los tres jóvenes tienen amigos que no han podido hacerse con un billete que les permita salir tan pronto de Bélgica. Muchos de sus compañeros siguen en las residencias y pisos compartidos de los que apenas han podido disfrutar un mes, y no saben cuándo o si van poder regresar a sus casas. "Llegamos aquí hace nada, las becas del Parlamento empiezan en marzo, y ahora no sabemos cuándo podremos retomarlas", señala Carlos, visiblemente disgustado.

Mireia, en cambio, hacía mucho que planeaba volver a Valencia para vivir las Fallas de su ciudad natal, ahora canceladas, y sí tiene un billete de vuelta comprado para el viernes. "Estoy preocupada por si cierran los aeropuertos y no puedo volver", comenta esta valenciana que, pese a no tener que asistir a la universidad, quiere regresar y aprovechar al máximo su Erasmus junto a los amigos que sí se quedan.

De momento, ninguno de ellos ha recibido una notificación oficial que, como sí ha pasado en el caso de los estudiantes Erasmus en Italia, les dé la posibilidad de anular su intercambio y cursar las asignaturas en España. "Tampoco lo hubiese aceptado. Este año es único y no pienso perdérmelo", asegura Mireia, que pese a las ganas de permanecer en la capital belga, siente la "necesidad" de volver a casa y estar con su familia, a quienes tiene miedo de "no volver ver en mucho tiempo".

El precio del billete no importa a la hora de volver a casa, o al menos eso explica Sonia, que esta mañana se ha plantado en el aeropuerto sin billete y ha podido hacerse con uno a Sevilla "por casi 300 euros".

"Es cuestión de días que cierren los aeropuertos y yo quiero estar con mi familia"

"Es cuestión de días u horas que cierren los aeropuertos de España y yo quiero estar con mi familia", opina esta andaluza, a quién ni siquiera le ha dado tiempo a avisar a su familia de su regreso porque "está muy nerviosa".

De momento, nada parece indicar que las sospechas de Sonia vayan a cumplirse: en el aeropuerto de Bruselas no hay ni controles de temperatura, ni dispensadores de gel hidroalcólico, ni medidas de distanciamento.

Parece que el coronavirus no ha conseguido colarse en la terminal belga, donde solo se advierte un leve zumbido, imperceptible a los oídos distraídos, pero que a estas alturas es inconfundible: todas las conversaciones giran entorno al COVID-19.

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