Éxodo de estudiantes en Madrid a pesar de la recomendación de Sanidad de no abandonar la Comunidad

Colas en la Estación Sur de autobuses de Madrid.
Colas en la Estación Sur de autobuses de Madrid.
Jorge París

La suspensión de las clases en las universidades madrileñas ha llevado a la salida de buena parte de los estudiantes de fuera de la capital hacia sus zonas de origen.

A pesar de que las autoridades sanitarias han recomendado no abandonar la Comunidad, considerada una “zona de transmisión alta”, según los propios estudiantes, la mayoría de los que no son de Madrid han hecho las maletas para pasar el parón junto a sus familias.

No me preocupa llevarme el virus, puede haber probabilidad, pero he tenido cuidado y creo que, nunca se sabe, pero no conozco a nadie de mi entorno que la haya tenido”, declara Javier, un estudiante de Ingeniería Aeroespacial de 21 años mientras espera su autobús con destino a Villafranca de los Caballeros (Toledo) en la Estación Sur.

Los pisos de estudiantes y los colegios mayores de Madrid se están vaciando desde el lunes, cuando se decretó la suspensión de toda actividad en las universidades y la actividad de ocio de la ciudad se ha ido apagando con el resto de restricciones impuestas por el Gobierno.

“No vas a estar aquí tú solo 15 días sin hacer nada cuando tampoco va a haber ambiente ni para fiestas ni eventos ni nada interesante”, explica Alejandro, un estudiante de Ingeniería de Software de 18 años, antes de regresar ayer a Cuenca con su hermano. “Tampoco puedes vivir emparanollado pensando que tienes una enfermedad de la que no tienes ni síntomas”.

La alarma que se ha vivido en los últimos días en la ciudad, con largas colas para hacer acopio de productos básicos en algunos supermercados, ha sido el empujón definitivo para que muchos decidan escapar de la tensión que se vive en Madrid y busquen la tranquilidad en provincias donde aún no ha habido casos, como Granada.

Hemos notado un poquito de psicosis, los supermercados estaban vacíos, no había carne no había verdura, no había nada, los bares estaban cerrando”, declara Elvira, una estudiante de Márketing y Comunicación Corporativa de 23 años, mientras apura su almuerzo en las proximidades de la estación. “Voy a estar en casa hasta que la situación se calme en Madrid, la gente no esté ya tan nerviosa, vuelvan a abrir los negocios. En unas dos semanas o así”.

Los colegios mayores se han mantenido abiertos, salvo el Loyola, que decidió suspender temporalmente su actividad desde ayer durante 15 días, llevando a los 200 universitarios que residen en sus instalaciones a volver a sus casas.

“Nosotros vamos a hacer lo que esté en nuestras manos para que se cumpla la petición de Sanidad y hemos recomendado que los colegios mayores no se cierren para intentar que todo el mundo que quiera quedarse aquí tenga la oportunidad de quedarse”, declara Gabriel Beltrán, presidente de la Asociación de Colegios Mayores de Madrid. “Luego ya lo que haga cada uno no de depende de los colegios mayores”.

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