La Audiencia de Toledo ha condenado a seis años de prisión a Saturnino A.R., de 58 años, por violar a una inmigrante boliviana sin papeles que se había anunciado para buscar trabajo en tareas domésticas mediante carteles instalados en distintos puntos de la ciudad de Toledo en enero de 2007.

Pidió a la víctima mantener relaciones sexuales, "ya que era algo que las bolivianas hacían sin pudor"

Según la sentencia hecha pública hoy por la Audiencia de Toledo, los hechos arrancan a principios de enero de 2007 después de que la mujer, S.C.T., fue colocando por Toledo carteles en los que se ofrecía para labores domésticas y en los cuales, además de un teléfono de contacto, aparecía la imagen de una mujer con un niño que guardaba parecido con ella.

Así, tras quedar citados el 8 de enero en la estación de autobuses de Toledo, decidieron ir a tomar un café para hablar del trabajo al centro comercial Luz del Tajo, en el barrio de Santa María de Benquerencia.

El acusado le indicó a la mujer que ése era el lugar donde debería ir a hacer la compra y adonde podía llevar a los niños, tras lo cual le dijo que se le estaba haciendo tarde y que podían ir a su casa por un camino que se adentraba en una zona arbolada y que era una atajo, pues, de lo contrario, tendrían que coger el autobús.

Agresión sexual 

Una vez adentrados en la zona arbolada, el acusado pidió a la víctima mantener relaciones sexuales, "ya que era algo que las bolivianas hacían sin pudor", a lo que se negó S.C.T, y para conseguir sus propósitos, Saturnino la sujetó fuertemente y aunque la mujer inició un forcejeo para zafarse no pudo evitar caer al suelo.

En ese momento, sigue el relato de los hechos probados por la sala de la sección primera de la Audiencia, la mujer, pensando que era ya inútil toda resistencia y que, incluso, el agresor le podría hacer más daño, dejó de ofrecer oposición, tras lo cual el hombre consumó su agresión sexual vía vaginal.

Tras ausentarse del lugar el agresor, la mujer estuvo vagando durante un tiempo hasta que decidió acudir al convento al que también había recurrido para pedir trabajo y le contó a una de las religiosas lo ocurrido, llorando y nerviosa, y con el temor a denunciar lo ocurrido por miedo a ser expulsada del país. La religiosa realizó una consulta a una persona, cuya identidad no consta, y decirle ésta que la condición de irregular de la inmigrante no le iba a afectar a la denuncia se dirigieron a la comisaría de Toledo y después al hospital para hacerle un examen ginecológico y forense.

CONSULTA AQUÍ MÁS NOTICIAS DE TOLEDO