Avelino Fierro: "La literatura contribuye a hacernos un poco mejores"

  • Fiscal de menores, escritor, paseante, melómano, pintor y dibujante, hortelano… parece sacado del Renacimiento.
  • Acaba de publicar su cuarto libro, 'Contra tiempo', una especie de diario literario que aguanta mal las etiquetas.
El fiscal y escritor Avelino Fierro.
El fiscal y escritor Avelino Fierro.
LUIS ALGORRI

Cada pocas semanas, a veces cada mes, Avelino Fierro (Chozas de Arriba, León, 1956) envía por correo electrónico a los amigos un texto breve. Un párrafo, a veces dos. Los acompaña siempre de un minucioso dibujo que él mismo hace. ¿Y qué cuenta Avelino Fierro en esos textos breves? Pues cuenta lo que ve, lo que le va pasando, lo que piensa. O como él dice: "Es raspar el fondo de los días, como hace el ancla de los barcos con el fondo del mar".

Pudiera parecer un diario… y eso es lo que es. Con esas gotas de literatura que escribe los viernes por la tarde, cuando llega cansado del trabajo (Fierro es fiscal de menores en León), ha hecho ya cuatro libros: Una habitación en Europa (lo que escribió entre 2010 y 2012), Ciudad de sombra (2013-2014), La vida a medias (2015 y 2016) y este que acaba de publicar en la misma editorial de siempre, Eolas, que es de León: Contra tiempo.

"No sé si es un sacerdocio la literatura", dice Avelino, "pero creo que no. Yo escribo porque me sienta bien, no me siento sacerdote de nada, era ya lo que me faltaba. Pero con esto de los libros y las entrevistas y la repercusión que tienen, me estoy empezando a agobiar. No me siento sacerdote y ni siquiera me siento escritor, soy más bien un escribidor: un escritor tiene que escribir novelas, eso dice todo el mundo, ¡hay que novelar!, y yo no sé hacer eso. Además, escribir novelas después de los 35 años me parece un signo acentuado de primitivismo. A mí me gusta escribir diarios, eso es lo que sé hacer y eso es lo que hago. O poemas. Algunos. Pero las musas de Hesíodo para escribir novelas no se materializan en mi casa".

Julio Llamazares, paisano y viejo amigo suyo, lo define como "fiscal de Menores de León, escritor de diarios y de poemas, dibujante, melómano, lector empedernido, aficionado a la fotografía y a la pintura, coleccionista de libros y amigos, paseante, conversador, hortelano a ratos…". Un tipo hiperactivo que, sin embargo, siempre tiene tiempo para todo. Pero, ¿por qué escribir diarios? ¿y por qué unos diarios en los que no escribe casi nunca sobre él, o sobre lo que hace, sino sobre lo que ve y siente? 

Julio Cortázar decía que hasta quien redactó la guía de teléfonos estaba escribiendo, en el fondo, sobre sí mismo. "Sí, eso es verdad, siempre se escribe sobre lo que se conoce. Lo otro es hacer crónicas, y yo no sé tampoco de eso. Pero es que la escritura, tal y como la entiendo yo, es un proceso de esclarecimiento personal. Vas encontrando cosas de ti que no habías visto. Cosas en las que no podías entrar de otra manera, o a lo mejor no querías. No, no son ensayos, tampoco soy bueno en eso. Lo que intento es escribir algo que no envejezca, aunque sean diarios; que trascienda en el tiempo, que pueda ser leído mucho después. Eso es posible cuando pones por escrito lo que has leído, viajado, amado, sentido. Si eso es literatura, pienso que la literatura contribuye a hacernos un poco mejores". 

¿Al que escribe o al que lee lo que otro escribe? "Hombre, desde luego al que escribe. Pero hay que esperar que también ejerza cierta influencia sobre el que lee. Yo, que me paso la vida leyendo, tengo que decir que soy lo que he leído, como decía Borges".

El éxito de Contra tiempo lo tiene un poco aturdido, pero eso no impide que en la conversación de Avelino Fierro aparezcan constantemente los clásicos, de Hesíodo a Borges o a Josep Pla o a Andrés Trapiello (estos dos últimos, grandes escrtores de diarios), o lo último que ha leído o lo que va a leer. Todo esto mezclado con la voz del agente judicial que se presenta con una urgencia y que amenaza con decapitar la entrevista. "Pero yo no tengo vanidad", dice Fierro, "cómo la voy a tener con las cosas que me pasan. Cuando publico los libros suelo hacer, en León, una fiestecita con los amigos, hay música y copas y tal. Pues en una de esas veces, alguien quedó tan satisfecho que acabó pidiendo no el libro que yo había escrito, sino el disco de lo que había sonado en la fiesta".

Los amigos ya han recibido, por e-mail, las 40 deliciosas entregas de lo que será el siguiente libro de Avelino Fierro, que de momento se llama Calendario. Escrito, como todos los anteriores, gracias a que se lo encargaron… y a la trabajosa disciplina de los viernes por la tarde.

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