La doctora Irene Kyamummi: "Vamos a contribuir a que en Uganda las chicas no dejen el colegio y vayan a la Universidad"

  • Esta médica ha sido distinguida con el premio de la ONG Harambee a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana. 
  • El galardón se le ha entregado este jueves, en la semana del Día Internacional de la Mujer.
La doctora ugandesa Irene Kyamummi.
La doctora ugandesa Irene Kyamummi.
Jorge París

Irene Kyamummi siempre quiso estudiar Medicina. Cuenta que por varias razones y cita entre ellas la posibilidad de ayudar a los enfermos y la importancia de tener un médico en la familia. "No conocía a nadie cercano que lo fuera", apunta esta ugandesa en un español fluido. Con esfuerzo y gracias a una beca pública, pudo alcanzar un sueño que en su país cada vez va siendo más accesible para las mujeres, pero todavía en un porcentaje muy inferior al de los hombres.

Natural de Kampala, la capital, y la cuarta de ocho hermanos, Irene relata que sus padres contribuyeron mucho a sus éxitos académicos. Profesores de Primaria los dos, animaron a todos sus hijos a continuar con sus estudios en una región con un alto absentismo y abandono escolar, especialmente entre las alumnas. "Cuando yo estudiaba no era tan habitual que las chicas lo hiciesen. Ahora hay muchas medidas del Gobierno, de quienes han estudiado... para animar a que las chicas estudien y hay más mujeres en la Universidad", indica, pero lamenta que ese camino aún les sigue suponiendo un esfuerzo mayor que a sus compañeros.

La joven doctora se encuentra de visita en Madrid porque este jueves ha recibido el Premio a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana que entrega la ONG Harambee, patrocinado por los Laboratorios René Furterer. La entrega la han llevado a cabo Teresa de Borbón dos Sicilias, presidenta de honor de Harambee España, y Laurent Coupé, director general a nivel nacional de los laboratorios. 

La organización, cuyo ámbito de actuación es África subsahariana, ha distinguido a esta mujer por su participación en el proyecto CHEP (Child Health Project) de Kenya y con ello pretende ayudarla a replicarlo en Uganda. Con este premio, que cumple su undécima edición, los convocantes pretenden poner de manifiesto que en el continente africano "existen muchas personas con grandes capacidades" y ayudar a "completar la imagen distorsionada que se tiene de la región".

Once años luchando contra la malnutrición

“El proyecto CHEP nació hace once años en Limuru, a las afueras de Nairobi, una zona en la que las mujeres son las que sacan adelante a las familias, como en muchos sitios de mi país. La mayor parte trabaja en las plantaciones de té. No ganan mucho dinero y no tienen muchos recursos para cuidar a sus hijos por lo que muchos enferman y no tienen acceso a atención médica. CHEP surgió para poder llegar a tiempo a enfermedades prevenibles”, relata Irene, y le vienen a la memoria esos casos de menores que han llegado al hospital en el que trabaja cuando ya era demasiado tarde para salvarles la vida.

El programa, que es itinerante, actúa en cuatro escuelas con más de 5.000 niños de entre cuatro y catorce años. Un grupo compuesto por una médica, una enfermera, una psicopedagoga y una psicóloga les hace revisiones y si presentan alguna patología no solo los trata sino que trabaja con las familias. Es donde “normalmente está el problema”, dado que suele tratarse de desnutrición y enfermedades relacionadas con la alimentación y la higiene, por lo que se les proporciona educación en hábitos de vida saludables. El equipo cuenta además con una clínica, construida inicialmente para aquellas recolectoras de té, en la que se ocupan de los casos más graves. “Algunos tienen el sida y no lo sabían”, lamenta la doctora.

Esta mujer ha sido testigo de cómo el proyecto ha conseguido reducir la mortalidad infantil y el absentismo escolar, que los profesores desconocían que se produjese por problemas de salud. “Los niños van a la escuela mucho más que antes. Están más felices, más sanos y aumenta su concentración”, se alegra.

Con esa experiencia quiere ponerlo en marcha en un pequeño pueblo situado en los alrededores del Lago Victoria. En Uganda, más de la mitad de la población son niños, un total de 23 millones. Tres de cada diez sufren desnutrición y dos millones padecen retrasos en el crecimiento. Según datos de CIA World Factbook, el índice de mortalidad infantil registrado en 2019 fue de 55 bebés menores de un año por cada mil nacimientos, frente a los tres por cada mil en España. El proyecto CHEP no llega directamente a los recién nacidos, pero mediante la atención a escolares proporciona a las familias una cultura de la sanidad muy importante para las madres. "Por eso me gusta decir que educar a una niña es educar a un país", dice Irene. 

Si este segundo proyecto CHEP sale adelante, la médica va a ayudar a darles un mejor futuro a los niños de su tierra en general y a las niñas en particular, el eslabón más débil de la cadena. “Vamos a contribuir a que no dejen el colegio, vayan a la Universidad y se incorporen en la sociedad”, augura.

Para lograrlo, Irene se encuentra en España no solo para recoger el premio de Harambee sino también para llevar a cabo una campaña de comunicación por diferentes ciudades para explicar su proyecto y conseguir fondos. “Con cincuenta euros se puede cubrir la asistencia médica de un niño durante diez años”, argumenta. “Con lo que aquí puede parecer muy poco, allí se puede hacer mucho”. 

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