El decenio 2010-2019 fue el más caluroso en la Tierra desde 1850 y afectó a la salud y a la seguridad alimentaria

El Ártico es el área alrededor del Polo Norte de la Tierra. Incluye partes de Rusia, Alaska, Canadá, Groenlandia, Islandia, la región de Laponia, en Suecia, Noruega y Finlandia, y las islas Svalbard, así como el océano Ártico.
La constante y prolongada pérdida de hielo marino en el Ártico se confirmó en 2019.
GTRES

El decenio comprendido entre 2010 y 2019 fue el más caluroso jamás registrado en la Tierra desde que 1850 comenzaran las mediciones instrumentales de temperaturas, el quinquenio entre 2015 y 2019 incluye los cinco años más cálidos de los que se tiene constancia y 2019 resultó ser el segundo año más caluroso desde que hay datos. A partir de los años 80 del siglo pasado cada nuevo decenio ha sido más cálido que todos los anteriores desde 1850.

Así se recoge en la 26ª 'Declaración sobre el estado del clima mundial' de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que es la agencia de la ONU especializada en el tiempo, el clima y el agua. El documento se hizo público este martes y confirma la versión provisional lanzada el pasado mes de diciembre coincidiendo con la Cumbre del Clima de Madrid.

El informe, compilado por la OMM con información de otros 10 organismos de la ONU, una red de 25 centros de datos y los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales, destaca las crecientes señales físicas y consecuencias del cambio climático en la atmósfera, la tierra y los océanos, como el aumento del contenido calorífico de los océanos y la tierra, la aceleración de la subida del nivel del mar y la fusión de los hielos.

El documento resalta que 2019 terminó con una temperatura media mundial 1,1ºC por encima de los niveles preindustriales estimados, un valor superado únicamente por el récord de 2016, cuando un episodio muy intenso de 'El Niño' agravó el aumento de la temperatura media mundial vinculado a la tendencia general al calentamiento.

"Actualmente estamos muy lejos de cumplir los objetivos del Acuerdo de París de limitar el aumento de la temperatura a 1,5 o 2°C", explica en el prólogo el secretario general de la ONU, António Guterres.

Evolución de las temperaturas globales desde 1850
Evolución de las temperaturas globales desde 1850
Met Office

Por su parte, el secretario general de la OMM, Petteri Taalas, indicó en un comunicado que, "dado que las concentraciones de gases de efecto invernadero no dejan de aumentar, el calentamiento proseguirá". "Según un reciente pronóstico decenal, es probable que en los próximos cinco años se produzca un nuevo récord de temperatura mundial anual. Es cuestión de tiempo”, advirtió.

Taalas recalcó que el pasado enero fue el más cálido del que se tienen datos y en muchas partes del hemisferio norte se vivió entonces "un invierno excepcionalmente benigno". "El humo y los contaminantes de los devastadores incendios de Australia se propagaron por todo el mundo y provocaron un pico en las concentraciones de CO2. Los récords de temperatura en la Antártida estuvieron acompañados de episodios de fusión de hielo a gran escala y de la fractura de un glaciar, hechos que incidirán en la subida del nivel del mar”, apuntó.

Indicadores climáticos

Por otra parte, el informe indica que las concentraciones de gases de efecto invernadero siguieron aumentando el año pasado, con un incremento del 0,6% en los tres primeros trimestres respecto a 2018, cuando las fracciones molares medias mundiales de dióxido de carbono (CO2) se situaron en 407,8 partes por millón, las de metano (CH4) en 1.869 partes por mil millones y las de óxido nitroso (N2O) en 331,1 partes por mil millones.

En cuanto a los océanos, su contenido calorífico a una profundidad de dos kilómetros batió el récord anterior fijado en 2018, experimentaron prácticamente dos meses de temperaturas inusualmente cálidas y al menos en el 84% de las aguas oceánicas hubo al menos una ola de calor marina. El nivel medio alcanzó el año pasado el valor más elevado desde que comenzaran las mediciones mediante altimetría por satélite en 1993.

La constante y prolongada pérdida de hielo marino en el Ártico se confirmó en 2019. La extensión media mensual de septiembre (normalmente, el mes del año en el que la superficie de hielo registra su extensión mínima) fue la tercera más baja de la que se tiene constancia. La extensión mínima diaria registrada se situó al mismo nivel que el segundo valor más bajo del que se tienen datos.

En los últimos 13 años, en Groenlandia se han registrado 9 de los 10 años con el menor balance de masa superficial de su manto de hielo. Y en 2019 se registró el séptimo valor más bajo del que se tienen datos.

Impactos climáticos

Por otro lado, el informe de la OMM dedica una sección a los impactos del tiempo y el clima en la salud de las personas, la seguridad alimentaria, las migraciones, los ecosistemas y la vida marina.

Así, las altas temperaturas que se registraron el año pasado en Australia, la India, el Japón y Europa batieron todos los récords y afectaron negativamente a la salud y el bienestar de la población. En Japón, una intensa ola de calor provocó más de 100 víctimas mortales y 18.000 ingresos hospitalarios adicionales. En Francia se registraron más de 20.000 visitas a urgencias para tratar dolencias relacionadas con el calor entre junio y mediados de septiembre, y durante dos importantes olas de calor veraniegas se produjeron 1.462 muertes adicionales en las regiones afectadas.

La seguridad alimentaria se deterioró claramente en 2019 en algunos países del Cuerno de África por los fenómenos climáticos extremos, los desplazamientos, las situaciones de conflicto y la violencia. A finales de 2019, se calcula que unos 22,2 millones de personas padecieron de un elevado nivel de inseguridad alimentaria, una cifra solo ligeramente inferior a la registrada durante la grave y prolongada sequía de la temporada 2016-2017.

Entre enero y junio de 2019 se contabilizaron más de 6,7 millones de nuevos desplazamientos internos debidos a desastres, entre los que cabe destacar fenómenos hidrometeorológicos -como el ciclón 'Idai' en el sureste de África, el ciclón 'Fani' en Asia meridional o el huracán 'Dorian' en el Caribe- e inundaciones -como las que tuvieron lugar en el Irán, Filipinas y Etiopía-. Según las previsiones, esa cifra pudo aumentar desde los 17,2 millones de 2018 hasta quedar cerca de los 22 millones en 2019.

El informe también menciona fenómenos climáticos de fuerte impacto, como crecidas, olas de calor, sequías, incendios forestales y ciclones tropicales en diversas partes del mundo.

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