Un ciudadano británico que mide más de dos metros de altura y que aspiraba a un empleo de controlador aéreo ha presentado una querella contra los Servicios Nacionales del Tráfico del Reino Unido, que le rechazaron por su elevada estatura.

Ben Sargeaunt-Thomson, licenciado en física y que mide 2.06 metros, superó con éxito todas las pruebas, pero su solicitud de trabajo fue rechazada porque sus piernas "no cabrían bajo una mesa normal", según le explicaron.

El joven, de 23 años, estaba dispuesto a utilizar un asiento especial que le permitiría arrodillarse ante el escritorio, pero vio rechazada también esta posibilidad.

En el juicio sobre el caso que se está celebrando, los representantes de la empresa señalaron que Sargeaunt-Thomson corría riesgo de sufrir problemas de salud, sobre todo de circulación y articulaciones si se sentaba ante una de sus mesas.

En su demanda, Sargeaunt-Thomson argumentó que los muebles de la empresa están pensados para personas de menos de 1.89 metros de altura, por lo que, "dado que los hombres son por lo general más altos que las mujeres, están claramente discriminados".

Mientras tanto, "Big Ben", como le llama la prensa inglesa, ha encontrado trabajo en la sede luxemburguesa de "Eurocontrol", organismo dedicado a la seguridad aérea, que tiene mesas y asientos ajustables.