De Vitoria a Pekín en bici
Diego Errandonea (i) y Arturo Martínez (d), dos cicloturistas vascos que llegaron hoy a Pekín. (EFE) EFE

Diego Errandonea y Arturo Martínez, dos cicloturistas vascos llegaron hoy a Pekín tras completar una aventura de más de 9.000 kilómetros que les ha llevado a unir en bicicleta Vitoria y la capital china.

Ha sido muy duro, pero ha valido la pena

Con el objetivo de reivindicar la bicicleta como medio de transporte, Errandonea y Martínez partieron el pasado 5 de abril rumbo a China, en una "excursión" durante la cual transitaron por España, Francia, Alemania, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Bielorrusia, Rusia, Mongolia y China.

La fotografía obligada en la plaza de Tiananmen, ante el histórico retrato de Mao Zedong, culmina con más de medio año de travesía y experiencias para estos dos compañeros, tras 185 etapas en las piernas. La idea del viaje le surgió a mediados de 2005 al vitoriano Arturo Martínez, un aficionado a la bicicleta que ya realizó con anterioridad viajes similares por Polonia y Rumanía, por lo que puso un anuncio en internet animando a compañeros a unirse al proyecto.

Errandonea, de 47 años y recién operado de la rodilla, se puso en contacto con él, "pero ya le dije que a mi ritmo", bromea el cicloturista, nacido en Bilbao y que reconoce que antes apenas montaba en este vehículo. Así, sin conocerse apenas, salieron de Vitoria con el objetivo de ir haciendo kilómetros, mientras contaban sus andanzas a través de un blog que iban actualizando al término de cada etapa.

Los paisajes de Mongolia son espectaculares, no hay nada ni nadie en kilómetros

A pesar de que el proyecto inicial contemplaba etapas de unos 55 kilómetros diarios y la llegada a Pekín en el mes de diciembre, ambos se han encontrado bien y han podido acelerar la marcha, completando jornadas de más de 100 kilómetros. La ausencia de lesiones -"algún problema estomacal con una ensalada en Ulan Bator (Mongolia), pero nada grave", explican- y la rapidez con los trámites burocráticos permitieron adelantar el calendario.

Regreso a España

"Ha sido muy duro, pero ha valido la pena", apunta Arturo Martínez, de 31 años y el más "ciclista" de ambos, que destaca la hospitalidad con la que han recibido los chinos a la expedición, en contraposición a la hosquedad que vivieron en el tramo de Rusia. "Los paisajes de Mongolia son espectaculares, no hay nada ni nadie en kilómetros", recuerda Errandonea, un viajero empedernido que tiene su residencia desde hace un año en Ecuador.

Ahora, ambos descansaran unos días en Pekín, aunque la aventura les obligará a seguir hasta Shanghai, dónde deben embarcar las bicicletas y el equipaje rumbo de nuevo a España. "Pero no hay de que preocuparse, hemos dejado un montón de peso por el camino. Vamos casi con lo puesto", sonríen burlones mientras sueñan con la cama blanda y la ducha reparadora del albergue.

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